miércoles, 26 de diciembre de 2012


Capítulo 20

Las calles estaban desiertas, bueno pues quién estaría a estás horas fuera de casa. Lo único que alumbraba las calles eran las lámparas de cada esquina, por lo tanto estaba muy oscuro y no se veía nada. Me empezó a entrar miedo ya que estaba sola, caminando  por la calle donde nadie me escucharía. No, __________, no pienses en eso, nada malo va a pasar, todo esta bien, la casa de Avril está muy cerca ya mero llegas. Seguí repitiéndome eso hasta que escuché un ruido.
 Rayos, no pasa nada no hay nadie. Volteé hacía atrás y no había nadie. Ok. Todo va a estar bien. No pasa nada.
 Desde cuando la casa de Avril está tan lejos.
 Seguí caminando, pero volví a escuchar un ruido, inmediatamente voltee y creí haber visto una sombra. Pero a lo mejor solo era mi imaginación. Sí, solo es eso mi imaginación. No pasa nada.
-¡Cratch!-Se escuchó.
-¿Quién está allí?
 Salí corriendo inmediatamente de allí. Di un par de vueltas y llegué a casa de Avril. Abrí la puerta y, como supuse, estaba abierta. Rápidamente la cerré con llave.
 Suspiré con alivio.
 -¡Avril! ¡Ya llegué!-Grité.
-Ya voy!
 Avril bajó las escaleras rápidamente y me abrazó.
 -¿Me trajiste algo?-preguntó Avril.
-Solo mi compañia.
-Bueno, sube a mi cuarto que ya puse una película de miedo, por mientras yo hago unas palomitas.
-Ok-dije. Subí las escaleras y me dirigí al cuarto de Avril, acomodé mis cosas y me acosté en su cama.
 Sonó mi celular y vi que tenía un mensaje, era de un número desconocido.
Decía: “Te estoy vigilando.”
Ya me hartaron estas bromitas de mal gusto que me hacen. A veces me dan risa, pero ya me estaba entrando miedo.
 No le di importancia al mensaje y le grité a Avril.
-Ya voy a darle play a la película, ¡Apúrate!
 De seguro Avril no me escuchó ¿Por qué se tarda tanto? Tal vez se le quemaron las palomitas.
 Bajé las escaleras y fui a la cocina. No había nadie. Las palomitas seguían en el microondas. ¿Ahora donde se metió Avril?
 -RING...RING...RING-Sonó el teléfono.
-¡Avril, ven a contestar!-Grité
Tal vez está en el baño.
 No contesté el teléfono, digo es su casa.
 -¡Avril, ya están las palomitas!-Saqué el tazón con las palomitas del microondas y me metí unas cuantas a la boca.
-¡Avril, me voy a acabar las palomitas si no vienes en este instante!
¿Ahora donde se metió está niña?
-¡Avril ya! No es broma-Volví a gritar un poco enojada.  
 Empecé  a preocuparme. Caminé por toda su casa buscándola;  primero fui a la sala, luego subí las escaleras y fui a su cuarto, abrí la habitación de sus padres y tampoco estaba. Toqué la puerta del baño, la abrí y tampoco estaba.
 -Avril, ¿Dónde estás? Ya no hagas bromas-Grité.
 Fui por mi celular y marqué su número. Se escuchó la canción de The Girl On Fire que le encantaba y como lo supuse, su celular estaba debajo de su cama. Avril no se estaba escondiendo ahí, así que supuse que se le habría caído desde hace rato.
 ¿A dónde se fue? Tal vez está afuera...
 Bajé las escaleras y abrí la puerta. Nada. ¿Donde se metió?
 Pasé por la sala y la televisión estaba prendida. La apagué. De seguro Avril me está jugando una broma. Ella sabe como asustar a la gente.
 -Avril, ya sal de tu escondite, ya se lo que quieres hacer.
 Aún y así Avril no salió. Cuando la vea me las va a pagar.
 Volvió a sonar el teléfono y esta vez contesté.
-Diga-No se escuchó mas que la respiración de alguien al otro lado de la línea.
-Avril, si eres tú, ya me cansé de esta broma.
 Nadie contestó y colgaron.
 No pasa nada. Me dije a mi misma. Avril solo te quiere asustar. 
Volví a buscar, esta vez fui a su cuarto y abrí el closet, entré al cuarto de sus padres y busqué abajo de la cama. Abrí los closets y nada. Fui al patio trasero y tampoco.
 Volví a entrar a su casa.-Toc, toc.
Alguien tocaba la puerta. Probablemente era Avril que ya se había rendido y había olvidado las llaves.
Abrí la puerta.
-Al fin-Pero nadie escuchó, porque no había nadie, volteé a los lados y nada.
Cerré la puerta.
Ya me había hartado y me di por vencida; si quería seguir con su jueguito que siguiera, yo ya me cansé de estarla buscando. Subí las escaleras y me fui a su cuarto.
-Ahhhhhhhhhhhhhhh!-Grité lo mas fuerte que pude. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012


