viernes, 31 de agosto de 2012

Capítulo 2

Las últimas tres horas de clase no hice nada, no quería, estaba enojada con George y sus tonterías, cómo podía hacerme esto, creí que nos llevábamos bien, todos esos días de estar en su oficina, por favor claro que nos llevábamos bien.
Odiaba la idea de tener un tutor, solo me haría perder mi tiempo en las tardes.
El timbre de la escuela me sacó de mis pensamientos. Al fin ya, era hora que se terminara la clase de química, ¡Assh! Cómo me harta está maestra.
En fin salí corriendo del salón de clase, no quería que George ni la secretaría me vieran o si no,no me dejarían salir e irme, me harían pasar dos horas con un tutor.
Rápidamente pase por la oficina de George. Uf... Que bueno que no me vio.
-Jovencita, __________ ¿A donde crees que vas?
A regañadientes me volteé. Y miles de pensamientos pasaron por mi cabeza.
-¿Sí, George? -dije.
-¿Que acaso no te dije que te tenías que quedar en la escuela?, recuerda que vas a ir con tu tutor para que te ayude en las materias.
-Claro que lo recuerdo George, como crees que se me iba a olvidar, -dije en tono sarcástico.
-Bueno entonces te acompañaré a tu primera clase.
-Como quieras, -Dije, enojada conmigo misma por no haber salido mas rápido de clases.
 George me acompaño hasta el salón 218, era obvio que solo lo hacía para que no me escapara.
Abrió la puerta del salón y para suerte mía no estaba el tutor, en mi interior ya estaba celebrando hasta que George dijo: “No creas que te vas a ir, tu tutor llegara en unos minutos, por mientras toma asiento.”
Assh, pensé.
Me senté en el asiento de la esquina. Y cuando me senté George dijo:
- Me tengo que ir, no te vayas a escapar. Tu tutor estará aquí pronto.
Nada más dijo esto y salió del salón. Esperé unos cuantos segundo y me levante del pupitre, ya estaba por girar la perilla de la puerta, cuando esta se movió, y rápidamente corrí hacia el mismo escritorio en el que estaba y me senté.
El tutor entro con unos cuantos libros y su mochila cargando por unos de sus hombros.
Puso sus libros y su mochila en el escritorio y fue al pizarrón,  agarro un gis y escribió algo, no pude ver porque su cuerpo me tapaba, probablemente escribió su nombre.
Cuando se volteo lo pude mirar bien, estaba vestido con unos jeans ajustados y una camisa de cuelllo v negra, con unas botas del mismo color. Sus lentes oscuros no me dejaban ver sus ojos, justo cuando pensé esto, él se los quito.
Me resultaba conocido, pero ¿ De dónde lo conozco?
-Hola, mi nombre el Joshua Ryan Hutcherson, pero me puedes decir Josh y seré tu tutor.- No dije nada, no tenía ganas de saludarlo o de hablar.-¿Cómo te llamas?
-____________-Dije, un poco enojada.
-Bueno,__________ te puedes mover, aquí al frente, para que puedas ver mejor.
-Aquí estoy bien-dije, casi gritando.
-Bueno, esta bien, pero no grites-Dijo Joshua o Josh.
Comenzó a acercarse a mi lugar.
-Si no te vas a mover de lugar, en vez de explicarte desde allá-señalo el escritorio-te voy a explicar justo aqui-apuntó el pupitre al lado de mí.
Eso sería demasiado incomodo.
-¡Esta bien! ¡Me sentaré en frente!, ¿ok? -resongué.
Y me levanté justo después de que él camino hacia su escritorio. Me senté en el pupitre de en frente.
-Bueno, ________ me dijeron que estás a punto de reprobar varias materias, y faltan algunos meses para los exámenes finales así que te ayudaré en todo lo que necesites para que te vaya bien, si tienes alguna duda solo preguntame. Si quieres clases aparte me puedes buscar y pedírmelo.
¡Sí, claro! como si fuera a ir con este tipo a tener clases extra, ya con las que tengo es suficiente. Pero en vez de eso solo le dije: “ok”.
-Está bien, comencemos. Hoy te ensañaré Física. ¿Te sabes las formulas de velocidad y rapidez y también sus despejes?-me preguntó serio.
Obviamente, es lo más fácil v=d/t, etc. Pero no tenía ganas de contestar, todo eso ya me lo sabía, que no haga los trabajos, proyectos y tareas y a veces, solo a veces no vaya a las clases no significa que soy una tonta.
Pero él solo me miro, como si tuviera que explicarme todo y fuera lo más difícil que tenía que hacer.
Así que comenzó a hablar. Y explicó todas las formulas y sus despejes y todo lo relacionado con ello. Pero en vez de ponerle atención a algo que ya sabía solo miraba hacia las ventanas y me preguntaba todo lo que podría esta haciendo en este momento.




