viernes, 2 de noviembre de 2012


Capítulo 11

-¿Hola? ¿Quién habla?
Josh contestó.
-¿Hay alguien ahí? ¿Hola?
Todas mis amigas me estaban viendo, riéndose. Yo estaba paralizada. No sabía que hacer. Alessa me hacía gestos para que comenzara a leer y me dijo que lo pusiera en altavoz con los labios. Tomé la hoja con más fuerza y comencé a hablar…
-¡Hola, Josh!
-¿Quién habla?
-¿No reconoces mi voz?-Alessa había puesto dos opciones; una por si sabía quien era (“¿Qué haces?”) y la segunda por si no sabía. Estaba preparada para todo. Y siempre había sido así; Alessa pensaba en todas las posibilidades y hacía lo necesario para estar preparada para cualquier cosa que pasara. Normalmente, admiraría eso de ella, ahora, no me tiene tan maravillada.
-Mmmm….lo siento, pero no.
-Oh, vamos. Soy tu alumna favorita-también había hecho dos conversaciones diferentes para cada opción.
-¿____________? ¿Eres tú?
-Entonces sí soy tu alumna favorita.
-Eres la única que tengo.
Hubo un corto silencio en el que no supe si seguir o no. No había leído lo que Alessa había escrito, pero por la cara de todas, no podía ser bueno.
-Josh-proseguí después de tragar saliva-tengo que confesarte algo.
-Dime.
-Josh, yo….-hice una pausa de nuevo para leer mi “confesión”. Miré a Alessa con ojos asesinos. Me la iba a pagar.
-¿Sí?
-Quiero decirte que….-en estos momentos prefiero ser sincera que intrépida, que es como mis amigas me llaman cuando se quieren hacer las inteligentes-estoy enamorada de ti.-las palabras casi me hacen vomitar.
-¿Qué?-La voz de Josh sonaba a verdadera sorpresa-Me estás bromeando, ¿verdad?
-En lo absoluto Josh. Estoy enamorada de ti desde hace dos años, y comencé a reprobar para que tú me pudieras ayudar y así pasar más tiempo contigo-Todas las idiotas de mis amigas estaban ahogando risas. Yo me estaba aguantando las ganas de soltar el celular y golpearlas.
-_________, ¿Lo que me estás diciendo es enserio?
-Sí Josh, no te estoy bromeando. Lo que te digo es enserio. Y yo sé que tú sientes lo mismo.
-La verdad….sí-soltó Josh.
Me quedé estupefacta. Mis ojos se abrieron lo más que pudieron y mi boca se abrió instantáneamente. ¿Esto era enserio? ¿O lo decía porque descubrió la broma y decidió regresármela? Miles de ideas volaban sobre mi cabeza. Mis amigas se pusieron serías por un momento. Se quedaron calladas. Por primera vez en el día, no se escuchaba ningún ruido.
-Josh…-eso no estaba en el “libreto”.
-No tienes nada que decir. Lo siento, me tengo que ir. Luego hablamos.
Colgó.
Dejé el celular en el piso y miré a todas. Me devolvieron las miradas…. ¡Y SE EMPEZARON A CARCAJEAR!
-Las odio. Las odio a todas. Más a ti, Alessa.
-Me amas, estúpida-me dijo y después me lanzó un beso.
Le hice una cara de rechazo, pero luego me reí, porque todo había sido una broma ¿no? Volteé a ver a Avril, se estaba riendo, pero sus ojos me decían que pensaba en lo mismo que yo: probablemente Josh dijo la verdad.
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El fin de semana se pasó rápido, no hice nada interesante. El sábado después de la pijamada y después de hacer un desastre en la casa de Avril, cada quien se fue a su casa. El domingo, sorpresivamente mis padres estaban en la  casa, así que fue una especie de “domingo familiar”.
El lunes llegué a la escuela y me dirigí a mi casillero para recoger mis libros para mi clase. Tenía historia….creo…no, matemáticas…no…bueno, tenía alguna materia. Estaba sacando mis últimos libros, cuando sentí que alguien se  me acercaba. Espero que no sea quien estoy pensando…
-Hola, _______________.
-Hola…Josh-en ese mismo instante me ruboricé. No sabía que decirle, y no sabía que me iba a decir.
-Sobre lo de ayer….-empezó Josh.
-Lo de ayer fue una broma-creo que es la primera vez que digo la verdad sin decir una mentira primero-estaba con unas amigas en un pijamada y jugamos a la botella, me tocó reto y pues…
-Sí, lo supuse...-¿Lo supusiste? ¿Cómo?
-Bueno, yo nunca te he pasado mi número. Y como le di clases a Katia…
-Tienes el número de Katia.
-Exacto.
-Lo que tú dijiste….
-Fue una broma también. En cuanto dijiste que estabas “enamorada de mí” supe que algo te debieron de haber hecho algo u obligado a hacer algo. Eso o me estabas dando un mensaje diciendo que estabas en problemas y necesitabas ayuda.
Reí ante ese comentario.
-¿Cómo podría ser eso un mensaje?
-No lo sé, eso es lo que yo hubiera tenido que averiguar.
Ahora los dos reímos. La campana para entrar a clase sonó en ese instante.
-Bueno, me tengo que ir-dijo Josh.
-Claro, tú eres el niño bueno.
Josh rió y debo admitir que se escuchó adorable.
-¿Tú tienes planeado ir a clase?
-No lo sé, lo estoy pensando-dije haciendo una cara como si estuviera pensando seriamente.
Los dos volvimos a reír. Era la vez que Josh y yo hablábamos sin gritarnos, utilizar sarcasmo, insultarnos o pelearnos.
-Te veré en la tutoría.
Hice una mueca.
-Claro, nos vemos en la tutoría.
Josh me sonrió y se encaminó a su salón. Yo también lo hice, aunque no sabía muy bien en que salón era.
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La escuela había pasado lento y aburrido, como siempre.  Fui a la cafetería por unas galletas antes de ir a la tutoría. Estaba vez no estaba irritada y frustrada por entrar. Tampoco estaba feliz. Simplemente estaba calmada.
Como siempre, Josh empezó a hablar, y yo no le hice caso. No es que lo quisiera hacer enojar, simplemente no tenías ganas de poner atención.
Estaba absorta viendo a unas ardillas corriendo por la barda y luego subían a un árbol, se perseguían por entre las ramas y luego se encontraban y hacían algo que no estaba muy segura de lo que era.
-¿Cuál es la gravedad de la tierra?-Josh me preguntó.
-9.82 metros sobre segundo al cuadrado.
-¿Qué?-dijo Josh.
-¿Qué?-dije yo saliendo de mi ensueño.
-_____________, contestaste mi pregunta.
-¿Qué pregunta?-debí de haber estado muy distraída.
-Te pregunté cuanto era la gravedad, y me respondiste bien. Ni siquiera te dije que íbamos a empezar con eso.
Le contesté una pregunta a Josh. Es la primera pregunta que le respondo a Josh. Se supone que yo no sé nada. Se supone que soy la peor de la clase.
-Cultura general. Todo el mundo lo sabe.
-Sí, pero….
-Josh, lo siento. Me tengo que ir. Continuamos mañana.
Tomé mis cosas y salí del salón. Dejé a Josh con la palabra en la boca.
¿Por qué me distraje tanto? Yo soy la peor alumna, no debo de saber nada. ¿Por qué le contesté? Ahora me preguntará como lo supe. Y claro, cualquier ser culto e inteligente sabe que esa es la gravedad de la tierra. Pero él no sabe que yo soy inteligente…

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