viernes, 26 de octubre de 2012


Capítulo 10

Traté de pararme de puntitas porque mi altura no me permitía verlo bien, hasta que volteó y  me di cuenta de qué no era Josh.
Nos dirigimos a una cafetería y nos sentamos en la única mesa vacía. Llegó la mesera y ordenamos.
Después de varios minutos llegó la mesera con nuestros pedidos, un rico café y un brownie para mí y otros frappés y capuccinos para Avril, Alessa, Katia y Naomi.
-Y qué te pasó en el brazo ___________-preguntó Katia, con mucha curiosidad.
Volteé a ver a Avril por un segundo y luego me dirigí a Katia, pensando en cual excusa le podría dar a causa de lo sucedido. Ya que, aunque es mi amiga, no es lo mismo que con Avril.
-En la mañana cuando estaba en el último escalón de las escaleras, traía mis agujetas desabrochadas y me caí sobre la mano así que la tengo torcida.
Pésima, pésima excusa, me enojé conmigo misma ya que se supone que soy buena para esto y termino diciendo algo tan torpe.
Katia solo asintió aunque sabía en mi interior que no me creía, si yo fuera ella tampoco me creería.
Las chicas no le dieron mucha importancia a mi terrible pretexto y cambiamos de tema.
-Ya vieron a ese chico que está sentado por allá-dijo Naomi, y señaló la mesa de la esquina.
-Si, esta guapísimo-dijo Alessa.
La verdad es que ahorita no tenía humor para estar hablando de chicos guapos así que no me fije en él.
-Si, está bien sexy-dijo Avril.
Bueno si en verdad estaba tan guapo como decían, decidí voltear. Y allí estaba Josh, no, no creo, tal vez solo sea mi imaginación, aparte solo se le puede ver de espaldas ya que no ha vuelto a voltear. Quería saber si era Josh él que estaba sentado, así podría invitarlo a pasar  un rato con mis amigas en forma de agradecimiento. Aunque por que estoy pensado en eso. Josh es mi tutor y aparte no me cae muy bien que digamos, aunque claro, estoy completamente agradecida que me haya ayudado, pero eso no cambia las cosas.
-____________ estás allí. Hola...tierra llamando a ____________.
Estaba tan pérdida en mis pensamientos que no me di cuenta que era Alessa quién me hablaba.
-_____________No es por nada, pero si sigues mirando al chico guapo de allá con esa cara probablemente piense que eres una acosadora.
Upss. No me di cuenta que lo seguía viendo y ahora que lo veo bien no era Josh, solo un chico guapo como dijo Katia.
Así que traté de disimular.
-Lo siento Alessa, pero ese chico si que está guapo.
-Hablando de eso, ¿no quieren ir al cine?, preguntó Avril.
Probablemente Avril notaba que estaba muy distraída así que era mejor que dejáramos de platicar y nos fuéramos de allí. Aparte no podía dejar de pensar en lo que había sucedido por más que tratara de olvidarlo.
-Sí, quiero ver Tengo Ganas De Ti-dijo Naomi.
-¡AAAAY SÍ!, H está demasiado guapo y ¡creo que lo pasan sin camisa!
-Bueno que tal si la vemos en 3D-dijo Avril.
Todas comenzamos a reír por su comentario.
Al llegar al cine hicimos fila para pagar los boletos y luego entramos a ver la película.