Capítulo 19

Nos separamos después de un momento y pude ver la cara de Josh; tenía las mejillas prendidas. Estaba muy nervioso pero aún así me miraba directamente a los ojos. Sus manos, que estaban sobre mi cintura, temblaban.
-Bien-se separó un poco.-creo que-su voz tembló, así que carraspeo-tengo que irme.
Casi me muero de risa. Claramente esta es la primera vez que Josh hacía esto. Fue un mata-pasión, pero no me iba a enojar. Yo también estaba muy nerviosa.
-Sí, está bien-fue lo único que le dije.
Avanzó hacía su moto. Me di la media vuelta para abrir la puerta, pero enseguida me regresé.
-Josh-le dije desde el umbral de la puerta. Él se volteó-Gracias…-dije con una tímida sonrisa.
-No hay de que-dijo devolviéndome la sonrisa.
Estoy empezando a creer que le he dado las gracias muchas veces…
Entré a la casa y me encontré con una inesperada sorpresa.
-¡¿Mamá?! ¿Qué haces aquí?-esto sí que no me lo esperaba.
-Tuve un tiempo libre, así que decidí pasarlo contigo.
-Mamá, ¿qué quieres que haga? No tienes que armar todo este teatro.-Digamos que desde que Amy murió, mis padres nunca me volvieron a tratar igual…
-No quiero que me hagas ningún favor.
-¿Entonces?
-Ya te lo dije: quiero pasar más tiempo contigo.
“A otro perro con ese hueso.”
-Mamá, en serio. Tengo tarea que hacer.
-¿Qué, una madre no puede pasar tiempo con su hija sin tener una razón?
“Una madre normal sí, tú no.”
-De acuerdo-dije sin estar muy convencida.- ¿Qué quieres hacer?
-Pues…-en ese momento sonó su celular. Me miró como rogando y yo le hice una seña de que contestara. Habló durante unos tres minutos. Yo me quedé ahí, esperándola. Después de colgar, me habló:-________, tengo malas noticias…
-Sí, mamá. Te buscan en el trabajo y tienes que ir.
-Lo siento mucho, de verdad tenías ganas de hacer esto.
“Sí, lo que digas…”
-Sí, mamá. No te preocupes. No pasa nada.
-No me gusta que te quedes tanto tiempo sola….
“No te preocupes, ya me acostumbré…”
-Adiós, mamá.
-Hasta luego, mi niña-me dijo antes de darme un beso en la frente.
¿Quién era esta mujer y qué le había hecho a mi madre? No me había dado un beso así desde….desde….ni me acuerdo.
Después de este inesperado momento, subí a mi recámara. Aventé mi celular en la cama y después yo me dejé caer sobre ella, bocabajo. Hasta este momento no me había dado cuenta de que mi beso con Josh había sido mi primer beso. Levanté mi cabeza y busqué mi celular para hablar con Avril. Cuando desbloqueé la pantalla vi que tenía un mensaje. Curiosa lo abrí. Era de un número que no reconocía:
“¿Me extrañaste?”
¡Ay, no! Lo que me faltaba. El de la broma pesada regresa. Mientras pensaba si responderle o no se escuchó el timbre de la puerta principal. Bajé las escaleras un poco asustada. Abrí la puerta…pero no había nadie. Sin embargo, en el piso había un gran sobre blanco con mi nombre escrito con letras de revistas. Bien, más inmaduros no podían ser…
Tomé el sobre y cerré la puerta con seguro. Abrí el sobre. Contenía una hoja de papel escrita, igualmente, con letras de revista.
“Regresaré. Espéralo.”
¿Qué es esto? ¿El anuncio de la secuela de una película? En ese mismo instante sonó el teléfono. Lo tomé y antes de contestar miré el número: estaba segura que era el mismo número del mensaje (555-674-89). Contesté con un poco de irritación.
-¿Qué quieres?-contesté secamente.
-¿Así es como me vas a contestar?-no pude identificar la voz. Era más grave que la de una persona normal. Estaban usando algún truco.
No le contesté. Pude escuchar un risa de la persona que estaba al otro lado del teléfono.
-No te conviene tratarme mal.
-No me importa-en realidad, tenía un poco de miedo, pero no iba a dejar que, quien sea que este detrás de todo esto se enterará.
-Te debería de importar.
Hubo otro pequeño silencio.
-¿Te importaría apurarte? Tengo cosas más importantes que hacer…
-No te quitaré más tu tiempo. Solo quería decirte que tarde o temprano me volverás a ver.
Antes de que pudiera contestarle, me colgó. Esto parecía un mal capítulo de Pretty Little Liars.
Subí de nuevo a mi recámara y llamé a Avril.
-¡Idiota!-me contestó.
-Que linda…-dije con sarcasmo.
-Sabes que te amo-me dijo con voz de niña pequeña.- ¿Qué pasó, pequeño retoño?
-Ugh, tener novio te ha vuelto demasiado cursi.
Escuché las carcajadas de Avril.
-Ya, ¿Qué quieres?
-Así está mejor-ambas reímos-¿Estás ocupada?
-Depende para que…
-¿Para que pueda ir a tu casa y fumarnos unas cuantas líneas?-le dije bromeando.
-¡Claro! ¿Usamos la mía o la tuya?
-La tuya, casi te acabas la mía la última vez.
-Ah sí, lo siento…luego te consigo más.-me dijo tratando de sonar seria.
-Eres una estúpida…
Esta vez, Avril rió más fuerte.
-Claro que no estoy ocupada. Para ti siempre estoy disponible.
-¿Te importaría si voy a tu casa a hablar un rato y después, como la excelente amiga que eres, me invitas a quedarme a dormir, ya que me amas y no puedes vivir sin mí?
-¡Por supuesto! Eres bienvenida cuando quieras. Mi casa es tu casa.
-¡Muchas gracias! ¿Ya te dije que te amo?
-Ya, pero no me molestaría escucharlo otra vez.
-Nah, confórmate con las veces que te lo he dicho.
-Ash.
-Ha. Te veo en veinte. ¡Adiós!
-Espera…-me dijo apurada-¿Traerás las líneas?
-¡NO! tenemos que trabajar mucho con tu adicción…
-Ya, calla. Adiós.-Y me colgó el teléfono.
Reí tontamente sobre la conversación que acababa de tener.
Me paré de la cama y empecé a arreglar mis cosas: una pijama, ropa extra, cepillo de dientes, películas y demás cosas que serían necesarias para una noche fuera de casa.
Bajé las escaleras y le dejé a mi mamá una nota en la mesa del teléfono que decía:
“Mamá:
Avril me invitó a su casa para pasar su tiempo libre conmigo.
                                                                                    Con cariño, tu hija.”
Un poco cruel, pero no le importaría.
Salí de la casa y cerré con llave. Después caminé hacia la derecha y me dirigí a casa de Avril, esperando con todas mis fuerzas que al tipo que me estaba molestando no se le ocurriera hacerle algo a la casa mientras estaba sola…o a mí.

viernes, 14 de diciembre de 2012


Capítulo 18

Le di un beso en la comisura de los labios y entré rápidamente a mi casa. Cerré la puerta y me hundí hasta llegar al piso.
“¿Que estuve a punto de hacer?”, me pregunté. “¿En verdad me iba a besar? No creo. A lo mejor solo tenía algo en los dientes y por eso me miraba así...pero  si hubiera tenido algo, me hubiera visto con cara de asco. Y esa no era una mirada de asco. Tal vez....no, eso es no puede ser.... Tal vez.....ok, acéptalo __________, si no lo hubieras pensado de más, tal vez sí lo habrías besado...No, claro que no. Es que simplemente, no puede ser, Josh es solo un amigo. No me gusta. ¿O sí?......................No. ____________(TN)____________(TA) A ti no te gusta Josh. Solo es tu amigo y él opina lo mismo....¿Lo pensará?........”
Estuve debatiendo conmigo misma durante mucho rato, hasta que me estaba quedando dormida, así que me levanté del piso y subí las escaleras para llegar a mi cuarto. Pero antes de acostarme busqué entre mis cajones y saqué un portaretrato  donde salíamos mi hermana y yo. Había guardado todo lo que me recodaba a ella, porque creí que así no me dolería tanto. Incluso no he entrado a su cuarto desde su muerte, aún no creo tener la fuerza para hacerlo. En fin, coloqué el portaretrato en mi escritorio y por un momento deseé que estuviera aquí, conmigo, aconsejándome sobre mis sentimientos. Me le quedé viendo a la foto por un momento y luego me fui a acostar en mi cama. Rápidamente caí en un profundo sueño.

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Me levanté temprano. Aunque fuera sábado, no podía descansar más porque tenía mucha hambre. Me levante y  bajé las escaleras para ir a la cocina a servirme un delicioso desayuno. Después de comer regresé a mi cuarto y volví a acostarme. Era uno de esos días en los que no tenía ganas de hacer nada.
Estaba tranquilamente viendo la tele cuando de repente sonó mi celular. Al parecer tenía un mensaje. Era de Josh y este decía:
“____________, ¿Tienes algo que hacer hoy? Tal vez podríamos salir...”

Me quedé pensando un momento. No quería salir con Josh porque aún no tengo bien definidos mis sentimientos hacía él. Puede que solo lo vea como un amigo. O tal vez no y por eso casi le doy un beso. Pero también cuenta que ayer tenía un remolino de emociones y no estaba pensando con claridad. Lo mejor que puedo hacer antes de volver a salir con él, es darme mi espacio para pensar y no darle falsas esperanzas.
Le respondí el mensaje:
“Lo siento Josh, pero hoy no puedo.”

