viernes, 28 de septiembre de 2012


Capítulo 6

-Pues....nada, simplemente me caes mal, Hutcherson. ¿A quién le caería bien su tutor?, sobretodo si es tan regañón e insoportable como tú.-Dije casi gritando.
Hutcherson me miró sorprendido, tal vez creyó que le diría algo diferente. Pero eso no me importó quería la verdad y le dije la verdad.
-_____________No entiendo porque te caigo mal, lo único que hago es intentar ayudarte, ¿Qué acaso no quieres terminar la preparatoria bien?, ¿no quieres salir ya de aquí e ir a donde quieras?, la verdad no creo que quieras quedarte un año mas en está escuela, se nota que no podrías soportar más tiempo aquí.
-Por favor Hutcherson, no digas esas cosas. Yo tengo que pasar de año y voy a pasar, así que ya no me salgas con otra cosa y sigue explicando lo que quieras, o mejor termina la clase, que ya me cansé.
-Bueno si eso es lo que quieres, por hoy se termina, pero espero que pienses en lo que te dije e intentes esforzarte para pasar de año. Puedes irte.
Rápidamente me levanté de mi pupitre y salí corriendo. Casi empezaba a saltar de la alegría, ya que al fin se había acabado la tutoría. Entré a mi auto y lo encendí, ya quería llegar a mi casa y descansar de todo el aburrido día que tuve y sobre todo quería alejarme de Hutcherson.
Puse un poco de música, a todo volumen y justo en ese momento me di cuenta que había una luz parpadeando color rojo. No le di mucha importancia y seguí el camino para llegar a casa; pero no... El maldito auto se quedó parado y para mi suerte mi teléfono se había descargado, por lo tanto no podía llamar a una grúa. Lo único bueno fue que quede cerca de un parque donde podría estacionarlo. Unos señores me ayudaron a moverlo, pero aún y así necesitaría a alguien que me llevara a casa....y justo cuando no podía ponerse peor, vi una moto y allí estaba él...Hutcherson venía en ella. Hice todo mi esfuerzo para que no me viera, me tapé la cara, me puse de espaldas y estaba a punto de esconderme en el auto, pero no, me tenía ver.
Se paró en frente de mí, apagó el motor y se bajo de su moto.
-¿Otra vez en el parque, ____________?
-No molestes, ya suficiente tengo con ver tu cara todos los días en la escuela.
-¿Qué pasó con tu auto?
-Nada que te importe-dije más enojada que nunca.
-¿Quieres que te lleve a tu casa?
¿Por qué se hacía el gentil?
-Obviamente no, yo puedo pedir un taxi.
-A esta hora todos los taxis están ocupados.
Era cierto, a esta hora todos tienen su salida del trabajo, y como va mi día nunca conseguiría uno.
-Vamos _________ yo te puedo llevar, no es ningún problema.
Assh, no puede ser ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? ¿Què hice yo para merecer esto?
-Está bien.-dije con cara de asco.
Caminé hacía su moto y me dio su casco. Me lo abroché. Él se subió primero y yo atrás de él. Hizo ademán para que me agarrara de él, pero no pensaba agarrarme a él, ni loca.
-Vamos ________ agarrate bien, cuando arranque te puedes caer.
Me acerqué un poco más a él, ya que no quería caerme y puse mis brazos alrededor de su abdomen, no quería hacerlo, pero no tenía otra opción.
Hutcherson arrancó su moto y le di las direcciones de mi casa.
Me sentí tan libre. Me encanta subirme a las motos se siente toda la adrenalina y esa sensación de ser libre.
Pero Hutcherson fue más rápido de lo normal y tuve que agarrarme de él con fuerza, pude sentir que tenía bien marcado su abdomen y si no fuera por la fina tela que lo cubría podría decir que lo estaba tocando, su cuerpo se sentía cálido. Comencé a acercarme un poco mas a él, ya que podría decir que la velocidad a la que iba pasaba de los 100 km/h.
Llegamos a mi casa justo a tiempo, no quería pasar más tiempo con él. Me bajé de su moto y le di el casco.
-¿No vas a agradecerme?
-Me has arruinado mi último año en prepa, desde el momento en que te apareciste y comenzaste a darme "tutorías".  No necesitaba tu ayuda, pude haber pedido un taxi, hubiera preferido quedarme allí todo el día esperando, con tal de no haber estado contigo más tiempo del que ya paso.
-Yo sé que te caigo mal, pero no seas así conmigo, yo solo me preocupo por ti.
¿Escuché bien?, ¿Hutcherson se preocupa por mí?
Fingí no haberlo escuchado y me encaminé directo a la puerta de mi casa.
Mientras caminaba comenzó a llover tan fuerte que cuando llegué a abrir la puerta estoy totalmente empapada. Miré hacia atrás y ví que Hutcherson estaba todo mojado y venía hacia mí.
No lo iba dejara a fuera, no soy tan mala. Se colocó detrás de mi con los brazos cruzados. Después de tanto batallar para encontrar la llave, abrí la puerta entré seguida de Hutcherson.
-Mamá, ¿estas aquí?-grité
Parece que no hay nadie, lo que me faltaba, Hutcherson y yo en mi casa....solos.
Hutcherson estaba parado en el umbral de la puerta, con los brazos aún cruzados y tiritando de frío.
-No te vayas a sentar, porque vas a mojar todo.
Subí las escaleras para llegar a mi cuarto y agarrar algo de ropa limpia y seca que ponerme.
Cuando estuve lista, agarré una toalla y bajé las escaleras, Hutcherson seguía de pie, en la misma posición. Le aventé la toalla a la cara y me miró feo pero no le di importancia.
¿Cuándo se va acabar esta lluvia?, ya quiero descansar de él, no lo quiero ver más, ya me tiene harta. Probablemente toda esta mala suerte del día ha de ser por su culpa....o ¿será algún karma?
Cuando terminó de secarse, se sentó en el sillón que estaba enfrente del televisor.
Prendí la televisión y le pasé el control; nunca me ha gustado ser yo la que elija el canal.
Comenzó a cambiarle y me senté en otro de los sillones, no me iba a sentar a un lado de él y tampco lo podía dejar solo. Estuvimos viendo una película de zombies.
Después de casi 2 horas la lluvia paró. Volteé a ver a Huctherson para decirle que ya se podía ir pero se quedó dormido. ¿Quién se queda dormido en casa de una persona que apenas conoces? ¿Quién?
Me levanté y empece a moverlo, pero no funcionó.
-Hutcherson... ¡Despierta! ¡Ya! No te hagas el gracioso... ¡Levantate! ¡Ya paró la lluvia! ¡HUTCHERSON!...

