viernes, 19 de octubre de 2012


Capítulo 9

Cada vez nos acercábamos más y más, cerré los ojos instintivamente, pero en ese momento recapacité: ¿Qué estaba haciendo? Apenas y conozco a Hucth…Josh, y además se supone que me cae mal. ¿Se estará aprovechando de la situación? ¿Se estará aprovechando de que estoy sensible y vulnerable? A ver ______________, piensa, ¿de verdad te querrá besar? Estos y otros miles de pensamientos se agolpaban en mi mente, hasta el punto de hacérmela palpitar.
O Josh estaba pensando igual que yo o me leyó la mente, por que los dos nos detuvimos al mismo tiempo. Lo miré a los ojos y él hizo lo mismo, esbozó una pequeña sonrisa como diciendo “todo va a estar bien” y yo solo me recosté en su pecho y suspiré. Estaba tan cansada y harta de todo, y ni siquiera había entrado a clases. Josh me puso su brazo en mi espalda, lo movía de arriba abajo proporcionándome un ligero masaje.
De repente, se escuchó como la puerta se abría lentamente. Al instante Josh y yo nos separamos y pusimos atención a la puerta; el director entró en compañía de la enfermera.
-¿Ya te sientes mejor, ______________?
-Un poco, sí-le contesté, aunque la voz no salió como yo quise; se escuchó cortada y rasposa. El nudo en la garganta lo estaba provocando.
-Me alegro. Ahora la doctora te va revisar-se detuvo, pero al ver mi cara de espanto, George siguió hablando-es solo una medida de seguridad. No te preocupes.
Tragué saliva. El ruido se escuchó tan fuerte que apuesto que todos lo escucharon.
-Muy bien-prosiguió George-las dejaremos solas-se refería a Josh y a él-para que se haga el chequeo, después eres libre de ir a tu casa. ¿Hay alguien que pueda venir por ti?
-Pues…-“no, mis padres nunca están en la casa, me dejan sola porque eso es lo mucho que se preocupan por su única hija”-tengo mi carro…
-Lo más recomendable es que no conduzcas en este momento-me interrumpió la enfermera-sigues en estado de shock.
-¿No hay nadie en tu casa?-insistió George.
Estaba a punto de contestarle que mis padres estaban ocupados trabajando (esa era la manera más educada de decirlo). Abría la boca, pero mi voz no fue la que habló.
-Yo la llevo-fue Josh el que hablo.
Normalmente, hubiera echo una cara de desagrado y hubiera empezado a pelear, pero no estaba en condiciones para hacerlo. En cambio, solo contesté:
-No es necesario, puedo pedir un taxi…
-No, nada de eso-me contestó-yo te puedo llevar en tu carro, no es ningún problema.
-Pero tienes clase…
-Podrá faltar a una clase más, yo mismo hablaré con sus maestros-George me miró a mí, luego a Josh, y a mi otra vez- Entonces ¿Josh te llevará?
Solamente asentí con la cabeza.
-Bien-prosiguió mi director-las dejaré solas y cuando estés lista puedes irte. Aquí está tu pase de salida-me entregó un papel-Yo hablaré con tus maestros para que te justifiquen las faltas, trabajos y tareas. Tus tutorías también serán canceladas por el día de hoy.
Asentí otra vez.
Por muy extraño que parezca, la idea de que me justificaran las faltas no me gustó. Tampoco me gustó la idea de que Josh me llevara a mi casa. No era porque me caía mal, mas bien, creo que era porque no quería que me vieran tan débil, aunque ya lo estaban haciendo. Siempre tengo cara de pocos amigos, y contesto con sarcasmo. Sí tengo amigos, y muchos, pero nunca me habían visto así de frágil. No me gustaba que me vieran así, nunca me ha gustado y nunca me gustará.
En fin, la doctora me checo primero que nada me revisó el hombro, que según yo era lo que estaba más lastimado, y efectivamente lo estaba. La doctora que si me hubiera jalado el brazo un milímetro más, estaría dislocado, afortunadamente no pasó eso, pero si estaba fuera de lugar por lo que tuvo que acomodarlo. Ha sido la cosa más dolorosa que he hecho en toda mi vida, casi grito del dolor, pero por lo menos no fue nada grave. Después siguieron las muñecas; la izquierda estaba torcida, la derecha estaba en perfecto estado. Me aplicó una pomada y después una muñequera, la cual tenía que usar por dos semanas.
Proseguimos con el cuello. Cuando vio la crema que Josh me había aplicado casi se rio. Me dijo que la crema había sido una buena opción, pero necesitaba corroborar si sería necesario en este caso. Me la removió y revisó cuidadosamente las marcas rojas. Me dijo que ninguna dejará moretón, no fueron tan profundas y me volvió a aplicar la crema. Me recetó algunas medicinas para el estrés y el dolor de cabeza y me dejó ir.
