viernes, 16 de noviembre de 2012


Capítulo 13

-¿Qué película vamos?-le preguntó Avril a Connor.
-Actividad Paranormal 4.
-¿QUÉ? ¿Estás enfermo? Yo no voy a ver eso. ¡No dormiré por el resto de mi vida!-explotó Avril.
-Ahí está tu karma-le susurré al oído. Ella solo me vio con ojos de odio.
-Me dijeron que no da tanto miedo-dijo Josh tratando de calmar un poco a mi amiga.
-¡A mí me da miedo el especial de Halloween de Barney! ¿OK?-Avril estaba demasiado enojada.
-¡Oh, vamos!-le dije-Cálmate, es solo una película. Además, si te da miedo, ahí está Connor, ¿verdad?
-Por supuesto-dijo con los cachetes ruborizados y una ligera sonrisa.
-Bueno, está bien-dijo Avril a regañadientes. No le quedaba de otra.
Antes de entrar a la sala, pasamos a la dulcería a comprar algo para comer mientras veíamos la película. Avril y Connor compraron un combo de palomitas grandes y dos Icees. Yo pedí unas palomitas medianas y un té.
-Son $56-me dijo la señorita.
-Sí, esperé.-comencé a buscar en mi cartera. 28, 29, 30…30.50…No había más. Volteé la cartera para ver si había más. Pero no, estaba vacía. Buscaba a Avril con la mirada, pero ya se había ido a la sala con Connor. No tenía dinero, no tenía a quien pedirle y para colmo tenía a más gente detrás de mí.
-¿Tienes algún problema, _______?-me preguntó Josh.
Lo que me faltaba, que Josh se burlara de mí.
-Nada que no se pueda arreglar no comprando nada.-Estaba a punto de decirle a la señorita que no quería nada cuando Josh intervino.
-No te preocupes, yo lo pago.
-No, Josh-me apresuré a decir-no te preocupes. No pasa nada si no compro nada.
-No es ningún problema, en serio. Luego me lo pagas.
-¿Seguro?-Sentía como el color rojo subía por mis mejillas.
-Sí-se dirigió a la señorita-¿Me podría dar unas palomitas grandes, en lugar de las medianas, por favor?-la señorita cambió el tamaño.
Al parecer compartiríamos palomitas.
-¿Algo más?
-Sí, un té y….una Coca-Cola-la señorita se los entregó.
-Serían $78
Josh le entregó un billete de $100, esperamos a que nos entregaran el cambio y nos encaminamos a la sala.
-Muchas gracias, Josh-le dije un poco tímida-no tenías por qué hacerlo.
-No es nada. Además ¿Qué clase de hombre sería si no pagara?
Si por algún motivo del universo no sabía que estaba en una cita. Esto me lo confirmó.
Le entregamos el boleto al joven que los estaba recogiendo y entramos a la sala 6. Buscamos a Avril y Connor y cuando los localizamos nos sentamos junto a ellos. Afortunadamente, Connor estaba sentado primero, por lo que me pude sentar al lado de Avril. Josh se sentó a mi izquierda.
La película empezó e inmediatamente Avril se pegó a Connor. Bien, esto me dejaba sola con Josh. Lo bueno es que no me asustan mucho las películas de miedo. Bueno….no he visto ninguna en mucho tiempo…
El tiempo pasaba y pasaba y la verdad me estaba aburriendo. La película estaba demasiado aburrida. La verdad no entiendo cual era la emoción de todo el mundo con esta película.
A veces volteaba a ver a Avril y Connor….no estaban haciendo mucho caso a la película. Connor hacía un buen trabajo distrayendo a Avril.
Yo no tenía contacto alguno con Josh. Yo soy del tipo de personas que habla durante las películas, pero dice comentarios molestos, sarcásticos y a veces ofensivos. Ésta vez estaba muda. Tampoco me movía. Los únicos movimientos que hacía eran para agarrar palomitas y llevármelas a la boca. También para tomar té.
Estiré mi brazo para tomar palomitas, pero no sentí palomitas. Sentí piel y unos pronunciados nudillos. Giré rápido mi cabeza para ver si lo que yo estaba pensando era cierto. Y sí. Estaba tocando la mano de Josh. Nuestras manos estaban ligeramente entrelazadas por alguna extraña razón. Quité mi mano casi al instante y observé a Josh; estaba de la misma manera que yo. Me dedicó una tímida sonrisa y se volteó para ver la película. Después de eso, no volví a agarrar palomitas.
Una media hora después, la película terminó. Lo que fue un alivio por que ya no sentía mis piernas. Avril y Connor salieron abrazados y Josh y yo…bueno…digamos que él me dejó salir primero.
-¿Les gustó la película?-preguntó Connor.
-No. Estuvo fatal-respondí.
-¿No te dio miedo?-preguntó Josh.
-Para nada ¿A ti?
-Ni siquiera un poco.
-¿No les dio nada de miedo? ¿Nada?-preguntó Avril sorprendida.
-No, Avril.-le contesté.
-A mí sí-dijo ella escondiendo el rostro el Connor.
-Avril, a ti te da miedo la película del “Extraño Mundo de Jack”-le reproché.