viernes, 21 de septiembre de 2012


Capítulo 5

La mañana siguiente me desperté tarde, muy tarde, por ahí de las 8:04.
Tomándome todo mi tiempo y sin preocuparme de llegar tarde a la escuela, casi siempre llegaba tarde, solo me despertaba a tiempo cuando mi mamá lo hacía….dos veces al mes. Al final George terminó aceptándolo cuando me hice la víctima y le dije que no tenía ningún transporte para venir por que mi mamá trabajaba hasta tarde y mi papá era un alcohólico….no era la verdad pero ahora puedo llegar a la hora que quiera.
Aunque creo que nunca me creyó, simplemente no se quiere meter conmigo.
Llegué a las 8:47, estaban en la tercera hora y no me dejarían entrar. Revisé mi horario y tal como yo pensaba seguía el receso. Guardé mis cosas y vagué por los pasillos esperando a que todos salieran. Me aburrí después de cuatro minutos de ir y venir y entré a la biblioteca.
Siempre me había gustado ese lugar; el silencio de todo mundo, el olor a los libros viejos y el de los libros nuevos.
Alguna vez hice mi servicio escolar aquí, la bibliotecaria me tomó gran afecto y confianza, por eso me deja entrar cuando sea y tomar el libro que yo quiera.
Agarré uno que hablaba sobre la Segunda Guerra Mundial y empecé a hojearlo, a ver las imágenes y a leer solo lo que me parecía interesante. Estaba demasiado entretenida cuando de repente escuché que alguien me hablaba. Si algo odiaba era que me interrumpieran cuando estaba leyendo.
-Hey, ______________ ¿Qué haces aquí?
-Es un país libre, puedo estar donde yo quiera-dije sin voltear. Aunque no pude identificar la voz, sabía que la conocía.
-Sí, lo sé, pero ¿no tienes ninguna clase?
Fue ahí cuando me volteé y pude verlo. Hutcherson me estaba hablando. Con tan solo ver su cara me daban ganas de vomitar. No sé como se ocurrió la ridícula idea de “sentir” algo.
-TÚ tienes clase, yo no.
-De hecho tengo clase libre. Pensaba que…
-Mira, Jo…Hutcherson-le interrumpí-que te haya ayudado ayer no significa que me caigas bien. Significa que me debilidad hacia los animales puede más que mi odio hacia a ti. Sí, te ayudé, pero sigues siendo mi odioso tutor.
Me paré con el libro en mi mano dispuesta a irme de ese lugar.
-¿Me odias?-me preguntó Hutcherson y por un momento creí que de verdad estaba triste de escuchar eso.
-Descuida, mi odio no es exclusivo. No serás el primero ni el último.
Le dije mientras iba a entregarle el libro a la Srita. Potts, la bibliotecaria.
Una sensación de asco y enojo recorría por todas mis venas. La verdad lo odiaba. Tal vez sea una persona “rebelde”, pero no soy de esas que odian a las personas. Hutcherson era la excepción.
Salí al pasillo justo cuando la campana tocó. Suspiré aliviada y me dirigí a la cafetería, donde siempre me encontraba con Avril, mi mejor amiga, y Adam, aparte de nuestro grupo de amigos.
Me salté toda la fila para tomar el almuerzo (como siempre) y me situé en frente de Adam.
-Hola, preciosa-me saludó.
-Hola.-contesté secamente.