-----------Después de la película------------

-Chicas, ¿no quieren ir a mi casa a hacer una pijamada? No están mis padres y no quiero quedarme sola-dijo Avril
-¡Sí!-Dijimos todas al unísono.
Llegamos a casa de Avril y preparamos unas palomitas, para ver algunas películas de miedo.
-¡Ahhh! ¡Ya por favor! Quiten esa película-gritó Naomi.
La verdad es que la película estaba horrible.
-Que tal si mejor jugamos Verdad o reto-dijo Alessa.
-Sí, sí, con tal de no seguir viendo esa película, lo que sea-vociferó Naomi.
Todas nos acomodamos en un círculo y Alessa puso una botella en medio.
-Yo empiezo-gritó Avril.
Avril agarró la botella y le empezó a dar vueltas, dependiendo de la dirección del tapón es a quien le tocaba el castigo (verdad o reto).
Le tocó a Katia darle castigo a Naomi.
-Verdad o reto-desafió Katia.
-Verdad-contestó Naomi, un poco asustada.
-Ok, mmm.... ¿En verdad saliste a escondidas con Porky, cuando estábamos en secundaria?
Naomi se quedo pensativa.
-Solo unos días, Porky me trataba muy bien y siempre me regalaba chocolates, ese año subí casi 5 kilos.
Todos empezamos a reírnos.
-Bueno mi turno-dijo Alessa.
Agarró la botella y la giro.
Y me tocó a mí.
-Verdad o reto-me dijo Alessa.
Bueno si le decía verdad, probablemente me iba a preguntar que me sucedió en el brazo y ya que no tengo muy buenas excusas que dar; no me quise arriesgar.
-Reto-contesté muy segura.
Alessa estuvo un rato pensando en un reto, tal vez lo suficientemente divertido como para que se carcajeen un buen rato, y creo que tengo razón.
-Que tal si llamas a tu tutor y no sé....-empezó Alessa.
-Si, Hutcher... algo-siguió Naomi.
-Josh Hutcherson, él está guapísimo y me ayudó a pasar de año en clases de Matemáticas, de hecho creo que todavía tengo su número, nunca me decidí en eliminarlo. Ese chico sí que es sexy, lástima que no me gusta salir con chicos inteligentes-dijo Katia.
Ahora si que me esperaba algo muy, muy, pero muy malo. ¿Qué quieren que le pregunte a Josh?, tal vez quieran que haga alguna tontería. Pero no puedo decir que no.
-¿Qué tal sí......mmmm.....? Pondré en una hoja lo que tienes que decirle y ahorita le llamas, ¿ok?-continuó Alessa con el reto.
Solo vi como agarraba una pluma y una hoja y comenzó a escribir, todas veían lo que estaba escribiendo y de repente ponían una cara cómplice o de asombro.
¿Que tanto estará escribiendo? Temía lo peor.
Alessa terminó de escribir y así una parte de la tortura también.
-Katia pásale el número de Josh a __________.
Tomé el celular y luego el mío. Comencé a marcar los números....
Alessa me dio la hoja y luego pulsé Llamar.
Comenzó a sonar.
Por favor que no conteste, por favor que no conteste, por favor que no conteste.
Hubiera dicho  verdad. Por favor no contestes, Josh.
-Hola.....    