Todo el día me la pasé acostada, hablando con Avril y viendo películas.
Al día siguiente hice casi lo mismo. Josh también me envió un mensaje. De nuevo le dije que no.

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“Riiiiing Riiing”
El sonido del despertador me levantó.
Odio la escuela. ¿Porqué quieren que vayamos tan temprano? Hice lo mismo de siempre: Me levanté y fui al baño; me arreglé; bajé a desayunar; me lavé los dientes y salí para ir a la escuela.

Las clases fueron como siempre, aburridas. Me quedé dormida en clase de historia y si no fuera porque Avril me levantó, probablemente ahorita estaría de nuevo en la oficina de George.
A la salida, recordé que tenía tutoría con Josh, por lo tanto tendría que verlo aunque no quisiera. No podía faltar, aunque él ya supiera que soy inteligente, pero tenía que ir.
Fui al salón en donde siempre son las tutorías, pero Josh aún no había llegado. Raro en él, que siempre es muy puntual, pero no me podía ir. Tenía que esperarlo 10 minutos y si no venía ya me podría retirar. Después de 5 minutos llegó.
-Hola __________.
-Hola Josh.
Estuvo un tiempo callado como pensando si decir lo que tiene en mente o no. Después de un tiempo habló:
-¿Quieres ir a comer? Ya que no necesitas las tutorías, pensé que...
-No gracias-le dije-mejor voy a mi casa.
-__________-sonaba a regaño-Ya sé que me has estado evitando y la verdad no sé por qué-“¡¿Cómo que no sabes?!”-Ven conmigo...
-Mmm, Josh...
“¿Y ahora que le digo?
-Una comida no te hará daño....
 -Está bien...sí.
“¿Porqué le dijiste que sí, _________? ¿Qué no se supone que lo ibas a pensar? No me entiendo.”
-Bueno vámonos.
-Claro-dije.
Fuimos hasta su moto, ya la extrañaba. Josh me dio un casco rosa.
-Sabías que no te iba a decir que no ¿Verdad?
-Bueno, sí. ¿Quién me rechazaría?
-Eres un engreído, Hutcherson-Le di un pequeño golpe en el hombro.
-Auch-dijo haciéndose el lastimado-esa no es forma de tratarme.
Me reí demasiado fuerte.
Después de que Josh se subiera me subí yo. Me acerqué a él y puse mis brazos alrededor de su abdomen.

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-Ya llegamos.
Nos bajamos de la moto. Y pude ver que estábamos frente a una pequeña cafetería que nunca había visto en mi vida. Entramos y nos sentamos en una mesa que estaba en la esquina. Rápidamente llegó la mesera y Josh ordenó.
En lo que traían la comida nos pusimos a platicar. Comenzamos hablando sobre nuestras familias y de un momento a otro nos estábamos riendo acerca de un programa de televisión.  
Llegó la comida y debo de admitir que estaba deliciosa. Después de comer y reírme de todas las tonterías que decía nos fuimos.
La verdad es que creí que Josh era una persona muy seria. Por como daba las tutorías y como trataba a los maestros así que me quedé muy sorprendida al ver todas las cosas que decía.
-¿A dónde vamos ahora?-le pregunté a Josh pensando que me contestaría con un “¿Qué, quieres más?
-Eso lo sabrás cuando lleguemos.
-La última vez que no me quisite decir a donde íbamos, fue todo un desastre-dije sin darle mucha importancia, tratando de que sonara lo más casual posible.
Nos fuimos en su moto y llegamos a la feria.
-¿La feria?-pregunté.
-Te dije que esta vez no te defraudaría.
Josh se estacionó y luego nos bajamos. Fuimos a comprar los boletos y entramos.
-¿A dónde quieres subirte primero?
-¿Qué tal si primero vamos a uno de esos puestos-apunté a unos locales que estaban a nuestra derecha-y me ganas un peluche?-esto lo dije de broma.
-Si tú quieres...
Nos dirigimos a un puesto en donde tenías que lanzar la pelota y tirar todas las botellas.
Josh pagó al Señor del puesto por tres tiros.
Al primer lanzamiento derribó todas las botellas. Esto si que no me lo esperaba.
El señor le entregó un enorme oso blanco a Josh y él me lo dio a mí. Estaba hermoso y afelpadito.
-Ahora que ya tienes tu osito, podemos subirnos...mmm...-lo pensó un momento-que tal si nos subimos a la rueda de la fortuna-dijo Josh.
-Nooo, noo...mejor hay que subirnos a otra cosa. Hay que ir a los caballitos que están allá-apunté hacia la izquierda.
-¿Qué, acaso le tienes miedo a las alturas?
-¿Qué? ¿yo? Claro que no...pff....
-Bueno entonces vamos a la rueda de la fortuna.
La verdad es que sí me dan mucho miedo las alturas pero no lo iba a  admitir. Fui con Josh e hicimos fila para subir. Lo bueno que había mucha gente, a lo mejor se aburría y nos íbamos de aquí.
De un momento a otro solo quedaban otras 5 personas delante de nosotros. Eso quería decir que ya nos tocaba. Me estaba muriendo de miedo.
La rueda de la fortuna se paró y empezaron a bajar las personas. Ya era nuestro turno. Algún día me las pagarás, Hutcherson.
-¿Segura que no tienes miedo?
-Claro que no tengo miedo ¿Qué creías?
-Nada, solo lo digo porrque parece que estas temblando o ¿tienes frío?
-Sí es eso, tengo frío.
Josh paso uno de sus brazos alrededor de mi. No tenía frío, tenía miedo, aunque eso me calmó, pero solo un poco.
-Entremos-dijo Josh.
Tardaron un momento en empezar a moverse. Rogaba porque ya diera toda la vuelta, pero nooo. Cuando estábamos justo arriba la rueda de la fortuna se paró.
-¿Qué pasó? Esta cosa se detuvo. ¡Se va a caer! ¡Vamos a morir!-grité como loca.
-¿No que no tenías miedo?
-Ok, ya lo admito, me muero de miedo. Las alturas me aterran. ¡Y ahora por tu  culpa estoy a casi 100 metros de altura!   
-Lo siento, pero si lo hubieras admitido antes no estaríamos aquí.-dijo Josh muy calmado.
De nuevo me abrazó, mientras me tranquilizaba, susurrando en mi oído.
-Todo va a estar bien, ________, pronto nos van a bajar de aquí.
La verdad es que las palabras de Josh me tranquilazaron. Me deshice de su abrazo y por un momento lo miré a sus ojos. Se veían hermosos. De sus ojos vi a sus labios y i que se mordió su labio inferior. Se empezó a acercar a mí, yo hice lo mismo y por arte de magia  la rueda de la fortuna empezó a moverse. Nos volvimos a separar.
-Qué bueno que ya volvió a funcionar esta cosa-Dijo Josh, un poco nervioso.
-Sí-dije con una risa falsa.
Nos bajamos de allí. Y nos fuimos.