-Wow, ¿Por qué estás enojada, bebé?-siguió insistiendo con sus cariños.
-No estoy de humor, Adam.
-Pero, bebé….-dijo mientras me rodeaba la cintura.
-Adam, ¡te dije que no!-me deshice de su abrazo y salí por la puerta de la cafetería. Todos me estaban viendo, o por lo menos eso era lo que se sentía.
Creo que ver a Hutcherson de verdad me afectó.
Estaba a mitad del pasillo con la idea de ir hacia el jardín cuando Adam me tomó por la muñeca haciendo que me volteara.
No le dije nada, simplemente lo vi con una de mis famosas miradas.
-_____________ ¿qué tienes?-me preguntó. Se veía verdaderamente preocupado.
-Nada-no podía quitar el enojo de mi voz.
-¿Segura? Por que esa escenita que hiciste en la cafetería…
-Sí, lo sé. Lo siento mucho Adam, no era mi intención tratarte así. Esta no ha sido mi semana y no tengo derecho a descargarme contigo.
-No te preocupes, ______________. Todos tenemos esos días. Perdóname tú, no debí presionarte.
-No, Adam, no tienes nada por que perdonarte.
Me tomó de la cintura y me atrajo hacía él. Lo abracé con mucha fuerza, lo rodeé del cuello y cerré los ojos. Amaba los abrazos de Adam eran los mejores, te envolvía por completo y te apretaba muy fuerte, sin llegar a lastimarte. De verdad te hacían sentir mejor. Además, tenía un delicioso aroma. No sé como el olor a cigarro nunca se pega a él.
Abrí los ojos lentamente. Cuando se me aclaró la vista, pude ver que Hutcherson estaba ahí. Genial, lo que me faltaba, que el idiota se apareciera y me quitara la paz interior otra vez. Giré los ojos y suspiré pesadamente. Me separé de Adam y este me vio con ternura. Yo solo le sonreí.
-¿Mejor?-me tomó de la mano.
-Sí. Gracias Adam.
-Cuando quieras-se acercó para besarme en el cachete.
Caminamos hacia la cafetería de nuevo. Al parecer nadie vio mi berrinche, así que nadie me dijo nada.
Después del receso, todo el día fue aburrido. No pasó ABSOLUTAMENTE NADA. Creo que ha sido el día más aburrido que he tenido.
A la salida, compré algo rápido para comer y me fui al salón para mi tutoría.
No debería de comer, vomitaré todo al ver a Hutcherson, pero como en el receso no comí nada, me arriesgué.
-Hola-me saludó a fuerzas.
-Hola-le contesté de la misma manera.
-No puedes comer en horario de clase-me regañó.
-Las clases ya se acabaron, puedo hacerlo si quiero.
-Para ti no, tú sigues en clase.
-Arghhh-gruñí y guardé mi baguette.
-Bien-sonrió con satisfacción-la materia de hoy será…..biología.
“¡YAAAAAAAAY!” nótese el sarcasmo.
Hutcherson hablaba y hablaba mientras yo hacía historias mentales de cómo escaparme de aquí.
-¿Me estás entendiendo?-me sacó de mis pensamientos.
-¿Eh?
-¿Me estás poniendo atención?
-La verdad, no.
Lanzó un suspiró de enojó, estaba rojo. Tenía muy poca paciencia para ser tutor.
-¿Qué te he hecho para que me trates así?
-¿Qué tipo de pregunta es esa?
-El tipo de pregunta que yo hago.
-Pues es estúpida.
-Contéstame, ¿Qué he hecho yo para caerte tan mal?
-Pues…