viernes, 19 de octubre de 2012


Capítulo 9

Cada vez nos acercábamos más y más, cerré los ojos instintivamente, pero en ese momento recapacité: ¿Qué estaba haciendo? Apenas y conozco a Hucth…Josh, y además se supone que me cae mal. ¿Se estará aprovechando de la situación? ¿Se estará aprovechando de que estoy sensible y vulnerable? A ver ______________, piensa, ¿de verdad te querrá besar? Estos y otros miles de pensamientos se agolpaban en mi mente, hasta el punto de hacérmela palpitar.
O Josh estaba pensando igual que yo o me leyó la mente, por que los dos nos detuvimos al mismo tiempo. Lo miré a los ojos y él hizo lo mismo, esbozó una pequeña sonrisa como diciendo “todo va a estar bien” y yo solo me recosté en su pecho y suspiré. Estaba tan cansada y harta de todo, y ni siquiera había entrado a clases. Josh me puso su brazo en mi espalda, lo movía de arriba abajo proporcionándome un ligero masaje.
De repente, se escuchó como la puerta se abría lentamente. Al instante Josh y yo nos separamos y pusimos atención a la puerta; el director entró en compañía de la enfermera.
-¿Ya te sientes mejor, ______________?
-Un poco, sí-le contesté, aunque la voz no salió como yo quise; se escuchó cortada y rasposa. El nudo en la garganta lo estaba provocando.
-Me alegro. Ahora la doctora te va revisar-se detuvo, pero al ver mi cara de espanto, George siguió hablando-es solo una medida de seguridad. No te preocupes.
Tragué saliva. El ruido se escuchó tan fuerte que apuesto que todos lo escucharon.
-Muy bien-prosiguió George-las dejaremos solas-se refería a Josh y a él-para que se haga el chequeo, después eres libre de ir a tu casa. ¿Hay alguien que pueda venir por ti?
-Pues…-“no, mis padres nunca están en la casa, me dejan sola porque eso es lo mucho que se preocupan por su única hija”-tengo mi carro…
-Lo más recomendable es que no conduzcas en este momento-me interrumpió la enfermera-sigues en estado de shock.
-¿No hay nadie en tu casa?-insistió George.
Estaba a punto de contestarle que mis padres estaban ocupados trabajando (esa era la manera más educada de decirlo). Abría la boca, pero mi voz no fue la que habló.
-Yo la llevo-fue Josh el que hablo.
Normalmente, hubiera echo una cara de desagrado y hubiera empezado a pelear, pero no estaba en condiciones para hacerlo. En cambio, solo contesté:
-No es necesario, puedo pedir un taxi…
-No, nada de eso-me contestó-yo te puedo llevar en tu carro, no es ningún problema.
-Pero tienes clase…
-Podrá faltar a una clase más, yo mismo hablaré con sus maestros-George me miró a mí, luego a Josh, y a mi otra vez- Entonces ¿Josh te llevará?
Solamente asentí con la cabeza.
-Bien-prosiguió mi director-las dejaré solas y cuando estés lista puedes irte. Aquí está tu pase de salida-me entregó un papel-Yo hablaré con tus maestros para que te justifiquen las faltas, trabajos y tareas. Tus tutorías también serán canceladas por el día de hoy.
Asentí otra vez.
Por muy extraño que parezca, la idea de que me justificaran las faltas no me gustó. Tampoco me gustó la idea de que Josh me llevara a mi casa. No era porque me caía mal, mas bien, creo que era porque no quería que me vieran tan débil, aunque ya lo estaban haciendo. Siempre tengo cara de pocos amigos, y contesto con sarcasmo. Sí tengo amigos, y muchos, pero nunca me habían visto así de frágil. No me gustaba que me vieran así, nunca me ha gustado y nunca me gustará.
En fin, la doctora me checo primero que nada me revisó el hombro, que según yo era lo que estaba más lastimado, y efectivamente lo estaba. La doctora que si me hubiera jalado el brazo un milímetro más, estaría dislocado, afortunadamente no pasó eso, pero si estaba fuera de lugar por lo que tuvo que acomodarlo. Ha sido la cosa más dolorosa que he hecho en toda mi vida, casi grito del dolor, pero por lo menos no fue nada grave. Después siguieron las muñecas; la izquierda estaba torcida, la derecha estaba en perfecto estado. Me aplicó una pomada y después una muñequera, la cual tenía que usar por dos semanas.
Proseguimos con el cuello. Cuando vio la crema que Josh me había aplicado casi se rio. Me dijo que la crema había sido una buena opción, pero necesitaba corroborar si sería necesario en este caso. Me la removió y revisó cuidadosamente las marcas rojas. Me dijo que ninguna dejará moretón, no fueron tan profundas y me volvió a aplicar la crema. Me recetó algunas medicinas para el estrés y el dolor de cabeza y me dejó ir.