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-Gracias Josh, por todo.
-No hay de que _____________
Le devolví el casco y me acompañó hasta la puerta. Como todo un caballero.
-Nos vemos luego, Josh.
-Sí, hasta mañana.
Abrí la puerta y cuando estaba por entrar Josh me jaló del brazo, tomó mi cara y me besó. Al principio quede sorprendida, pero me dejé llevar por el momento. Sus labios eran  suaves y dulces. Se separó de mí.
-Lo siento, no era mi int....
-Shh-lo callé y me acerqué a él y de nuevo nos fundimos en un tierno beso.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Capítulo 17

-De todos los lugares que pudiste haber escogido… ¿Escogiste la escuela?-me preguntó Josh estupefacto.
-Sí-dije entre risas.
-¿Por qué?-seguía sin comprender nada.
-Ya verás.
Subimos las escaleras hasta entrar en frente de la puerta.
-Espera…-me detuvo Josh-son las 7:30 de un viernes. Los intendentes ya han de haber terminado ¿Cómo pretendes entrar?
-Con esto-dije sacando una llave de mi bolso-Una llave maestra.
-¿Cómo la conseguiste?
-Tengo mis contactos y técnicas-le guiñé el ojo; Josh entornó los suyos.
Metí la llave en la cerradura y entramos sin ninguna dificultad.
-Espera…
-¿Ahora qué?-le dije con impaciencia.
-¿Y las cámaras de seguridad?
-Están apagadas.
-¿Cómo lo sabes?
-Los fines de semana las apagaban…nadie entraría a su escuela un viernes por la tarde.
-Pero nosotros…-noté el sarcasmo en su voz.
-Shhh-lo callé-una palabra más y te dejo encerrado aquí.
Primero me miró incrédulo, pero cuando comprendió que lo estaba diciendo enserio se calló. Hizo con sus manos como cerrara su boca con una llave y luego la aventó lejos.
-Sí, que madurez…-le dije con un tono cansino.
Josh solo levantó sus hombros como diciendo: “Lo siento, así soy yo”. Caminamos por el pasillo hasta encontrarnos con el salón de tutorías. Saqué la llave de nuevo. Abrí la puerta y entramos.
-Siéntate ahí-le dije a Josh indicándole un pupitre.
-¿Yo?-preguntó Josh. No tenía idea de lo que estaba pasando.
-No, Bobby, mi amigo imaginario. Tú te puedes sentar en el piso si quieres-dije con sarcasmo.
-Bien, como tú digas….-y se sentó en el suelo. Lo miré con fea cara, era como lidiar con un niño pequeño.-Está bien, está bien…-se paró y se sentó en el asiento que le había indicado.
Después de esta pequeña interrupción, busqué en los estantes del salón algún libro olvidado. Busqué unos cinco minutos y encontré un de matemáticas…cálculo, para ser exactos.
-Ten-se lo arrojé a Josh, el libro cayó en la mesa-ábrelo en cualquier página y díctame un problema.
Josh estaba muy confundido, pero hizo lo que yo le dije y me dictó este problema:
-________-dijo Josh-No quiero sonar mal, pero este tipo de problemas es difícil, ni siquiera yo los puedo resolver…
No le contesté, simplemente me dediqué a resolver el problema. Utilicé una calculadora que estaba por ahí, pero no servía, así que tuve que resolver el problema yo sola. Me tardé unos cinco minutos…
-Listo-dije-¿Viene la respuesta en el libro?
Josh asintió.
-¿Cuál es la respuesta?
-La respuesta es…-2.
-¿Y qué dice aquí?-indiqué con el gis el lugar en el que había apuntado la respuesta.
-Dice -2.-Dejé el gis en el escritorio y miré a Josh; su cara era de absoluta sorpresa. Se paró de su asiento.-No lo comprendo… ¿Cómo pudiste? Y sin calculadora…
-Yo nunca necesité las tutorías…
-Pero…
-Para participar en los concursos la Academia Deportiva nos pedían un 90 de promedio, pero mis padres nos pedían 10, no iban a tener “hijas incultas y mediocres”. Así que estudiábamos todas las tardes dos horas diarias después de entrenar tres. Era un poco cansado, pero al final dio sus frutos.-Hablar en plural sonaba tan raro, estaba tan desacostumbrada que hasta sonaba raro pronunciar “nos”.
-Entonces ¿por qué ahorita…
-Después de….el accidente-no sabía como llamarlo-estuve deprimida por mucho tiempo; no salía, no comía, no me levantaba de la cama….no hacía nada. Una semana después, mis padres decidieron que ya era suficiente, así que me obligaron a ir a la escuela, pero no ponía atención, estaba perdida. No hacía tareas, no hacía proyectos y aunque me sabía todo lo que venía, reprobaba los exámenes, o sacaba muy bajas notas, no sé como logré pasar de año…
-¿Y tus amigas?
-Cuando regresé a la escuela, estaban conmigo y me hacían preguntas y me daban palabras de aliento; pero no les hacía caso. Mi cuerpo estaba presente, mas no mi cuerpo. Después de un tiempo me quedé sola, no hablaba con nadie y nadie me hablaba. Fue entonces cuando conocí a Avril, fue la única que tuvo las agallas de preguntarme: “¿Qué te pasó? ¿No eras tú la nerd patinadora?”-reí ante aquel recuerdo-Ella fue la primera a la que le hablé. Después de un tiempo hablé con las demás y nos hicimos amigas.
-¿Y Ad…
-Adam…Adam fue un error. Avril lo conoce desde siempre. Sus mamás son hermanas. Nunca se llevaron bien; Adam siempre fue problemático y Avril…todo lo contrario. Cuando se dio cuenta que me había hecho amiga de Avril, aprovechó la oportunidad ya que, supuestamente, siempre pensó que yo era muy bonita. Yo seguía triste y me dejé llevar por sus palabras…pero gracias a Dios me di cuenta de lo que era y lo que quería. Un poco tarde, pero más vale tarde que nunca.
La cara de Josh se iba relajando a la vez que iba comprendiendo todo.
-¿El director sabe esto?
-Claro que lo sabe. George es muy amigo de mi papá y trató de ayudarme en todo lo que pudiera. Él fue el que habló con los maestros para informarles porque había bajado tan repentinamente, me ayudó un poco en las calificaciones, trató de hablar conmigo. Claro, al principio di mi batalla, me resistí, no quería ayuda de nadie. Luego fui cediendo y pues…así es como llegamos aquí.
Josh parecía perplejo.
-______________, no sé que decirte….
-No tienes que decir nada, solo quería desahogarme…de hecho, eres el primero al que se lo digo, además de Avril.
-Supongo que debo considerarme afortunado…
-Supones bien.
Nos quedamos un momento en silencio. No tenía nada más que decirle y parecía que Josh estaba teniendo una batalla mental sobre que hacer o decir.
-Creo-por fin rompió el silencio-que sería mejor irnos ya. Van a dar las nueve.
Wow, ¿tanto tiempo estuvimos aquí?
Salimos del salón dejando todo como lo encontramos. Salimos de la escuela y cerramos las grandes puertas. Josh me ofreció las llaves del auto, pero las rechacé. Nos subimos al coche y nos fuimos de la escuela. Unos minutos después, estábamos frente a mi casa. Creo que la cita había terminado.
Nos bajamos del vehículo y Josh me acompañó hasta la puerta.
-Muchas gracias por todo-comencé mi despedida-y lamento mucho lo de…
-No hay nada que lamentar-Josh había comprendido lo difícil que era para mi hablar de eso-Ven aquí-dijo abriendo los brazos. Como una niña chiquita fui a sus brazos lo más rápido que pude. Sus abrazos eran cálidos y de verdad podías percibir el sentimiento de conformidad.
Nos separamos un poco y nos vimos directamente a los ojos. Josh bajó un poco la mirada a mis labios y después siguió mirando a los ojos.  Nos fuimos acercando lentamente y….

viernes, 7 de diciembre de 2012


Capítulo 16

Los recuerdos invadieron mi mente. No quería recordar. Era demasiado para mí. Pero tan rápido como quise evadirlos, regresaron a mi mente...