sábado, 15 de septiembre de 2012


Capítulo 4

Me volteé y entonces pude ver que era  Adam.
- A mi casa.
-Te acompaño-dijo Adam.
Estaba a punto de responderle, cuando Hutcherson se puso frente a la puerta y dijo:
-Ninguno de los dos va a salir de está escuela, se los prohíbo.
“Cómo si él nos fuera a detener,” pensé.
Pero justo cuando le iba a decir de cosas, una señora, que al parecer era la intendente de la escuela, fue hacía las puertas de la escuela y las cerró con llave. Y agregó:
-El director me dijo que cerrara las puertas, porque no quiere que nadie salga de la institución en horas de clase.-Lo dijo en un tono superior y nada más le hice una mueca.
Voltee a ver a Hutcherson y parecía que iba a sonreír hasta que me vio.
-¿Qué le pasa a George, cómo se atreve a hacerme esto?-Dije, enojada.
La intendente no dijo nada, solo me observó y se fue. Hutcherson no contestó, suspiré y me fui con Adam, pero no entramos a clase, en vez de eso fuimos a los patios de la escuela. Adam empezó a fumar un cigarrillo, pero yo no quise.
Adam es mi novio, o casi mi novio, no sé como están las cosas entre nosotros. Él es el chico más popular de la escuela, pero también el más problemático: lo han expulsado de más de 5 escuelas. Lo conocí porque siempre me lo encontraba en este mismo patio, fumando. Faltábamos a casi todas las clases y nos volvimos amigos. Aunque todos crean que el es malo, presumido, mujeriego, etc. Yo creo que solo es un chico con problemas.
Cuando al fin fue la hora de la salida Adam se ofreció a llevarme a mi casa en su  moto. Me encanta irme en su moto me siento libre, con toda la adrenalina corriendo por mi sangre.
Cuando me subí a la moto, vi a Hutcherson que estaba a 2 o 3 carros a lado de nosotros, también tiene una moto, incluso mejor que la de Adam. Quién lo diría el tutorcito tiene moto.
-Gracias Adam, dije.
-No hay de que-dijo, y se fue.
Entre a mi casa y como siempre mis padres no estaban. Siempre estaban en sus trabajos, o en fiestas de la oficina…El punto es que nunca tenían tiempo para su hija. Fui a la cocina y me hice de comer, subí las escaleras hacia mi cuarto y me puse a escuchar música, sobre todo de Taylor Swift.
Después de varias horas de escuchar música decidí ir a caminar. Caminé hasta llegar al parque y me senté en una banca. Saque mi celular y me puse a jugar Temple Run. Me la pasé sentada horas, tratando de ganar aunque sea una vez, pero después de perder millones de veces, me harté y guardé mi celular. Entonces lo vi.
Estaba paseando a un perro. Sí, era Hutcherson.
Que no me vea, que no me vea, que no me vea. ASSH me vio. Me hice la que no lo vio, y comencé a caminar, pero él ya se estaba acercando a mí.
-Hola-dijo Hutcherson. No puedo creer como me esta saludando de esta manera si horas parecía que me odiaba.
-Hola-dije con un tono no muy agradable.-Ya me iba, bye.
-Se nota que no quieres hablar conmigo-dijo Hutcherson.
Obviamente no, ya quería irme, pero noo, el niño bueno tuvo que saludarme. Empecé a caminar y a alejarme de él.
-Bueno esta bien, pero no me hables así, eres libre de irte.-dijo Hutcherson, casi gritando.
Vi como un perro pasaba por un lado de mí. El perro que traía Hutcherson salió corriendo. A parecer se llamaba Driver por que no paraba de gritar su nombre. Lo primero que hice fue correr tras el animalito. Sé que no me caía bien Hutcherson pero su perro se veía tan tierno, que no podía permitir que alguien lo robara o se perdiera.
Hutcherson y yo lo perseguimos, hasta llegar a malla corla, Driver se metió por debajo de ella, ¿Y ahora cómo lo íbamos a salvar?
-Yo te subo-dijo Hutcherson.
-¡¿QUÉ?!-le espeté-estás loco si crees que voy a dejar que me levantes para pasar esa cosa de más del metro ochenta. Yo…-se escuchó el chillido de un perro, Driver se había lastimado.
Suspiré.
-Bien, hazlo.
Puso sus manos juntas y me apoyé en ellas. Hutcherson me impulsó y pude hacer equilibrio en la malla corla, pero no supe como brincarla y me caí de espaldas en el césped. Cuando por fin me estaba recuperando, el imbécil de Hutcherson, cayó encima de mí. Me dolió demasiado, y en vez de decir perdón o levantarse se quedo en la misma posición, y no dije nada, solo me le quede viendo a los ojos; no me había dado cuenta que son de color verde miel, si es que existe ese color. Sentía su respiración tan cerca de mí y creí que me iba a besar, obviamente le hubiera dado una cachetada si se atrevía. Después de unos segundos de vernos, se levantó:
-Perdón, lo siento, de verdad lo siento.-dijo él algo apenado.
-No importa-le respondí.
Fue tan extraño. Yo diciendo que Nome importaba que Hutcherson hubiera caído encima de mí. Le tendría que haber dado un golpe.
Después de buscar un rato, vimos que Driver estaba dando vueltas y vueltas. Al parecer, el chillido solo había sido por un espanto.
Josh agarró su correa. Y volvimos hacia la malla corla. Encontramos una puerta justo al lado de donde brincamos, ¿Cómo no la vi antes?
-Gracias-me dijo.
-De nada-le contesté.
Me encaminé a mi casa. No me llevo con él y nunca lo haré, no porque lo haya ayudado a salvar su perro significa que me caía bien. Hutcherson y yo simplemente no combinamos y si fuéramos amigos….no, ni siquiera me lo puedo imaginar.
Seguí caminando mientras pensaba en lo sucedido; nuestras miradas se juntaron por dos segundos pero en ese tiempo, sentí algo…No ___________, no. Si no son amigos y no te puedes imaginar la idea, no tienes nada que sentir.
Moví mi cabeza de un lado a otro olvidándome de todas esas ideas.

