lunes, 10 de diciembre de 2012

Capítulo 17

-De todos los lugares que pudiste haber escogido… ¿Escogiste la escuela?-me preguntó Josh estupefacto.
-Sí-dije entre risas.
-¿Por qué?-seguía sin comprender nada.
-Ya verás.
Subimos las escaleras hasta entrar en frente de la puerta.
-Espera…-me detuvo Josh-son las 7:30 de un viernes. Los intendentes ya han de haber terminado ¿Cómo pretendes entrar?
-Con esto-dije sacando una llave de mi bolso-Una llave maestra.
-¿Cómo la conseguiste?
-Tengo mis contactos y técnicas-le guiñé el ojo; Josh entornó los suyos.
Metí la llave en la cerradura y entramos sin ninguna dificultad.
-Espera…
-¿Ahora qué?-le dije con impaciencia.
-¿Y las cámaras de seguridad?
-Están apagadas.
-¿Cómo lo sabes?
-Los fines de semana las apagaban…nadie entraría a su escuela un viernes por la tarde.
-Pero nosotros…-noté el sarcasmo en su voz.
-Shhh-lo callé-una palabra más y te dejo encerrado aquí.
Primero me miró incrédulo, pero cuando comprendió que lo estaba diciendo enserio se calló. Hizo con sus manos como cerrara su boca con una llave y luego la aventó lejos.
-Sí, que madurez…-le dije con un tono cansino.
Josh solo levantó sus hombros como diciendo: “Lo siento, así soy yo”. Caminamos por el pasillo hasta encontrarnos con el salón de tutorías. Saqué la llave de nuevo. Abrí la puerta y entramos.
-Siéntate ahí-le dije a Josh indicándole un pupitre.
-¿Yo?-preguntó Josh. No tenía idea de lo que estaba pasando.
-No, Bobby, mi amigo imaginario. Tú te puedes sentar en el piso si quieres-dije con sarcasmo.
-Bien, como tú digas….-y se sentó en el suelo. Lo miré con fea cara, era como lidiar con un niño pequeño.-Está bien, está bien…-se paró y se sentó en el asiento que le había indicado.
Después de esta pequeña interrupción, busqué en los estantes del salón algún libro olvidado. Busqué unos cinco minutos y encontré un de matemáticas…cálculo, para ser exactos.
-Ten-se lo arrojé a Josh, el libro cayó en la mesa-ábrelo en cualquier página y díctame un problema.
Josh estaba muy confundido, pero hizo lo que yo le dije y me dictó este problema:
-________-dijo Josh-No quiero sonar mal, pero este tipo de problemas es difícil, ni siquiera yo los puedo resolver…
No le contesté, simplemente me dediqué a resolver el problema. Utilicé una calculadora que estaba por ahí, pero no servía, así que tuve que resolver el problema yo sola. Me tardé unos cinco minutos…
-Listo-dije-¿Viene la respuesta en el libro?
Josh asintió.
-¿Cuál es la respuesta?
-La respuesta es…-2.
-¿Y qué dice aquí?-indiqué con el gis el lugar en el que había apuntado la respuesta.
-Dice -2.-Dejé el gis en el escritorio y miré a Josh; su cara era de absoluta sorpresa. Se paró de su asiento.-No lo comprendo… ¿Cómo pudiste? Y sin calculadora…
-Yo nunca necesité las tutorías…
-Pero…
-Para participar en los concursos la Academia Deportiva nos pedían un 90 de promedio, pero mis padres nos pedían 10, no iban a tener “hijas incultas y mediocres”. Así que estudiábamos todas las tardes dos horas diarias después de entrenar tres. Era un poco cansado, pero al final dio sus frutos.-Hablar en plural sonaba tan raro, estaba tan desacostumbrada que hasta sonaba raro pronunciar “nos”.
-Entonces ¿por qué ahorita…
-Después de….el accidente-no sabía como llamarlo-estuve deprimida por mucho tiempo; no salía, no comía, no me levantaba de la cama….no hacía nada. Una semana después, mis padres decidieron que ya era suficiente, así que me obligaron a ir a la escuela, pero no ponía atención, estaba perdida. No hacía tareas, no hacía proyectos y aunque me sabía todo lo que venía, reprobaba los exámenes, o sacaba muy bajas notas, no sé como logré pasar de año…
-¿Y tus amigas?
-Cuando regresé a la escuela, estaban conmigo y me hacían preguntas y me daban palabras de aliento; pero no les hacía caso. Mi cuerpo estaba presente, mas no mi cuerpo. Después de un tiempo me quedé sola, no hablaba con nadie y nadie me hablaba. Fue entonces cuando conocí a Avril, fue la única que tuvo las agallas de preguntarme: “¿Qué te pasó? ¿No eras tú la nerd patinadora?”-reí ante aquel recuerdo-Ella fue la primera a la que le hablé. Después de un tiempo hablé con las demás y nos hicimos amigas.
-¿Y Ad…
-Adam…Adam fue un error. Avril lo conoce desde siempre. Sus mamás son hermanas. Nunca se llevaron bien; Adam siempre fue problemático y Avril…todo lo contrario. Cuando se dio cuenta que me había hecho amiga de Avril, aprovechó la oportunidad ya que, supuestamente, siempre pensó que yo era muy bonita. Yo seguía triste y me dejé llevar por sus palabras…pero gracias a Dios me di cuenta de lo que era y lo que quería. Un poco tarde, pero más vale tarde que nunca.
La cara de Josh se iba relajando a la vez que iba comprendiendo todo.
-¿El director sabe esto?
-Claro que lo sabe. George es muy amigo de mi papá y trató de ayudarme en todo lo que pudiera. Él fue el que habló con los maestros para informarles porque había bajado tan repentinamente, me ayudó un poco en las calificaciones, trató de hablar conmigo. Claro, al principio di mi batalla, me resistí, no quería ayuda de nadie. Luego fui cediendo y pues…así es como llegamos aquí.
Josh parecía perplejo.
-______________, no sé que decirte….
-No tienes que decir nada, solo quería desahogarme…de hecho, eres el primero al que se lo digo, además de Avril.
-Supongo que debo considerarme afortunado…
-Supones bien.
Nos quedamos un momento en silencio. No tenía nada más que decirle y parecía que Josh estaba teniendo una batalla mental sobre que hacer o decir.
-Creo-por fin rompió el silencio-que sería mejor irnos ya. Van a dar las nueve.
Wow, ¿tanto tiempo estuvimos aquí?
Salimos del salón dejando todo como lo encontramos. Salimos de la escuela y cerramos las grandes puertas. Josh me ofreció las llaves del auto, pero las rechacé. Nos subimos al coche y nos fuimos de la escuela. Unos minutos después, estábamos frente a mi casa. Creo que la cita había terminado.
Nos bajamos del vehículo y Josh me acompañó hasta la puerta.
-Muchas gracias por todo-comencé mi despedida-y lamento mucho lo de…
-No hay nada que lamentar-Josh había comprendido lo difícil que era para mi hablar de eso-Ven aquí-dijo abriendo los brazos. Como una niña chiquita fui a sus brazos lo más rápido que pude. Sus abrazos eran cálidos y de verdad podías percibir el sentimiento de conformidad.
Nos separamos un poco y nos vimos directamente a los ojos. Josh bajó un poco la mirada a mis labios y después siguió mirando a los ojos.  Nos fuimos acercando lentamente y….

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