FlashBack
Estaba en la pista de hielo. Estaba ansiosa y esperaba a que llegara mi hermana. Allí estaban mis padres, se veían orgullosos por nosotras, por haber llegado tan lejos. Estábamos en una competencia muy importante, si ganábamos, alguna de nosotras podría ir a las eliminatorias y después a las Olimpiadas, tal vez las dos iríamos...
Faltaban tan solo 5 participantes más para el turno de mi hermana...gemela y luego seguía yo.
Estaba demasiada nerviosa. Mi hermana aún no aparecía; pero era normal en ella llegar tarde, aunque siempre a tiempo. Me había dicho que daría una vuelta por el parque antes de la competencia. Esa era su rutina. Siempre cuando estaba nerviosa iba allí, a despejar su mente y estar relajada. Algunas veces la acompañaba, pero esta vez quería dejarla sola. Lo cuál fue un error.
Busqué mi celular entre mis cosas. Lo agarré y la llamé.
-¿Ya vienes?, te estoy esperando-le dije preocupada.
-Sí, sí, sí; ya estoy en camino.
-Bueno, pero no tardes más que ya casi es tu turno.
-Sí. ya sabes que siempre llego a tiempo.
-Como digas-le dije sin darle mucha importancia. Ella odiaba cuando le decía eso, lo cual a mí me daba risa.
Pero antes de que pudiera decirme algo más se escuchó un grito y era ella. Sabía que no estaba jugando. Comencé a gritar su nombre por el teléfono,  convenciéndome a mi misma de que no había ocurrido nada, pero muy dentro de mí sabía que había tenido un accidente. Mis padres se dieron cuenta, y aunque se les veía nerviosos trataban de asegurarme que no había pasado nada. Ellos se fueron en busca de mi hermana y yo me quedé.
Llamaron el nombre de mi hermana una, dos, tres veces; pero sabía que no llegaría. Dijeron mi nombre y tuve que encontrar una gran sonrisa que escondiera las lágrimas que a mis ojos llenaban. Nadie podía saber que algo estaba mal.
Entré a la pista tratando de mantenerme tranquila. Comenzó la música y empecé a hacer mi rutina. Cuando estaba en la mitad, sentí algo inexplicable. Como si algo en mi se hubiera roto. Como si yo fuera un lazo y me hubieran cortado exactamente por la mitad. Como si me hubieran arrancado la vida, pero yo seguía viva. Me sentía incompleta, como si algo me faltara, algo que jamás podría recuperar. En ese momento estaba segura que algo había ocurrido, que sí había tenido un accidente y que aunque me cueste aceptarlo, que solo tal vez, ella había muerto.
No terminé mi rutina, en el momento en el que sentí aquel brutal golpe, me caí. Las lágrimas no me dejaban ver, no podía encontrar la salida.
Todos me estaban viendo y la verdad no me importa, quería quedarme ahí tirada y llorar, gritar, patalear, me quería morir. Finalmente, me levanté, pero para terminar, sino me para huir, para buscar a mi hermana y encontrarla con vida.
Salí de la pista. Todos estaban callados y los presentadores trataban de dar explicación a mi comportamiento. Me acercaba a la salida del edificio cuando mi entrenador me detuvo.
-¿A dónde crees que vas?-me dijo tomando mi brazo.
-No te importa-le dije con la frialdad que nunca había usado para hablar.
-¿Qué no me importa? ¡Acabas de perder un lugar en las Olimpiadas! ¡Y tú hermana también! Si ella estuviera aquí...
-¡No te metas con ella!-exploté-No me importan las Olimpiadas. Súeltame, me tengo que ir.
Estaba perdiendo tiempo, tiempo valioso.
-Haz lo que quieras-me soltó.
Salí corriendo pero al instante me caí. Aún tenía los patines puestos, y no podía caminar con ellos.
-¡Ten tus botas!-me las aventó el entrenador y luego desapareció por las grandes puertas de la entrada. Estaba demasiado molesto, me arrojó las botas con intención de pegarme. Gracias a Dios tenía mala puntería. Las botas cayeron justo al lado de mí.
Me quité los patines lo más rápido que pude y me calcé las botas. Dejé mis patines ahí, en ese momento no me importaba nada.
Corrí por el estacionamiento y seguí corriendo hasta llegar al parque. No sé porque ahí, pero un presentimiento me dijo que tenía que ir a ese lugar. El único pensamiento en mi mente mientras corría era ir y abrazar a mi hermana y decirle lo tonta que había sido por no poner atención y que todo iba a estar bien, porque ella estaba viva, no se podía morir.
Cuano llegué al parque, lo primero que vi fue una ambulancia. La angustia y el miedo me estaban matando lentamente. Luego vi a mis padres: mi papá tenía a mi mamá en sus brazos, parecía destrozada. Giré mi cabeza y vi un carro azul marino, estaba abollado en la parte frontal y al parecer estaba roto del vidrio de adelante. Más adelante, había una patrulla; el oficial que la manejaba estaba anotando en una libreta todo lo que un hombre le estaba diciendo. Hacía moviemientos con sus manos, pero aún así no pude identificar que estaba diciendo. Al parecer, era el dueño del auto.
En seguida, vi como unos paramédicos llevaban en una camilla un bulto cubierto con una bolsa negra.
“No, no esto no podía estar pasando. Tiene  que ser otra persona. No es Amy. Mi hermana está viva.” Me lo repetía una y otra vez.
El tirón regresó, pero está vez fue más fuerte. Casi me tira al piso otra vez, pero logré equilibrarme y quedarme parada. Tenía que ser fuerte, no podía ser débil.
Me acerqué a ellos lo más rápido que pude.
-Déjeme verla-les ordené.
-Señorita, no creo que...
-¡Dejénme verla!-los interrumpí-Se los ruego-mi voz ya sonaba cortada. Tenía un enorme nudo en la garganta y el golpe que sentía no se iba, al contratio, se extendía por todo mi cuerpo.
Los paramédicos destaparon lentamente el cuerpo. Eso fue lo que me hizo derrumbarme: ver mi reflejo magullado, golpeado, ensangrentado, pero lo peor de todo: verlo sin vida.
-¿Amy?-tenía que intentarlo-Amy, por favor contesta. Esto es una broma de muy mal gusto-A ella siempre le había gustado gastarme bromas pesadas. Normalmente siempre se reía, pero ésta vez no había nada. No había risas, no había sonrisas....-¡Amy! Por favor-me avalancé sobre ella y comencé a gritar su nombre. Los paramédicos intentaron separarme, pero yo estaba aferrada al cuerpo inmñovil de mi hermana. Ya no movía su pecho de arriba a abajo, no se sentía la sangre correr por sus venas. Los paramédicos me separaron y por fin lo entendí: aquel tirón significaba que su vida se había escapado de su cuerpo.
Mis piernas no aguantaron más. Caí al suelo y me quedé ahí. Llorando la muerte de mi hermana. Esta vez no había nadie que me viera, no había entrenador que me detuviera, estábamos solo yo y el frío suelo del parque.
Sentí como una mano me tocaba el hombro. No me volteé para ver, sabía que era mi mamá; su suave tacto la delató.
En algún momento me paré del suelo, o me pararon. Solo recuerdo que del piso pasé a estar a unos grandes y calientes brazos, los de mi papá. Él no lloraba, pero yo sabía que quería hacerlo, se hacía el fuerte para mi mamá y para mí. Pero yo no lo necesitaba, lo que necesitaba era a mi mejor amiga de vuelta, necesitaba a ami hermana.
Lo que más tristeza me daba y lo que me hacía llorar aún más era pensar que ni siquiera pudo cumplir su sueño: ir a las Olimpiadas conmigo. Le prometí que alguna de las dos íba a ganar. Le prometí que íbamos a patinar juntas, pero no para ninguna competencia, sino por pura diversión. Le prometí no decirle a mi madre acerca de su novio. Le prometí que iba a ser su dama de honor en su boda, si algún día se llegaba a casar. Le prometí tantas cosas.....y no las pude cumplir. La decepcioné. Decepcioné a mis padres. Pero sobre todo me decepcioné a mi misma, prometiéndoles a cada uno de ellos algo que nunca cumpliría.
Si no le hubiera llamado, tal vez nada hubiera pasado. Yo tenía la culpa de todo. Solo yo y nadie más. Yo y mis ganas de hablarle para saber si ya venía. Yo y mi maldita impaciencia.
El día de su funeral, todos estábamos reunidos en el cementerio: nuestros padres, nuestros amigos, nuestros compañeros. El día estaba nublado, justo como si fuera a llover. Se sentía la tristeza en el ambiente. Todos vestían de negro y las lágrimas decoraban sus cachetes. El sacerdote hablaba y hablaba, pero solo veía sus labios moverse, no podía oír nada de lo que decía. Estaba aturdida, solo escuchaba un zumbido en mis oídos. Para mí esto solo era una pesadilla que nunca iba a terminar.
Luego mi papá habló, tampoco supe que decía, se veía cansado y con ojeras. Después, fue el turno de mi mamá, solo veía sus ojos llorosos y su cara decaída. Finalmente fue mi turno. Me acerqué hacía su ataúd y susurré para mis adentros: " Te prometo que no volveré a fallarte, prometo no volver a patinar hasta que estemos juntas."
No pude más, salí corriendo de allí, tan rápido como mis zapatos de tacón lo permitían. Corrí hasta el parque que ella frecuentaba y me quedé ahí. Pensaba en que ya nunca volvería a ver su rostro, ya nunca le podría dar un abrazo, pero sobretodo, que yo nunca volvería a ser la misma.
Intento olvidarme de ese día con todas mis fuerzas, de enterrarlo entre mis memorias y nunca volverlo a sacar, pero es imposible olvidarlo si cada año temes a que esa fecha llegue, la fecha en la que murió la mitad de tu vida.
Eso fue hace mucho años, pero siento como si hubiera sido ayer.
Fin del FlashBack