viernes, 7 de septiembre de 2012


Capítulo 3

-Dime la respuesta.
-No.
-Dime la respuesta-
-“Me la respuesta”-sonreí burlona.
-Contigo es imposible-dijo Josh. Tiró su libro al escritorio, pero este cayó al suelo. No se molestó en recogerlo.
-Gracias-le contesté con la mejor sonrisa que pude fingir.
-No era un cumplido-me dijo serio.
-No me importa-la sonrisa no salía de mi boca.
-No te estoy pidiendo mucho-se acercó hacia mi mesa-banco hasta apoyar sus manos en él. Nuestras caras estaban tan juntas que podía sentir su respiración en mis labios y barbilla-solo dime la respuesta del problema del pizarrón-apuntó hacia el gran rectángulo verde-y te podrás ir a tu casa a hacerle la vida imposible a alguien más.
Estaba de verdad irritado, esto era divertido.
El tiempo pasó lentísimo, las dos horas del primer día de “tutoría” apenas se estaban terminando. Estaba ansiosa por irme, saltaría de la ventana si fuera necesario; pero como este idiota me tiene acorralada no me era posible moverme.
El problema del pizarrón era: 2x(-3y/4x)(5y+8x). Muy fácil, x=5 y y=3.
-Quítate de encima-le dije lentamente, con voz amenazadora-me largo de aquí.
-No te irás a ninguna parte hasta que hagas el problema en el cuaderno y me des los valores de x y, y.
-Está bien-se alejó un poco-equis es igual a-hice una trompetilla con mi lengua-y, y es igual a-repetí la trompetilla-¡Adiós!
Me paré del escritorio, agarré mis cosas y salí disparada del salón. Lo único que escuché fue un grito desesperado de “Josh”.