Josh estaba esperándome afuera de la enfermería con mis cosas en sus manos. Intenté tomarlas, pero él no me dejó. Salimos de la escuela y me siguió hasta donde estaba mi carro. Le di las llaves y me abrió la puerta. Rodeó el carro y se sentó en el asiento del conductor. Arrancó el carro y salimos del estacionamiento de la escuela.
-¿Cómo me encontraste?-le pregunté a Josh.
-¿Aaaaaah?
-¿Cómo me encontraste…en el baño?
-Bueno, pues estaba en clase de matemáticas, y pedí permiso para ir al baño. Cuando estaba a punto de entrar al cubículo te escuché gritar. Al principio no sabía que eras tú, sino hasta que me acerqué más a la puerta del baño de niñas que identifiqué tu voz.
-Oh, lo siento, espero que hayas podido ir al baño-no estaba de mucho humor para las bromas, pero tampoco quería estar amargada todo el día, no dejaría que esto se convierta en un trauma.
-Sí, no te preocupes, ya fui-rio por la bajo, pero noté que sentía mis pocos ánimos.
Todo el resto del camino permanecimos en silencio. Josh miraba en frente y yo hacia la ventana.
Aunque se me pasó muy lento el tiempo, llegamos más rápido de lo que esperé a mi casa. Josh se bajó y me abrió la puerta. Primero tomó mis cosas y después me ofreció su mano para ayudarme a salir. Hasta que me bajé, no me di cuenta de los mucho que me dolía la cabeza. Me mareé un poco cuando estuve de pie, pero me recuperé fácilmente.  Caminamos hacia la puerta principal de mi casa, tomé las llaves y la abrí.
-¿Dónde pongo tus cosas?-me preguntó Josh.
-Donde sea-me sentía tan mal en ese momento que la verdad no me importa donde quedaran mis cosas.
Entré y me encaminé hacia el mueble más grande de la sala, donde me dejé caer sin ninguna preocupación.
-¿Quieres que me quede un rato?-me preguntó Josh.
-No, está bien. Muchas gracias por todo, Josh. Enserio, no sé que hubiera hecho sin ti.
-¿Segura? No creo que el director tenga problema con que me quede.
-Sí, no te preocupes, no es la primera vez que me quedo sola…-después pensé en lo que había sucedido con Adam el día anterior-antes de que te vayas, ¿te puedo pedir un favor?
-Claro, el que quieras.
-¿Me puedes ayudar a asegurar las ventanas?
Me vio con cara de extrañado, pero aceptó de todas formas. Cerramos y aseguramos todas las ventas.
-Bueno, ¿eso es todo?
-Sí, muchas gracias, enserio.
-De acuerdo…supongo que nos veremos mañana en la escuela.
-Y en las tutorías-traté de sonreír, pero creo que me salió torcida.
-Sí, claro-me dijo riendo.
Le abrí la puerta y esperé a que se fuera. Me aventé de nuevo al sofá y justo cuando cerré los ojos, mi celular sonó. Era un mensaje de texto. Era de Avril, y simplemente leía: “Tú. Yo. Las chicas. Centro comercial. Paso por ti. Ahora.”
No tenía muchas ganas de salir, pero supuse que era mejor distraerme que estar aquí todo el día pensando en lo sucedido. Subí a mi cuarto para cambiarme de ropa, no soportaba esta ropa, me sentía sucia y…. ughhh. Me puse unos shorts y una blusa con mis converse azules, si no tenía ganas de salir, menos de arreglarme. Me dejé el pelo suelto para ocultar las marcas que ya se estaban desvaneciendo, la crema si que hacía efecto rápido.
Bajé las escaleras y me llegó un mensaje de Avril diciendo que ya estaba afuera. Le abrí la puerta y vi que tenía una sonrisa inmensa, pero se su semblante cambió al verme.
-____________ ¿Qué te pasó? ¿Estás bien?
Hice que pasara y le expliqué todo. Desde ayer, hasta que llegué a mi casa. Yo sabía que podría confiar en Avril en cualquier momento. Ella nunca me abandonaría.
-Aaaaay _____________, no me gusta decírtelo, pero te lo dije.
-¡Claro que te gusta! ¡Te encanta decirme que yo estoy mal y tú bien!
-Bueno….tienes razón.
Las dos reímos. Esto es lo que me gustaba de ella, que siempre me hacía reír y hacía sacar a la verdadera yo, sin importar la situación.
Seguimos hablando un poco, pero cuando le llegó a Avril un mensaje de Naomi, decía que las demás (Alessa y Katia) ya estaban allá.
Nos subimos a mi coche, pero Avril manejó. Todo el trayecto fue de risas y canta…muy desafinado, pero estaba con Avril, así que no importaba.
Llegamos al centro comercial y todas estaban en la entrada esperándonos. Al ver mi cara todas se preocuparon ¿Tan mal me veía? Avril las miró con ojos de:”Callense y hagan como si todo estuviera normal” Todas rieron  y yo reí con ellas.
Entramos y….. ¿ese era Josh?


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