Sin darme cuenta, había llegado al parque, a SU parque. Estaba sentada en una banca y tenía frío. Alguien se sentó junto a mí, no vi quien era, pero cuando me hablo, lo supe. Era Josh.
-¿Estas bien?-me preguntó.
-Sí-mentí. Estaba segura de que él sabía que no era cierto. Esta echa pedazos.
-¿Tienes frío?-me volvió a preguntar. Esta vez no esperó mi respuesta y se quitó su chamrra y la puso sobre mis hombros. Acto seguido se acercó más a mí y pasó uno de sus brazos alrededor de mi cuerpo.
Los dos nos quedamos callados. Esperaba que él rompiera el silencio, sin embargo yo lo hice.
-Sabes, creo que arruiné la cita.
Siguió en silencio, solo me daba una mirada de consuelo. Yo sabía que quería que le explicase mi comportamiento. Suspiré y me desahogue, le dije todo. Él simplemente escuchó. Cuando por fin terminé, se volteó para abrazarme y por primera vez en muchos años, me sentí protegida y no me había dado cuenta de lo mucho que extrañana ese sentimiento.
Así estuvimos tal vez 5 minutos, tal vez una hora. No lo sabía pero no quería separarme de él.
Cuando nos separamos. Josh empezó a hablar.
-____________, lo siento mucho, yo no quería....
-Está bien, Josh. No lo sabías.
-Que tal si dejamos atrás lo sucedido y vamos a otro lugar-sugirió Josh después de pensarlo un momento.
-Está bien-nos paramos de la banca-pero esta vez yo elijo el lugar.
Caminamos hasta el auto de Josh.
-Yo conduzco-le dije.
Sin decir más, Josh me dio las llaves y me abrió la puerta.  Me subí a su coche y lo encendí. Puse uno de los cd's de Josh a máximo volumen. Cuando Josh ya se había subido, arranqué el vehículo y conduje sin ningún destino en mente. 

lunes, 3 de diciembre de 2012


Capítulo 15

“RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING”