-Ya, shhh-me calló.
-Bueno, ya nos vamos-dijo Connor.
-¿Van?-pregunté-¿A dónde?
-Connor me invitó a cenar-me dijo Avril, después me dijo con los labios “lo siento”.
-Oh, Ok-traté de sonreír.- ¡Adiós!-le di un beso en la mejilla a Connor y luego uno a Avril. Me acerqué a ella y le dije en voz muy baja: “No hagas nada que yo no haría.” Ella rió. Josh se despidió de ellos y después se fueron.
Y así fue como quedé yo sola con Josh.
Estábamos en silencio hasta que él rompió el silencio.
-Si quieres te puedo llevar a tu casa.
-Yo creo que eso sería una buena idea.-no quería que esto fuera más incómodo de lo que ya es.
Caminamos hacia la salida del edificio para entrar al área del estacionamiento.
-¿Trajiste la moto?-le pregunté.
-No, esta vez traje el carro.
-Oh…-dije un poco decepcionada.
-¿Qué? ¿Te gusta la moto?
-A decir verdad, sí.
-Lo tomaré en cuenta.
Seguimos caminando hasta que llegar a un carro de color negro. No tengo la menor idea de que modelo era. Soy la peor hablando de carros.
Josh me abrió la puerta del copiloto y me deslicé en el asiento. Rodeó el carro, abrió la puerta del piloto y se subió. Arrancó el carro y salimos del cine.
Estábamos un poco (muy) callados, Josh estiró el brazo y puso la radio. En seguida se escuchó una canción muy…muy…no tengo palabras para explicar mi desagrado ante esa canción.
-Ugh, ¿Puedo?-le dije a Josh con el dedo en el botón de la radio para indicarle que quería cambiar de canción.
-Por favor-me dijo Josh y pude sentir en su voz, un tono de desesperación igual al mío.
Piqué y piqué pero no había nada bueno. Resignada regresé a mi asiento con los brazos cruzados. Gruñí. Josh se rió y abrió una pequeña compuerta que estaba en la guantera del carro.
-Ahí CD’s. Sácalos.
Introduje mi mano en la guantera y saqué cinco CD’s; Maroon 5, LMFAO, Taio Cruz, The Beatles y…
-¿Frank Sinatra?-le pregunté sorprendida-¿De quién es el auto?
-Mío-contestó Josh.
-¿Y los CD’s?
-Míos.
-¿Te gusta Frank Sinatra?
-Sí, ¿tienes algo de malo?
-No, es solo que…-sopesé un momento si quería decir lo que estaba en mi mente-pensé que era la única a la que le gustaba.
-Pues ahora sabes que no-dijo con una gran sonrisa en su rostro.
Emocionada, deposité los otro cuatros discos en la guantera y abría el disco de Sinatra. Lo coloqué en el reproductor y la música comenzó…
-My Way-dije.
-Mi favorita-dijo Josh.
-¡La mía también!
Estuvimos cantando todo el camino hacia mi casa, lo que es curioso, porque nunca creí tener algo en común con Josh.
Estábamos entrando a la calle de mi casa, cuando de repente noté que un grupo de niños, más o menos de mi edad, corrían en dirección contraria a nosotros. Tenía bates de beisbol y otras cosas que no pude identificar. Probablemente pelotas.
-¿Tuvieron un partido?
-¿De beisbol? No lo creo, no hay alguna…-me detuve en seco. Habíamos llegado a mi casa. ¿Qué había pasado?
-¡Mi casa!-grité-Josh, detén el auto.
Josh lo paró de inmediato. Me bajé casi sin pensarlo.
No había habido ningún partido. Habían destrozado mi casa. Estaba tapizada con papel higiénico. Las ventanas rotas y las paredes llenas de dibujos obscenos.
-¿Qué pasó aquí?-preguntó Josh.
Estaba muy aturdida. No sabía que pensar. Mi casa, ¿Por qué mi casa? Habiendo otras miles de casas en la ciudad ¿Por qué la mía?
Abrí mi bolso y saqué las llaves. Rezaba por que no se hubieran robado nada. ¿¡Y si entraron a mi cuarto!? ¿Qué les hice yo? Abrí la puerta y al parecer todo estaba en orden. Había vidrios de las ventanas en el piso, pero nada más. Al parecer no habían entrado, gracias a Dios.
-______________, mira.-me dijo Josh. Por un momento me había olvidado de él.
Sostenía algo en la mano. ¿Una pelota? Bien, habían destrozado el exterior de mi casa y la habían usado como cancha de beisbol. Bien, perfecto.
-Una pelota de beisbol-dije enojada. Estaba a punto de estallar. De gritar y de golpear.
-Sí, lo sé-me dijo Josh-pero mira-tomó la pelota y de ella sacó un pedazo de papel. No era muy grande, era un rectángulo pequeño-Al parecer es una nota.
-Déjame ver eso-me dio el pedazo el papel y se lo arrebaté de sus manos. Estaba furibunda. Tenía que controlarme-Lo siento-le dije a Josh. Él me hizo una cara como diciendo: “No te preocupes, es entendible”. Extendí el papel y lo tomé con las dos manos. En efecto, era un mensaje, y este leía: “Este solo es el principio de mi venganza, estúpida.”

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