miércoles, 26 de diciembre de 2012


Capítulo 20

Las calles estaban desiertas, bueno pues quién estaría a estás horas fuera de casa. Lo único que alumbraba las calles eran las lámparas de cada esquina, por lo tanto estaba muy oscuro y no se veía nada. Me empezó a entrar miedo ya que estaba sola, caminando  por la calle donde nadie me escucharía. No, __________, no pienses en eso, nada malo va a pasar, todo esta bien, la casa de Avril está muy cerca ya mero llegas. Seguí repitiéndome eso hasta que escuché un ruido.
 Rayos, no pasa nada no hay nadie. Volteé hacía atrás y no había nadie. Ok. Todo va a estar bien. No pasa nada.
 Desde cuando la casa de Avril está tan lejos.
 Seguí caminando, pero volví a escuchar un ruido, inmediatamente voltee y creí haber visto una sombra. Pero a lo mejor solo era mi imaginación. Sí, solo es eso mi imaginación. No pasa nada.
-¡Cratch!-Se escuchó.
-¿Quién está allí?
 Salí corriendo inmediatamente de allí. Di un par de vueltas y llegué a casa de Avril. Abrí la puerta y, como supuse, estaba abierta. Rápidamente la cerré con llave.
 Suspiré con alivio.
 -¡Avril! ¡Ya llegué!-Grité.
-Ya voy!
 Avril bajó las escaleras rápidamente y me abrazó.
 -¿Me trajiste algo?-preguntó Avril.
-Solo mi compañia.
-Bueno, sube a mi cuarto que ya puse una película de miedo, por mientras yo hago unas palomitas.
-Ok-dije. Subí las escaleras y me dirigí al cuarto de Avril, acomodé mis cosas y me acosté en su cama.
 Sonó mi celular y vi que tenía un mensaje, era de un número desconocido.
Decía: “Te estoy vigilando.”
Ya me hartaron estas bromitas de mal gusto que me hacen. A veces me dan risa, pero ya me estaba entrando miedo.
 No le di importancia al mensaje y le grité a Avril.
-Ya voy a darle play a la película, ¡Apúrate!
 De seguro Avril no me escuchó ¿Por qué se tarda tanto? Tal vez se le quemaron las palomitas.
 Bajé las escaleras y fui a la cocina. No había nadie. Las palomitas seguían en el microondas. ¿Ahora donde se metió Avril?
 -RING...RING...RING-Sonó el teléfono.
-¡Avril, ven a contestar!-Grité
Tal vez está en el baño.
 No contesté el teléfono, digo es su casa.
 -¡Avril, ya están las palomitas!-Saqué el tazón con las palomitas del microondas y me metí unas cuantas a la boca.
-¡Avril, me voy a acabar las palomitas si no vienes en este instante!
¿Ahora donde se metió está niña?
-¡Avril ya! No es broma-Volví a gritar un poco enojada.  
 Empecé  a preocuparme. Caminé por toda su casa buscándola;  primero fui a la sala, luego subí las escaleras y fui a su cuarto, abrí la habitación de sus padres y tampoco estaba. Toqué la puerta del baño, la abrí y tampoco estaba.
 -Avril, ¿Dónde estás? Ya no hagas bromas-Grité.
 Fui por mi celular y marqué su número. Se escuchó la canción de The Girl On Fire que le encantaba y como lo supuse, su celular estaba debajo de su cama. Avril no se estaba escondiendo ahí, así que supuse que se le habría caído desde hace rato.
 ¿A dónde se fue? Tal vez está afuera...
 Bajé las escaleras y abrí la puerta. Nada. ¿Donde se metió?
 Pasé por la sala y la televisión estaba prendida. La apagué. De seguro Avril me está jugando una broma. Ella sabe como asustar a la gente.
 -Avril, ya sal de tu escondite, ya se lo que quieres hacer.
 Aún y así Avril no salió. Cuando la vea me las va a pagar.
 Volvió a sonar el teléfono y esta vez contesté.
-Diga-No se escuchó mas que la respiración de alguien al otro lado de la línea.
-Avril, si eres tú, ya me cansé de esta broma.
 Nadie contestó y colgaron.
 No pasa nada. Me dije a mi misma. Avril solo te quiere asustar. 
Volví a buscar, esta vez fui a su cuarto y abrí el closet, entré al cuarto de sus padres y busqué abajo de la cama. Abrí los closets y nada. Fui al patio trasero y tampoco.
 Volví a entrar a su casa.-Toc, toc.
Alguien tocaba la puerta. Probablemente era Avril que ya se había rendido y había olvidado las llaves.
Abrí la puerta.
-Al fin-Pero nadie escuchó, porque no había nadie, volteé a los lados y nada.
Cerré la puerta.
Ya me había hartado y me di por vencida; si quería seguir con su jueguito que siguiera, yo ya me cansé de estarla buscando. Subí las escaleras y me fui a su cuarto.
-Ahhhhhhhhhhhhhhh!-Grité lo mas fuerte que pude. 

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