Josh estaba esperándome afuera de la enfermería con mis cosas en sus manos. Intenté tomarlas, pero él no me dejó. Salimos de la escuela y me siguió hasta donde estaba mi carro. Le di las llaves y me abrió la puerta. Rodeó el carro y se sentó en el asiento del conductor. Arrancó el carro y salimos del estacionamiento de la escuela.
-¿Cómo me encontraste?-le pregunté a Josh.
-¿Aaaaaah?
-¿Cómo me encontraste…en el baño?
-Bueno, pues estaba en clase de matemáticas, y pedí permiso para ir al baño. Cuando estaba a punto de entrar al cubículo te escuché gritar. Al principio no sabía que eras tú, sino hasta que me acerqué más a la puerta del baño de niñas que identifiqué tu voz.
-Oh, lo siento, espero que hayas podido ir al baño-no estaba de mucho humor para las bromas, pero tampoco quería estar amargada todo el día, no dejaría que esto se convierta en un trauma.
-Sí, no te preocupes, ya fui-rio por la bajo, pero noté que sentía mis pocos ánimos.
Todo el resto del camino permanecimos en silencio. Josh miraba en frente y yo hacia la ventana.
Aunque se me pasó muy lento el tiempo, llegamos más rápido de lo que esperé a mi casa. Josh se bajó y me abrió la puerta. Primero tomó mis cosas y después me ofreció su mano para ayudarme a salir. Hasta que me bajé, no me di cuenta de los mucho que me dolía la cabeza. Me mareé un poco cuando estuve de pie, pero me recuperé fácilmente.  Caminamos hacia la puerta principal de mi casa, tomé las llaves y la abrí.
-¿Dónde pongo tus cosas?-me preguntó Josh.
-Donde sea-me sentía tan mal en ese momento que la verdad no me importa donde quedaran mis cosas.
Entré y me encaminé hacia el mueble más grande de la sala, donde me dejé caer sin ninguna preocupación.
-¿Quieres que me quede un rato?-me preguntó Josh.
-No, está bien. Muchas gracias por todo, Josh. Enserio, no sé que hubiera hecho sin ti.
-¿Segura? No creo que el director tenga problema con que me quede.
-Sí, no te preocupes, no es la primera vez que me quedo sola…-después pensé en lo que había sucedido con Adam el día anterior-antes de que te vayas, ¿te puedo pedir un favor?
-Claro, el que quieras.
-¿Me puedes ayudar a asegurar las ventanas?
Me vio con cara de extrañado, pero aceptó de todas formas. Cerramos y aseguramos todas las ventas.
-Bueno, ¿eso es todo?
-Sí, muchas gracias, enserio.
-De acuerdo…supongo que nos veremos mañana en la escuela.
-Y en las tutorías-traté de sonreír, pero creo que me salió torcida.
-Sí, claro-me dijo riendo.
Le abrí la puerta y esperé a que se fuera. Me aventé de nuevo al sofá y justo cuando cerré los ojos, mi celular sonó. Era un mensaje de texto. Era de Avril, y simplemente leía: “Tú. Yo. Las chicas. Centro comercial. Paso por ti. Ahora.”
No tenía muchas ganas de salir, pero supuse que era mejor distraerme que estar aquí todo el día pensando en lo sucedido. Subí a mi cuarto para cambiarme de ropa, no soportaba esta ropa, me sentía sucia y…. ughhh. Me puse unos shorts y una blusa con mis converse azules, si no tenía ganas de salir, menos de arreglarme. Me dejé el pelo suelto para ocultar las marcas que ya se estaban desvaneciendo, la crema si que hacía efecto rápido.
Bajé las escaleras y me llegó un mensaje de Avril diciendo que ya estaba afuera. Le abrí la puerta y vi que tenía una sonrisa inmensa, pero se su semblante cambió al verme.
-____________ ¿Qué te pasó? ¿Estás bien?
Hice que pasara y le expliqué todo. Desde ayer, hasta que llegué a mi casa. Yo sabía que podría confiar en Avril en cualquier momento. Ella nunca me abandonaría.
-Aaaaay _____________, no me gusta decírtelo, pero te lo dije.
-¡Claro que te gusta! ¡Te encanta decirme que yo estoy mal y tú bien!
-Bueno….tienes razón.
Las dos reímos. Esto es lo que me gustaba de ella, que siempre me hacía reír y hacía sacar a la verdadera yo, sin importar la situación.
Seguimos hablando un poco, pero cuando le llegó a Avril un mensaje de Naomi, decía que las demás (Alessa y Katia) ya estaban allá.
Nos subimos a mi coche, pero Avril manejó. Todo el trayecto fue de risas y canta…muy desafinado, pero estaba con Avril, así que no importaba.
Llegamos al centro comercial y todas estaban en la entrada esperándonos. Al ver mi cara todas se preocuparon ¿Tan mal me veía? Avril las miró con ojos de:”Callense y hagan como si todo estuviera normal” Todas rieron  y yo reí con ellas.
Entramos y….. ¿ese era Josh?


