miércoles, 19 de diciembre de 2012


Capítulo 19

Nos separamos después de un momento y pude ver la cara de Josh; tenía las mejillas prendidas. Estaba muy nervioso pero aún así me miraba directamente a los ojos. Sus manos, que estaban sobre mi cintura, temblaban.
-Bien-se separó un poco.-creo que-su voz tembló, así que carraspeo-tengo que irme.
Casi me muero de risa. Claramente esta es la primera vez que Josh hacía esto. Fue un mata-pasión, pero no me iba a enojar. Yo también estaba muy nerviosa.
-Sí, está bien-fue lo único que le dije.
Avanzó hacía su moto. Me di la media vuelta para abrir la puerta, pero enseguida me regresé.
-Josh-le dije desde el umbral de la puerta. Él se volteó-Gracias…-dije con una tímida sonrisa.
-No hay de que-dijo devolviéndome la sonrisa.
Estoy empezando a creer que le he dado las gracias muchas veces…
Entré a la casa y me encontré con una inesperada sorpresa.
-¡¿Mamá?! ¿Qué haces aquí?-esto sí que no me lo esperaba.
-Tuve un tiempo libre, así que decidí pasarlo contigo.
-Mamá, ¿qué quieres que haga? No tienes que armar todo este teatro.-Digamos que desde que Amy murió, mis padres nunca me volvieron a tratar igual…
-No quiero que me hagas ningún favor.
-¿Entonces?
-Ya te lo dije: quiero pasar más tiempo contigo.
“A otro perro con ese hueso.”
-Mamá, en serio. Tengo tarea que hacer.
-¿Qué, una madre no puede pasar tiempo con su hija sin tener una razón?
“Una madre normal sí, tú no.”
-De acuerdo-dije sin estar muy convencida.- ¿Qué quieres hacer?
-Pues…-en ese momento sonó su celular. Me miró como rogando y yo le hice una seña de que contestara. Habló durante unos tres minutos. Yo me quedé ahí, esperándola. Después de colgar, me habló:-________, tengo malas noticias…
-Sí, mamá. Te buscan en el trabajo y tienes que ir.
-Lo siento mucho, de verdad tenías ganas de hacer esto.
“Sí, lo que digas…”
-Sí, mamá. No te preocupes. No pasa nada.
-No me gusta que te quedes tanto tiempo sola….
“No te preocupes, ya me acostumbré…”
-Adiós, mamá.
-Hasta luego, mi niña-me dijo antes de darme un beso en la frente.
¿Quién era esta mujer y qué le había hecho a mi madre? No me había dado un beso así desde….desde….ni me acuerdo.
Después de este inesperado momento, subí a mi recámara. Aventé mi celular en la cama y después yo me dejé caer sobre ella, bocabajo. Hasta este momento no me había dado cuenta de que mi beso con Josh había sido mi primer beso. Levanté mi cabeza y busqué mi celular para hablar con Avril. Cuando desbloqueé la pantalla vi que tenía un mensaje. Curiosa lo abrí. Era de un número que no reconocía:
“¿Me extrañaste?”
¡Ay, no! Lo que me faltaba. El de la broma pesada regresa. Mientras pensaba si responderle o no se escuchó el timbre de la puerta principal. Bajé las escaleras un poco asustada. Abrí la puerta…pero no había nadie. Sin embargo, en el piso había un gran sobre blanco con mi nombre escrito con letras de revistas. Bien, más inmaduros no podían ser…
Tomé el sobre y cerré la puerta con seguro. Abrí el sobre. Contenía una hoja de papel escrita, igualmente, con letras de revista.
“Regresaré. Espéralo.”
¿Qué es esto? ¿El anuncio de la secuela de una película? En ese mismo instante sonó el teléfono. Lo tomé y antes de contestar miré el número: estaba segura que era el mismo número del mensaje (555-674-89). Contesté con un poco de irritación.
-¿Qué quieres?-contesté secamente.
-¿Así es como me vas a contestar?-no pude identificar la voz. Era más grave que la de una persona normal. Estaban usando algún truco.
No le contesté. Pude escuchar un risa de la persona que estaba al otro lado del teléfono.
-No te conviene tratarme mal.
-No me importa-en realidad, tenía un poco de miedo, pero no iba a dejar que, quien sea que este detrás de todo esto se enterará.
-Te debería de importar.
Hubo otro pequeño silencio.
-¿Te importaría apurarte? Tengo cosas más importantes que hacer…
-No te quitaré más tu tiempo. Solo quería decirte que tarde o temprano me volverás a ver.
Antes de que pudiera contestarle, me colgó. Esto parecía un mal capítulo de Pretty Little Liars.
Subí de nuevo a mi recámara y llamé a Avril.
-¡Idiota!-me contestó.
-Que linda…-dije con sarcasmo.
-Sabes que te amo-me dijo con voz de niña pequeña.- ¿Qué pasó, pequeño retoño?
-Ugh, tener novio te ha vuelto demasiado cursi.
Escuché las carcajadas de Avril.
-Ya, ¿Qué quieres?
-Así está mejor-ambas reímos-¿Estás ocupada?
-Depende para que…
-¿Para que pueda ir a tu casa y fumarnos unas cuantas líneas?-le dije bromeando.
-¡Claro! ¿Usamos la mía o la tuya?
-La tuya, casi te acabas la mía la última vez.
-Ah sí, lo siento…luego te consigo más.-me dijo tratando de sonar seria.
-Eres una estúpida…
Esta vez, Avril rió más fuerte.
-Claro que no estoy ocupada. Para ti siempre estoy disponible.
-¿Te importaría si voy a tu casa a hablar un rato y después, como la excelente amiga que eres, me invitas a quedarme a dormir, ya que me amas y no puedes vivir sin mí?
-¡Por supuesto! Eres bienvenida cuando quieras. Mi casa es tu casa.
-¡Muchas gracias! ¿Ya te dije que te amo?
-Ya, pero no me molestaría escucharlo otra vez.
-Nah, confórmate con las veces que te lo he dicho.
-Ash.
-Ha. Te veo en veinte. ¡Adiós!
-Espera…-me dijo apurada-¿Traerás las líneas?
-¡NO! tenemos que trabajar mucho con tu adicción…
-Ya, calla. Adiós.-Y me colgó el teléfono.
Reí tontamente sobre la conversación que acababa de tener.
Me paré de la cama y empecé a arreglar mis cosas: una pijama, ropa extra, cepillo de dientes, películas y demás cosas que serían necesarias para una noche fuera de casa.
Bajé las escaleras y le dejé a mi mamá una nota en la mesa del teléfono que decía:
“Mamá:
Avril me invitó a su casa para pasar su tiempo libre conmigo.
                                                                                    Con cariño, tu hija.”
Un poco cruel, pero no le importaría.
Salí de la casa y cerré con llave. Después caminé hacia la derecha y me dirigí a casa de Avril, esperando con todas mis fuerzas que al tipo que me estaba molestando no se le ocurriera hacerle algo a la casa mientras estaba sola…o a mí.

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