miércoles, 22 de agosto de 2012


Capítulo 1

Los minutos pasaban muy lentos mientras esperaba en la oficina del director. Lo único que se escuchaba era el “tick tock” del reloj y sinceramente ya no lo aguantaba. Estaba a punto de agarrarlo y tirarlo por la ventana. Son las 12:57. Llevo veinte minutos aquí. ¿Quién se cree el director que es, para dejarme esperando veinte minutos. Tomé mis cosas decidida a irme cuando una voz me detuvo.
-¿Adónde cree que va, señorita _______?
-Pues ¿adónde más? A buscarlo.
-Solo me fui cinco minutos.
-AAAAAAAY AHA. No te hagas, George-así se llamaba el director-fueron veinte minutos-lo fulminé con la mirada-¿Para que me quieres?
-Toma asiento, por favor.
Resignada, me senté.
-Te escucho-comencé a jugar con un adorno que él tenía en su escritorio.
-Bueno, su desempeño en clase últimamente ha sido….deficiente-me dijo muy formal.
-¿YYYY? No soy la peor de la clase. Además…
-Reprobará año-me interrumpió y me miró muy serio.
-¿Qué? ¿Reprobar? ¿Yo? ¡Por favor, George! ¿Cuáles han sido mis calificaciones? Por que si la señorita Fisher te ha dicho, yo nunca le tiré el café cuando…
-¿Le tiraste el café?-me volvió a interrumpir mientras se llevaba la mano a la cabeza y se la sobaba irritado.
-Pues….ella me provocó.
-¿Esa es tu gran excusa?
-Es la verdad-lo miré desafiante-¿Qué materias estoy “reprobando”?-dije haciendo comillas con mis dedos.
-Bueno, matemáticas…
-¡Eso no es justo! La maestra me odia.
-Química…
-El maestro no entiende mis ideas.
-Educación física…
-HA, el maestro no entiende lo que estar LESIONADO significa.
-No fuiste a ninguna clase en este semestre-ahora si se veía enojado. No me importaba.
-Estaba LE-SIO-NA-DA-lo dije lentamente-al parecer tú tampoco sabes que significa, porque si lo supieras….
-Necesitarás un tutor-me soltó de golpe.
-¿Un tutor? George, es enserio ¿Un tutor? Creo que puedo con educación física yo sola. Gracias-dije mientras me ponía de pie.
-Siéntese-me ordenó.
Y yo como una oveja que sigue al rebaño me senté. Haciéndole una mueca de asco.
-El tutor-dijo con una octava de más en la voz-no será para educación física. Será para matemáticas, química, física, español, literatura….
-¿No quieres algo más? ¿Un té en una bandeja de plata? ¿O qué me vista de hawaiana y empiece a bailar en la cafetería?
-Quiero que te apliques y estudies con tu tutor.
-¡Yo no necesito un tutor! Yo sé todo lo que debería saber sobre las materias…
-¿Entonces porque vas tan mal?-me preguntó con su mirada directa en mis ojos.
Volteé la cabeza hacia la ventana y ví como unos pájaros volaban en dirección a su nido.
-______, ¿Qué te pasó? Tú antes….
-Sí, antes. Cambié y no me arrepiento de haberlo hecho.
George suspiró muy hondo.
-Está bien. No me dejas otra opción más que asignarte un tutor.
Me paré y esta vez no me detuvo. Que bueno. Estaba harta de este jueguito de interrupciones.
-Programaré una cita y te hablaré para presentártelo.
Dicho esto, salí por la puerta no sin antes azotarla muy fuerte. La secretaria se me quedó viendo con muy fea cara, pero me dio igual. Salí de la dirección y me encaminé hacia la salida; pero un idiota chocó conmigo. Me llevó hasta el suelo y como mi mochila estaba abierta, todo quedó desperdigado en el piso.
-Fíjate por donde caminas, imbécil-le dije con un tono alto de voz.
-Disculpa, no me fijé por donde venía.
-Sí, me di cuenta.
Estaba de rodillas en el piso, recogiendo mis cosas y guardándolas en la mochila, mientras yo estaba ahí en el piso tirada. Me incorporé y le arrebaté mi libro de historia de sus manos, al igual que mi mochila.
Terminé de meter todo y fue cuando por fin lo pude ver: su cabello obscuro caía perfectamente sobre su frente y sus ojos cafés brillaban como si fueran una estrella propia. Su mandíbula cuadrada le proporcionaba el toque perfecto a todo su rostro. Sus labios esbozaban una pequeña sonrisa, aunque sus mejillas estaban de un intenso color rojo. Vestía una playera negra ceñida, unos jeans azul obscuro y unas botas negras.
Se paró y me tendió la mano para ayudarme a subir. Le hice una de mis famosas muecas de rechazo y me paré yo solita.
-Gracias, pero si Dios me dio manos y piernas en perfectas condiciones las debería usar.
Me di la media vuelta y seguí mi curso hasta la salida.
-¡Dios también me las dio a mí!-escuché como me gritó.
En ese momento quise voltearme y decirle toda una sátira que ya tenía planeada, pero en lugar de eso solo escuché la voz de la secretaria.
-¡__________! ¿Adónde crees que vas?
-A mi casa-le contesté sin voltear.
-Todavía tienes que asistir a tres clases más.
-¿Y?
-Ahora veo porque le director tiene motivos para darte un tutor.-su voz se escuchaba más distante.
Eso fue la gota que derramó el vaso. Me volteé y caminé con un paso firme hasta ella. Sonreía de satisfacción. Cuando la tuve enfrente, ya tenía preparado el escupitajo que le iba a dar.
-Tu salón es 215-Entro a dirección y me dejó sola en el pasillo.
Respiré lo más profundo que pude y me tragué la saliva acumulada en mi boca. Conté hasta diez y me encaminé al salón 215, no sin antes proferir un “¡Argh!”.

Sinopsis

Ella tenía un sueño. Un sueño que fue destruido a su corta edad de doce años. La niña ejemplar que era, se vino abajo; la niña alegre se convirtió en triste; la aplicada en rebelde.No le quedaba nada en este mundo. Ahora cinco años después, ella puede ser lo que siempre ha querido. Pero para eso, necesita ayuda, ¿La aceptará? ¿O dejará que su orgullo se interponga? ¿Aceptará su nueva oportunidad?