viernes, 12 de octubre de 2012


Capítulo 8

No puedo creer que Adam haya querido hacer eso, lo creí diferente...sé que es un chico problemático, pero era tan dulce conmigo. Siempre estaba allí cuando lo necesitaba, cuando tenía detención él me animaba, cuando me saltaba una clase, podía contar con que él estaría esperándome, hablábamos por horas y me hacía tan feliz, de una manera que no había sentido desde hace mucho tiempo.
Es difícil decir que éramos en realidad Adam y yo, si es que éramos algo. Era mi pretendiente o mi novio o tal vez solo un amigo.
Pero hoy se paso, nunca lo había visto actuar de esa forma, tal vez no era un caballero pero si me trataba con respeto. Y ahora tengo una opinión completamente diferente a la que tenía de él, de como creí que él era.
Supongo que mi amiga Avril tenía razón, ella siempre me decía que no me juntara con él, que no es como parece, en fin la típica plática de como Adam es un chico malo. Debí de haberle hecho caso.
¿Que hubiera pasado si Adam no se detenía?
 Que bueno que no pasó a mayores.
El resto de la tarde intenté distraerme para no pensar en lo ocurrido.

-------------------Al día siguiente----------------------

Ring, ring. El despertador sonó pero no tenía ganas de levantarme. No pude dormir de tanto pensar en Adam, y solo quería descansar, así que lo apagué y volví a dormir.
Cuando me levanté, chequé el reloj y eran las 10:00 am.
Como siempre mi padres no estaban, así que no se dan cuenta si llego tarde o no a la escuela.
¡No puede ser que haya dormido tanto! Rápidamente me levanté y me dí un baño. Salí y me cambié, ni siquiera me fijé en lo que me puse, ya que estaba muy apurada. Agarré las llaves del auto y salí volando.
Llegué a la escuela justo cuando se terminó el receso, pero antes de entrar a la siguiente clase, entré al baño para arreglarme un poco, porque probablemente lucía horrible....efectivamente, tengo razón. Mi cabello estaba todo enredado y me puse la camisa al revés. Así que entré a un cubículo y me la arreglé. Escuché que alguien más entró, y cuando salgí, Adam estaba ahí, recargado en la pared, mirándome de una manera que me dió miedo.
No quiero que vea que estoy asustada así que digo:
-¿Qué haces aquí? ¡Qué no ves que este es el baño de las niñas!
Tal vez no debí decir eso, lo puedo hacer enojar y no se de que puede ser capaz de hacer cuando esta enojado.
-Hola, hola___________ ¿Cómo has estado? ¿Me extrañaste?
-Adam, creí que habías entendido que no quería verte otra vez.-Lo intenté decir lo más calmada posible.
Adam se acercó un poco más a mí e instintivamente di un paso hacia atrás.
-Admítelo____________, sabes que quieres tener algo conmigo.
-Que tal si luego hablamos de esto, porque tengo clases y voy a llegar tarde.
No pude dar una mejor excusa, Adam sabe que odio entrar a clases.
-Tú y yo sabemos muy bien, que odias las escuela, así que no te importara que estemos un rato...solos.
Sin darme cuenta, me agarró y me empiezó a dar besos por todo mi cuello. Era desagradable. Intenté safarme de su agarre, pero era demasiado fuerte. Empecé a gritar, pero al parecer ya todos habían entrada a sus salones y nadie me escuchó.
-¡Déjame, déjame en paz! ¡Ayuda! ¡Por favor! ¡Ayuda!
Comiencé a desesperarme y esos pocos segundos que habían pasado los sentí como horas.
No podía quitármelo de encima. Eran son solo besos, pero no sabía hasta donde podía llegar y yo no era capaz de detenerlo.