Sonó la campana que indicaba el final de la última clase…para todos los demás, yo todavía tenía que quedarme a mi tutoría con Josh. Puede que ya me cayera mejor, pero sus clases seguían siendo las más aburridas de todas; nunca le ponía atención y, obviamente, se enojaba, pero la verdad me daba igual.
Era viernes, así que la cafetería algún platillo especial hoy. Espero que sea pizza.
Entré en la cafetería y me formé en una inexistente fila. Hice mi pedido y la señorita me lo entregó en seguida…hamburguesa…no es pizza, pero no está mal. Me senté en una mesa que estaba sola y noté algo extraño. Sentí que alguien me estaba viendo. Levanté la cabeza y efectivamente, alguien me estaba mirando. Unos furiosos ojos me veían como un asesino ve a su víctima. Pero los ojos no me impresionaron, fue la cara; esa cara yo la conocía…era un amigo de Adam… ¿Jake? No recuerdo muy bien. Bajé mi cabeza, ya estaba cansada de él, aquí la única que podía hacer ese tipo de ojos era yo. Podía sentir aún sus ojos clavándose en mí. Ya, era suficiente. Me paré de la mesa y me dirigí a la suya. Todo el recorrido él me siguió con la vista.
-Tómame una foto. Durará más tiempo.-le dije con toda la amargura con la que fui capaz.
Él solo resopló.
-¿Tienes algún problema conmigo?-le pregunté
-No. Tú eres mi problema-por fin habló. Su voz era ronca y grave. Estaba llena de odio, rencor, enojo. Era la voz más horrible que he escuchado en toda mi vida.
-¿Qué quieres decir con eso?-traté de mantener el mismo tono de voz, aunque por dentro estaba temerosa.
-Por tu culpa él está encerrado. Por tu culpa él ya no está aquí-me tomó por los brazos.- ¿Entiendes lo que has hecho?
-Suéltame.-le ordené-no sé de que me estás hablando.
-No te hagas la idiota. Yo sé que tú sabes de quien hablo.
-La verdad no, y te pido que me sueltes, o si no…
-¿O si no, qué? ¿Le hablarás a tu querido tutor para que venga y te rescate?
Ya comprendo.
-No necesito la ayuda de nadie para defenderme. Yo sola puedo.
-Eso no fue lo que pasó en el baño.
-¿Qué te importa? ¿Qué te importa Adam?-Pude sentir como sus uñas se enterraron en mis brazos. Tendría marcas.
-Él era como mi hermano. Era mi mejor amigo. Y ahora por tu culpa está preso.
-¿Mi culpa? No es mi culpa que tu amigo sea un violador.
Quitó su mano de mi brazo derecho y la posicionó para darme una cachetada.
-¿En serio?-lo detuve-¿En serio eres tan poco hombre como para pegarle a una mujer?
-Tú no eres una mujer-me dijo.
-¿Entonces tú lo eres?-le dije. Estaba cansada de él, de Adam, de las amenazas, de este mundo.
-Estás jugando con fuego. No te conviene.
-Tú estás jugando con una bomba atómica. Todo lo que tú me intentes hacer, lo puedo hacer mejor. No sabes de lo que soy capaz-esta ya iba en serio. Si quería una batalla, la iba a tener.
-No sabes con quien te estás metiendo-me soltó y fue cuando por fin pude respirar tranquila.-Estás advertida, _______________.
Y se fue. Sin más ni menos, me dejó sola en medio de una, curiosamente, vacía cafetería.
Vi el reloj y ya eran las 3:10, iba 10 minutos retrasada a mis tutorías. Iba a ir por mi hamburguesa, pero cuando me volteé, una señorita estaba recogiendo lo que quedaba de mi comida. “Que maduro”, pensé.
-Lo siento mucho-le dije a la señorita-esto es mi culpa.
-No se preocupe.-me dijo con una sonrisa.
No se me ocurrió que más decirle, así que salí de la cafetería lentamente.
Me dirigí al salón de siempre. Abrí la puerta y ahí estaba Josh… con los brazos cruzados y una cara que no me gustó para nada. Me iba a regañar.
-¿Por qué 10 minutos después?-me dijo.
-Porque…-no le iba a decir porque tardé 10 minutos, se preocu…no, simplemente no podía-porque en la cafetería había hamburguesas, y pues…tenía hambre.
-¿Te comiste todas las hamburguesas de la cafetería?
-No…
-¿Entonces?
-Josh… ¿podemos empezar ya? Estos interrogatorios no me gustan.
-Para que quieras empezar una clase, los debes de odiar.
-Algo así…
Me senté en un escritorio de enfrente y Josh comenzó a hablar. Como siempre yo no le hacía caso y fingía que hacía apuntes en mi cuaderno para “estudiarlos más tarde”. Gracias a Dios no vimos nada que tuviera que ver con cálculos, no tenía ganas de responder los problemas que Josh ponía.
-_________, ¿Te puedo hacer una pregunta?
-Emm….claro-esto me pareció muy raro.
-¿Te gustaría…salir…conmigo? Como en una… ¿cita? Por lo menos ahora sabrás con quien saldrás.
¿Josh pidiéndome salir en una cita con él? ¿Esto es en serio? ¿Dónde quedó el odio recíproco que había? Aunque ya no me molestaba estar en presencia de Josh…
-Claro, sería…bueno.
¿Bueno? ¿Fue lo mejor que se podía ocurrir?  ¿Es en serio?
-Bien, paso por ti a las 6:30
-¿A dónde iremos?
-Eso, no lo sabrás.
-Eso no se vale. Dijiste que nada de sorpresas.
-Yo nunca dije eso; dije que no sería sorpresa con quien saldrías, nunca dije nada del lugar.
Le hice una mueca de disgusto. Él solo rió.
-Bien, ya son las 4:30, ya te puedes ir.
-Adiós, nos vemos…está tarde.
-No se te olvide llevar un abrigo-me dijo antes de salir.
¿Un abrigo? ¿Para qué?
Bueno, salí de la escuela finalmente y llegué a mi casa unos 15 minutos después. Fui a la cocina y me preparé un gran sándwich, ya que no me pude comer mi hamburguesa porque el idiota ese tiró  mi hamburguesa. Cuando terminé de comer… ¡Ya eran las 5:30! Josh pasaría por mí en una hora y yo ni siquiera me había bañado. Subí las escaleras corriendo y abrí mi clóset apresuradamente…no tenía nada que ponerme…absolutamente NADA. Me podía poner mi blusa azul…pero no combina con mi chamarra café….y los pantalones rojos…no combinan con mis zapatos morados…tal vez… ¿¡Por qué me estoy preocupando tanto!? Es solo una cita con Josh…de seguro me llevará a un centro comercial en el que hace mucho frío…
Decidí ponerme mis pantalones rojos, una blusa blanca y mis zapatos negros, con una chamarra negra. Me metí a bañar exactamente a las 5:50 y salí a las 6:05, veinticinco minutos para arreglarme, maldita sea. No sé como le hice, pero a las 6:25 exactamente, estaba lista en la sala como si hubiera tardado una hora vistiéndome y peinándome. Soy una experta en esto de arreglarme rápido. Claro, que todavía tenía el pelo escurriendo, pero eso se quitaría en unos cinco minutos.
Cuando Josh llegó, como todo un caballero, se bajó carro, fue hasta la puerta de mi casa y tocó el timbre. Esto sinceramente no me lo esperaba. Pensé que sería del tipo que toca la bocina del coche hasta que la mujer salga.
-¿Estás lista?-me preguntó cuando le abrí la puerta.
-Sí, solo déjame ir por mi bolsa-entré a la casa y tomé el bolso con mi chaqueta. Salí y cerré la puerta detrás de mí-Listo-dije antes de girarme para echarle llave a la cerradura. Caminamos por el porche y llegamos hasta el automóvil de Josh. Me abrió la puerta y me metí. Luego el se metió por la puerta del conductor.
-¿No me dirás a dónde iremos?-le pregunté a Josh.
-No.
-¡Oh, vamos! Esto no es justo.
-¿Por qué no? Será una sorpresa.
-No me gustan las sorpresas.
-Eso es lo que lo hace más divertido.
-Ugh.
Estuve todo el camino tratando de convencerlo de que me dijera, pero no le pude sacar ni una sola palabra.
-Espera, este camino yo lo conozco…-dije, casi sin pensar.
-Entonces es momento de ponerte la venda.
-¿Una venda? ¿Es en serio? No hablarás…-sacó un pedazo de papel color verde.-¡Josh!
Él solo se moría de risa. Estiró su mano para pasarme el pañuelo y me coloqué a la fuerza solo porque Josh me amenazó diciendo que pararía el coche y no seguiría hasta que me tapara los ojos.
Después de unos 10 minutos de risas y peleas sobre el lugar al que iríamos y el artefacto para taparme los ojos, el carro se detuvo y Josh se bajó para abrirme la puerta. 
Josh me dio la mano para bajarme y luego me ayudo a caminar por unas escaleras que había para poder llegar a las instalaciones del misterioso lugar.
-Ya puedes quitarte la venda.
Me quité la venda y lo primero que vi fue…
-La pista de hielo…
-La pista de hielo Buckner Hall.
¿Qué? ¿Qué era esto? ¿Una mala broma? No pude resistir ni un segundo en esa pista…era demasiado… Salí corriendo con los ojos llenos de lágrimas.
-¡_________________! ___________ ¡Espera!
No me importaba nada más, solo quería salir de ahí.

