viernes, 21 de septiembre de 2012


Capítulo 5

La mañana siguiente me desperté tarde, muy tarde, por ahí de las 8:04.
Tomándome todo mi tiempo y sin preocuparme de llegar tarde a la escuela, casi siempre llegaba tarde, solo me despertaba a tiempo cuando mi mamá lo hacía….dos veces al mes. Al final George terminó aceptándolo cuando me hice la víctima y le dije que no tenía ningún transporte para venir por que mi mamá trabajaba hasta tarde y mi papá era un alcohólico….no era la verdad pero ahora puedo llegar a la hora que quiera.
Aunque creo que nunca me creyó, simplemente no se quiere meter conmigo.
Llegué a las 8:47, estaban en la tercera hora y no me dejarían entrar. Revisé mi horario y tal como yo pensaba seguía el receso. Guardé mis cosas y vagué por los pasillos esperando a que todos salieran. Me aburrí después de cuatro minutos de ir y venir y entré a la biblioteca.
Siempre me había gustado ese lugar; el silencio de todo mundo, el olor a los libros viejos y el de los libros nuevos.
Alguna vez hice mi servicio escolar aquí, la bibliotecaria me tomó gran afecto y confianza, por eso me deja entrar cuando sea y tomar el libro que yo quiera.
Agarré uno que hablaba sobre la Segunda Guerra Mundial y empecé a hojearlo, a ver las imágenes y a leer solo lo que me parecía interesante. Estaba demasiado entretenida cuando de repente escuché que alguien me hablaba. Si algo odiaba era que me interrumpieran cuando estaba leyendo.
-Hey, ______________ ¿Qué haces aquí?
-Es un país libre, puedo estar donde yo quiera-dije sin voltear. Aunque no pude identificar la voz, sabía que la conocía.
-Sí, lo sé, pero ¿no tienes ninguna clase?
Fue ahí cuando me volteé y pude verlo. Hutcherson me estaba hablando. Con tan solo ver su cara me daban ganas de vomitar. No sé como se ocurrió la ridícula idea de “sentir” algo.
-TÚ tienes clase, yo no.
-De hecho tengo clase libre. Pensaba que…
-Mira, Jo…Hutcherson-le interrumpí-que te haya ayudado ayer no significa que me caigas bien. Significa que me debilidad hacia los animales puede más que mi odio hacia a ti. Sí, te ayudé, pero sigues siendo mi odioso tutor.
Me paré con el libro en mi mano dispuesta a irme de ese lugar.
-¿Me odias?-me preguntó Hutcherson y por un momento creí que de verdad estaba triste de escuchar eso.
-Descuida, mi odio no es exclusivo. No serás el primero ni el último.
Le dije mientras iba a entregarle el libro a la Srita. Potts, la bibliotecaria.
Una sensación de asco y enojo recorría por todas mis venas. La verdad lo odiaba. Tal vez sea una persona “rebelde”, pero no soy de esas que odian a las personas. Hutcherson era la excepción.
Salí al pasillo justo cuando la campana tocó. Suspiré aliviada y me dirigí a la cafetería, donde siempre me encontraba con Avril, mi mejor amiga, y Adam, aparte de nuestro grupo de amigos.
Me salté toda la fila para tomar el almuerzo (como siempre) y me situé en frente de Adam.
-Hola, preciosa-me saludó.
-Hola.-contesté secamente.
-Wow, ¿Por qué estás enojada, bebé?-siguió insistiendo con sus cariños.
-No estoy de humor, Adam.
-Pero, bebé….-dijo mientras me rodeaba la cintura.
-Adam, ¡te dije que no!-me deshice de su abrazo y salí por la puerta de la cafetería. Todos me estaban viendo, o por lo menos eso era lo que se sentía.
Creo que ver a Hutcherson de verdad me afectó.
Estaba a mitad del pasillo con la idea de ir hacia el jardín cuando Adam me tomó por la muñeca haciendo que me volteara.
No le dije nada, simplemente lo vi con una de mis famosas miradas.
-_____________ ¿qué tienes?-me preguntó. Se veía verdaderamente preocupado.
-Nada-no podía quitar el enojo de mi voz.
-¿Segura? Por que esa escenita que hiciste en la cafetería…
-Sí, lo sé. Lo siento mucho Adam, no era mi intención tratarte así. Esta no ha sido mi semana y no tengo derecho a descargarme contigo.
-No te preocupes, ______________. Todos tenemos esos días. Perdóname tú, no debí presionarte.
-No, Adam, no tienes nada por que perdonarte.
Me tomó de la cintura y me atrajo hacía él. Lo abracé con mucha fuerza, lo rodeé del cuello y cerré los ojos. Amaba los abrazos de Adam eran los mejores, te envolvía por completo y te apretaba muy fuerte, sin llegar a lastimarte. De verdad te hacían sentir mejor. Además, tenía un delicioso aroma. No sé como el olor a cigarro nunca se pega a él.
Abrí los ojos lentamente. Cuando se me aclaró la vista, pude ver que Hutcherson estaba ahí. Genial, lo que me faltaba, que el idiota se apareciera y me quitara la paz interior otra vez. Giré los ojos y suspiré pesadamente. Me separé de Adam y este me vio con ternura. Yo solo le sonreí.
-¿Mejor?-me tomó de la mano.
-Sí. Gracias Adam.
-Cuando quieras-se acercó para besarme en el cachete.
Caminamos hacia la cafetería de nuevo. Al parecer nadie vio mi berrinche, así que nadie me dijo nada.
Después del receso, todo el día fue aburrido. No pasó ABSOLUTAMENTE NADA. Creo que ha sido el día más aburrido que he tenido.
A la salida, compré algo rápido para comer y me fui al salón para mi tutoría.
No debería de comer, vomitaré todo al ver a Hutcherson, pero como en el receso no comí nada, me arriesgué.
-Hola-me saludó a fuerzas.
-Hola-le contesté de la misma manera.
-No puedes comer en horario de clase-me regañó.
-Las clases ya se acabaron, puedo hacerlo si quiero.
-Para ti no, tú sigues en clase.
-Arghhh-gruñí y guardé mi baguette.
-Bien-sonrió con satisfacción-la materia de hoy será…..biología.
“¡YAAAAAAAAY!” nótese el sarcasmo.
Hutcherson hablaba y hablaba mientras yo hacía historias mentales de cómo escaparme de aquí.
-¿Me estás entendiendo?-me sacó de mis pensamientos.
-¿Eh?
-¿Me estás poniendo atención?
-La verdad, no.
Lanzó un suspiró de enojó, estaba rojo. Tenía muy poca paciencia para ser tutor.
-¿Qué te he hecho para que me trates así?
-¿Qué tipo de pregunta es esa?
-El tipo de pregunta que yo hago.
-Pues es estúpida.
-Contéstame, ¿Qué he hecho yo para caerte tan mal?
-Pues…

No hay comentarios:

Publicar un comentario