Empecé a llorar y a enojarme conmigo misma, tal vez si hubiera llegado temprano, esto no hubiera pasado y ahorita no estaría en está situación.
-¡Adam déjame! ¡Sueltame ya!
Pero obviamente no iba a hacerme caso. Me siguió besando, pero esta vez en los labios. Ya no lo soportaba y nadie venía. Intenté golpearlo, pero no funcionó. Lo hice de nuevo y esta vez lo logré. Perdió su agarre y me dejó ir. Corrí hacia la puerta y estaba a punto de abrirla, pero Adam fue más veloz y me jaló de mi brazo, tan fuerte que creó que me lo dislocó. Me dolía mucho y no lo podía mover. Lo pateé tan fuerte como pude pero solo lo enfurecí mas.
-_____________ nadie va a venir aquí, así que mejor deja de luchar.
-¡Alguien va a venir y vas a tener muchos problemas Adam!-Lo dije gritando, lo más fuerte que pude.
De repente alguien entró, me sentí aliviada. Al fin alguien me había escuchado.
Y era Hutcherson, quien lo diría. Entró demasiado enojado y comenzó a separar a Adam de mí.
Se golpearon, primero Adam estaba arriba de él y luego Hutcherson. Todo paso tan rápido que ni siquiera me di cuante de lo que sucedía, hasta que la pelea terminó. Hutcherson ganó y dejó inconsciente a Adam.
Me vió y en su  mirada noté que había cierta preocupación.
Me dolía mucho el brazo y me sentía sucia.
Intenté decirle gracias, pero no pude. Simplemente fui hacía él y lo abracé tan fuerte como pude. Él correspondió a mi abrazo y por un instante me sentí protegida, como si nada hubiera pasado. Me envolvío en sus brazos y por un momento olvide lo que sucedía a mi alrededor, solo me dejé llevar. Y seguimos así por varios minutos. Hasta que el timbre sonó.
Me separé un poco de Hutcherson y él de mí. No quería hacerlo, pero era necesario, teníamos que llevarnos a Adam de aquí y hablar con George.
Hutcherson se encargó de todo, yo solo asentía cuando era necesario. No quería hablar, sentía que sí lo hacía se formaría un nudo en mi garganta y terminaría llorando frente a todos.
-¿Estás bien____________?-preguntó George.
Mi silencio le valió como respuesta.
-Adam será expulsado, ya hablé con sus padres y será enviado a una escuela militar, no se podrá acercar de nuevo a esta escuela y menos a ti.
Al terminar de hablas con George, Hutcherson me acompañó a la enfermería. Como siempre la doctora no estaba, así que me senté en la camilla. Hutcherson vió que tenía rojo mi cuello, probablemente al día siguiente tendría unos moretones. Agarró una crema para el dolor y empezó a colocármela.
-Gra...cias-intenté decir-Gracias por todo, Josh.
-No tienes nada que agradecerme,____________. Tenía que ayudarte y tal vez si no lo hubiera hecho, nunca me hubieras hablado por mi nombre y tal vez ahora podamos llevarnos mejor.
Sonrió un poco, aunque no entendí porque, luego comprendí que era porque le acababa de decir Josh en vez de Hutcherson, como siempre lo hago. Tal vez sea porque....mmm....bueno, aunque haya hecho esto por mi, no significa que podamos  llevarnos bien porque no me cae...porque no, nunca, no me puede caer bien o ¿sí?
-No tienes que decir nada, entiendo si no te caigo bien.
-No es eso Jo...Hutcherson...Josh, es solo que....
Estaba a punto de romper a llorar. Hutcherson se acercó de nuevo a mí y me volvió a dar un abrazo, se sentía tan bien cuando lo hacía. Y así estamos sin decirnos ni una palabra.
Nos miramos a los ojos y él bajó la vista hacia mis labios. Me dejé llevar por el momento y poco a poco nos vamos acercando.