viernes, 23 de noviembre de 2012


Capítulo 14

¿Quién hizo esto? ¿Porque quiere alguien vengarse de mí? No le he hecho daño a nadie, bueno no que yo sepa.
-Deberías llamar a la policía.
-Y a mis padres, se van a enojar mucho cuando les cuente.
-Tal vez, pero tu no tienes la culpa, de lo que esos vándalos hicieron.
-Pero si alguien quiere vengarse es por que le hice daño ¿o no?  
-No creo que hayas hecho nada malo.
Bueno supongo que Josh está en lo cierto, sé que aparento ser una chica mala, pero soy una chica demasiado buena.
-Josh, puedes llamar a la policía mientras llamo a mis padres y les explicó todo, pero por favor no les digas a la policía sobre la nota.
-Pero les tengo que decir, probablemente quién te hizo esto lo vaya a hacer de nuevo.
-No puedes Josh, mis padres me echarán la culpa de todo y dirán cosas como, Tu te lo buscaste jovencita! O algo parecido. Y estoy harta de eso, de todo, y yo puedo investigar quién envió esa nota.
-Esta bien, pero entonces déjame ayudarte a encontrar al culpable.
Solo asentí y en ese momento Josh tomó su celular y comenzó a marcar el número de la policía, mientras tanto yo llamé a mis padres.
-Hola, mamá.
-____________puedes llamar en otro momento, tu padre y yo estamos ocupados.
-No puedo, mamá, es que rompieron los vidrios de la casa y la llenaron de...
-¿Qué hicieron qué? ¿Cómo? ¿Por qué?
- La casa, la destrozaron toda porque son malos...
-Pero estas bien, ¿Verdad?
-Si mamá, estoy bien, no se metieron, ni nada, todo lo hicieron por fuera.
-Qué bueno que estas bien, ahorita mismo tu papá y yo vamos para ver los daños y hablar con la policía, ¿Ya les llamaste?
-Sí mamá, Josh lo hizó.
-¿Quién es Josh y porque está contigo?
Creo que no debí de decir eso mi mamá a veces es demasiado sobre-protectora cuando se trata de chicos y ni hablar de mi padre. Con todos mis amigos se ponían de histéricos, cuando ellos estaban en la casa. No lo soporto.
-Solo es un amigo, mamá.
-Espero que me estés diciendo la verdad, jovencita. Cuando lleguemos, tu padre y yo hablaremos muy seriamente contigo.
-Si mamá, lo que digas.
Y colgué.
Parece que a mi madre le importa más si estoy con un chico a si su casa esta con las ventanas rotas y llenas de graffiti.
Volteé a ver a Josh y ya había terminado de hablar por teléfono. Se encontraba sentado en los escalones de la entrada de mi casa y se veía muy preocupado. Me acerqué a él y me senté juntó a él.
-Estas bien, le dije.
-Si, es solo que, me preocupa lo que puedan hacert... Hacerle a la casa de tus padres.
-Josh, no te tienes por que preocupar, no creo que se vuelvan a acercar y la policía va a investigar todo.
Alcancé a ver el coche de la policía y aparcaron en frente de mi casa. Del coche salieron dos hombres de aproximadamente 40 años. Uno era alto y tenía poco cabello y el otro era lo opuesto, era chaparro, pero tenía mucho cabello y sus canas eran evidentes.
Josh se paró de donde estábamos sentados y se dirigió hacía los oficiales. Seguí su ejemplo y me levanté para narrarles lo que vimos.
Les mostré a los oficiales las ventanas rotas y los graffitis que habían hecho e intenté describirles a los chicos que habíamos logrado ver antes de que salieran corriendo.
El oficial chaparro, que por cierto se llamaba William apuntó todos los detalles que Josh y Josh contamos. En cambio el otro policía estuvo tomando fotografías de las ventanas rotas y los dibujos obscenos.
Cuando creí que mis padres nunca iban a llegar. Fue justo en el momento en el que escuché a mi madre gritando varias maldiciones acerca de como habían dejado nuestra casa. Mi padre trato de tranquilizarla diciendo que todo se puede arreglar. Pero eso no la tranquilizó porque se dio cuenta de mi presencia y fijó su vista en alguien a lado de mí. Josh.
-____________puedes venir un momento.
-Ya voy mamá.
Antes de ir con ella hablé rápidamente con Josh.
-Josh puedes seguir contándoles lo sucedido a los oficiales, mi mamá me llama.
Antes de que respondiera, caminé con paso decidido hacía mi madre, que se encontraba con mi padre, los dos lucían molestos, aunque no sabía por cual razón: por Josh o porque su casa estaba destrozada y había dos policías afuera de está.
-¿___________ por qué sigue este jovencito aquí? Creí que hace mucho tiempo habíamos dejado en claro que ningún chico puede entrar a la casa.
-Mamá Josh no entro a la casa y aparté ya te dije que solo es un amigo y es mi tutor.
-Tu tutor, ¿Por qué no sabíamos nada acerca de él? ¿Y por qué tienes un tutor?
-Mamá, es Josh, es mi tutor en la escuela, porque quiero mejorar mis calificaciones.
Ok, tal vez lo último no era del todo cierto, pero estaba cerca.
-De haberlo dicho antes_________y no te hubiera regañado.
-Bueno a la próxima inició con eso. Dije.
Miré a mi padre y al parecer no estaba molesto y dejo todo en manos de mi madre, él solo  pareció sorprendido cuando le dije a mi madre acerca de que quería mejorar mis calificaciones. No sé cómo mi mamá se lo creyó tan fácil.

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Cuando los policías reunieron suficientes evidencias se fueron y mis padres volvieron al trabajo, antes de irse, se despidieron y dijeron que se encargarían de arreglar al día siguiente todos los destrozos. Josh se quedo un rato más.
-_______________deberíamos de pensar en quién es está persona que mandó a hacer esto.
-Si Josh, déjame pensar.
-A lo mejor y es alguien que conoces o una persona que creíste conocer o tal vez no es nadie importante, y solo fue algo al azar.
-Tal vez.
Comencé a pensar y a pensar en quién pudo haber sido, incluso Josh se puso a pensar.
Creo que estuvimos casi dos horas sentados en el sofá de mí casa pensando. Había momentos en los que decíamos que tal vez había sido él o ella pero inmediatamente nos contradecíamos porque era imposible o ilógico que lo hicieran.
Hasta que Josh rompió el silencio.
-Ya sé quién mando a hacer esto...