-------------------------------------------------Al día siguiente----------------------------------------------


Estaba sacando mis libros para la siguiente clase…historia, 45 minutos para dormirme. Cerré a mi casillero y me dirigí al salón 210.
Entré y el maestro me vio con una mirada iracunda. Me reí para mis adentros y me encaminé hacia mi pupitre: el último de la tercera fila.
Recosté mi cabeza justo cuando el maestro empezó a hablar. Ni siquiera se molestó en llamarme la atención, ya estaba acostumbrado.
-_____________ ___________, reportarse a la oficina del director, por favor.
Se escuchó el “uuuuuuuh” de todos mis compañeros y luego el regaño por parte del maestro.
Salí y me encaminé a la oficina. Entré sin que la secretaria me diera permiso y pase a la oficina de George sin tocar. Pero algo hizo que me detuviera de golpe.
George no estaba solo en su oficina. Josh estaba ahí. Lo que me faltaba.
-Aha…me quieres para…
-Toma asiento, por favor-me contestó en su lugar.
-Déjate de formalidades, George y dime de una vez para que me hablaste.
-Woah-dijo Josh
-¿Algún problema?-le espeté.
-Ninguno.
-Más te vale.
-Bien, Josh. Creo que ya lo noté.
-Notaste ¿qué?
-Tu actitud-contestó Josh en su lugar.
-HA, por favor. ¿Mi actitud?
-Sí, tu actitud. Tu actitud de “no me importa nada, soy mala y no me da miedo serlo”-imitaba mi voz mientras hacía comillas con sus manos.
En mi cabeza ya estaba muerto.
-Pues si tanto odias mi actitud, deja de ser mi tutor. Así de fácil.
-Wow-por fin hablo George.
-Wow ¿qué? ¿Qué tienes que decirme?-estaba apunto de explotar.
-Has roto el récord de molestar a un tutor lo más rápido posible.
-Bien, quiero mi medalla-extendí la mano. La abría y la cerraba para indicar que me diera algo.
-Pff…-dijo Josh.
-Mira, si tienes un problema conmigo dímelo ya para poder largarme de aquí.
-Bien te lo diré: ¡NO QUIERO SER TU TUTOR! Nunca me habían hartado tanto en dos horas y sinceramente, mi hermano me trata mejor que tú, y el me trata pésimo.
-¿YYYYY? No soy tu hermana. ¿Sabes qué? Yo…
-¡Paren!-interrumpió George-__________, tienes que ser más razonable con él. Él solo quiere ayudarte…
-No, no quiere ayudarme.
-No me interrumpas-él también estaba al borde del colapso. Aún así lo dijo con voz calmada-Te quiera ayudar o no, él será tu tutor hasta que logres pasar los exámenes finales. O si no…
Esta a punto de decir: “O si no ¿qué? “ pero mejor me lo callé.
-Así que…¿seré su tutor?-preguntó Josh.
-Hasta el final del semestre-concluyó George- ¿Tienes  algo que decir, __________?
“¿POR QUÉ LO PONES A ÉL? UN SIMIO ES MEJOR MAESTRO QUE ESTE IMBÉCIL QUE SE CREE SUPERIOR A LOS DEMÁS.”
En lugar de eso solo moví la cabeza hacia los lados.
-Bien, ya se pueden retirar-me levanté lo más rápido que pude para llegar a la puerta-Y _______-me giré hacia él-Debes de estar agradecida, tu tutor es el primero de la clase.
“El primero de la clase mis nalgas.”
Me volví hacia la puerta para tomar la perilla, pero Josh se me adelantó. Abrió la puerta y me dijo:
-Después de ti.
Pasé por un lado de él mirándolo con ojos llenos de rabia. No le dije nada y me alejé con intenciones de faltar a clases.
-__________, -molesta voz retumbó en el pasillo-tu salón es por el otro lado.
Me regresé y me imagine a mi misma dándole un golpe para que se callara, pero en vez de eso le dije:
-Ya lo sé, descerebrado. No iré a las clases ¿ok?-le dije irónica y me volteé.
-Oh no, tú no te vas-me tomó por el brazo tan fuerte que me enojé aún más
-¡Suéltame, imbécil! ¿Quién te crees tú para siquiera tocarme?
-Tu tutor.
-Sí, MI TUTOR. No mi padre ni mi novio ni nada de eso. Suéltame por que te juro que…
-¿Qué? ¿Qué me harás?-se acercó peligrosamente.
-No me provoques, Hutcherson. No sabes de lo que soy capaz. Y tampoco lo quieres averiguar.
Me soltó el brazo y por fin pude sentir mi sangre correr por mis venas. Me dirigí hacia la puerta, pero una voz diferente me detuvo.
-¿Adónde vas ____________?