viernes, 5 de octubre de 2012


Capítulo 7

-¡BOOOOOOOOOOOOO!
Hutcherson me gritó en la cara. Me hice para atrás para evitar que su cuadrada cabezota se estrellara con la mía.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAH! ¿QUÉ TE PASA? Casi me provocas un infarto.
-Lo necesitabas.
-Sí, lo que digas.-le dije alejándome un poco más.
-Bueno….-se enderezó de su asiento y se fue parando poco a poco.-Creo que ya me tengo que ir.
¡GRACIAS A DIOS!
Lo guié hasta la puerta y se la abrí para que pudiera salir.
-Gracias ____________.-me agradeció.
-Sí, sí, sí, de nada.
-¡Bien! Ya estás aprendiendo lo que ser gentil significa.-me sonrió falsamente.
-El sarcasmo y la ironía no van bien contigo.
-Y tú tienes tanto carisma como yo habilidad para insultar.
-Y tú vas aprendiendo cual es tu lugar en este juego.
No me dijo nada, simplemente me dedicó una mueca y salió de la casa.
Estaba a punto de cerrar la puerta cuando ví que se detuvo justo enfrente de su moto. Se llevó las manos a la cabeza. Las frotaba con frustración. La observó un poco más y luego pasó su mano rápidamente por el asiento. Deduje, entonces, que el asiento estaba mojado. Observé como pensaba que hacer y por el rabillo del ojo capté que la toalla con la que se había secado estaba colgada en el perchero. ¿Cómo llegó a ese lugar? No lo sé, de seguro Hutcherson la colocó ahí antes de irse.
Estaba a punto de sentarse cuando algo inesperado pasó:
-¡Espera!-la palabra salió sin que yo lo ordenara, fue algo involuntario.
Hutcherson volteó y se me quedó mirando.
Tomé la toalla del perchero y salí. Troté por el porche y luego por el pequeño sendero que daba a la calle y extendí la mano ofreciéndole la toalla.
-Ten. Luego me la regresas.
Su cara era de sorpresa. Posaba su mirada en mí, luego en la tolla y viceversa.
-Vamos, tómala ¿O qué? ¿Quieres llegar con el trasero mojado?
Me miró receloso, pero finalmente agarró la toalla.
-Gracias-me dijo con una media sonrisa.
Asentí con la cabeza y regresé al interior de la casa. 
Apagué la televisión de sala y acomodé los cojines de los muebles. Me preparé un sándwich con todo lo que pude encontrar en mi refrigerador, me serví un gran vaso de té helado y subí  a mi cuarto.
Me senté en mi cama y prendí la televisión. Conecté mi celular para comenzar a cargarlo. Comencé a comerme mi gran y delicioso emparedado cuando escuché a mi celular vibrar. Lo tomé y vi un mensaje de Adam: “Voy a tu casa a las seis…” Eso era todo. Chequé mi celular y eran las 4:52, me quedaba tiempo.
Terminé mi comida y me metí a bañar; olía a perro mojado….y a Hutcherson.
Me desvestí y entré en la regadera. Abrí el agua caliente y la dejé correr, empapando todo mi cuerpo.
No sé cuanto me tardé, pero la verdad necesitaba un grande y largo baño de agua caliente, para olvidarme de todos los problemas y el estrés de las cosas.
Salí de la regadera en inmediatamente me envolví en mi toalla. Comencé a secarme, empezando por las piernas, seguido del torso y terminando con el cabello.
Caminé hacia el espejo y lo desempañé. Observé mi rostro analíticamente; mi cabeza circular hacia que mi cara se viera regordeta, aunque mi largo y ondulado pelo de color miel disminuía ese efecto. Mis grandes ojos verdes eran lo que más resaltaban de mi cara y debo admitir, que son mi rasgo favorito; siempre me han gustado. Tal vez sea porque no muchas personas tienen este color de ojos y me hace sentir...diferente, pero de una manera especial.
Toda mi vida he oído comentarios de lo bonita que es mi nariz y de lo fina que es, pero yo la odio, siempre la he odiado, por el mismo hecho de que es muy pequeña. También, siempre he escuchado del perfecto cutis de mi cara, y eso sí me lo creo: nunca me salen granitos, ni espinillas ni ese tipo de cosas. Lo único que me molesta de mi piel, son mis rosadas mejillas.
Bufé hacia el espejo con irritación. Casi nunca me quedo viéndome al espejo después de bañarme, y cuando lo hago, siempre termino enojada o triste.
Con un nudo bien ajustado en la toalla, salí del baño.
Caminé hacia mi tocador para tomar un cepillo cuando sentí que alguien me tomaba por la cintura….
-Hola…beb…
-No te atrevas a llamarme así. ¿Quién eres?-dije seca tratando de que mi voz sonara cortante, pero en realidad estaba apunto de temblar.
-¿Qué no conoces mi voz?-me preguntó. Estaba demasiado cerca de mi oído.
¿Quién podría estar en mi casa? Ay claro, que idiota. ¿Cómo no se me ocurrió antes?
-Adam, suéltame-le ordené.
-¿Por qué? Tú sabías que venía…
-Lo que no sabía era la hora.
-Oh, vamos-me giró para poder verlo-No quieres…-movió sus cejas arriba y abajo, intentando seducirme. Si no estuviera enojada con él, se vería condenadamente sexy.
Podía sentir su aliento, y eso me molestaba. Había cruzado la línea, y no iba a permitir que llegara más lento.
 -No-le dije aún más sería, y con unos ojos…
-Yo quiero hacerlo, y tú sabes que quieres.
-¡NO, ADAM!-Intenté separarme, pero él me tomó con más fuerza, acercandome aún más.
-Vamos, estamos solos. Prometo que nadie lo sabrá-se acercó a mi cuello, pero rápidamente me separé de él e inmediatamente me aferré de mi toalla-Lárgate de mi casa.
-________________, por favor-se acercó peligrosamente, y yo daba pasos miedosos hasta atrás.
-¡LÁRGATE! Ni siquiera sé como entraste pero ¡QUIERO QUE TE VAYAS DE MI VISTA AHORA MISMO! O sí no, llamo a la policía.
-HA ¿la policía? ¿Qué cargos harás?
-¿Allanamiento de morada? ¿Intento de viol…
-Yo nunca quise…
-¿NO? ¿seguro? Si no te vas, juro que llamo, y ambos sabemos que no te conviene tener más problemas.
Me vio con una cara de odio y repulsión, pero finalmente se dio media vuelta y se alejó.
-¡Cierra la puerta cuando salgas!-le grité.
No me contestó, simplemente cerró con un portazo.