viernes, 11 de enero de 2013

Bueno, este one shot fue escrito por Jennifer Bulnes. Ella es muy tímida y no dejaba que nadie leyera sus escritos, así que esto es muy importante para ella. Espero que les guste tanto como me gustó a mí. ¡DISFRÚTENLO!


¿Error o milagro?' Parte 1.


Allí estábamos... Sonriendo y dándonos amor... La amaba, la amo. 
—No sé cuántas veces quieres que te diga que te amo —le dije sonriendo juntando nuestras frentes luego de darnos un preciado beso. 
—No es que quiera, es que amo cómo suena eso de tu boca —dijo acariciando mi mejilla.

—Entonces... _______, te amo —dije mirándola a los ojos y volviéndola a besar. 

Estábamos en mi cuarto, en unos minutos después de nuestra reconciliación...  
Ella no tenía buena reputación, salía con uno, y otro, y otro, y otro y muchos chicos a la vez, ahora me había tocado a mí sufrir... Me engañó. Me sentía horrible. Que alguien te vea la cara de tonto era lo peor, y mucho más bajo si era de una señorita tan refinada como _______. Me pidió perdón, se notaba arrepentida, sus ojos lo demostraban... La perdoné... Ella es mi todo, no la dejaré ir así como así.  
Durmió en mi casa, a mi lado, de una manera muy hermosa. Despertamos. Fuimos a pasear un rato sujetados de la mano. 
—Pensé que no ibas a regresar con ella —me dijo Connor llevándome lejos de donde estaba ______.

—Pensaste mal —refuté molesto. 
— ¡Te engañó, Josh! —dijo furioso. 
—No me lo tienes que recordar —dije recordando aquella imagen de ella y el capitán del equipo de fútbol besándose... 
—Pues parece que sí, porque aún estás con ella —se cruzó de brazos mirando de una manera no muy agradable a _______ que yacía sentada en el pasto del parque en que estábamos. 
— ¡La amo y es todo lo que diré! —dije enojadísimo. 
—Pero qué cegado estás —dijo negando con la cabeza y caminando dándome la espalda. Regresé mi vista en mi amada y estaba mirando el verde pasto debajo de sus piernas... Tan inocente. 
— ¿Por qué se fue tan rápido? —preguntó sonriente. 
—Tenía cosas que hacer —contesté y antes que pudiera abrir la boca, besé dulcemente sus labios para distraerla de eso. 
Pasaron semanas y ella se había mudado conmigo a un departamento cómodo para los dos. No era ENORME, pero tenía todo lo que necesitábamos.  
—Entonces... ¿Te veo en casa? —preguntó acomodando el cuello de mi camisa de una forma... ¿provocativa?

—Ni lo dudes —dije besándola nuevamente para luego verla irse con Roxi, su mejor amiga.
Me dirigí a casa de mi madre, hace un buen tiempo que no la veo... Me abrió, me vio y, como siempre, me recibió con un abrazo y un beso en la mejilla. Pasamos a la sala y me senté un poco callado, pues quería decirle algo importante. 
— ¿Por qué tan serio? —preguntó sonriendo y dándome un taza de té. 
—Quería comentarte algo... Importante —dije con la misma cara.

—Pues, ¿qué es tan importante? 
—Estuve pensando en... Bueno... Comprometerme con _______ —dije mirando mi té y sentí que mi madre se quedó con la mirada fija en mí.  
—¿Estás hablando en serio? —preguntó casi pálida.

—Sí... Digo, simplemente lo estuve pensando... Tenemos juntos ya casi 6 años y...—no terminé de hablar ya que mi madre había hablado. 
—Hace unas semanas te engañó —dijo recordándomelo.... ¡Mier*da! ¡¿Que nadie puede dejar ese tema de lado?!  
— ¡Dejen de recordármelo! ¡Sé muy bien lo que me hizo! —dije harto. 
—Me parece increíble lo rápido que la perdonas —dijo negando con la cabeza.

—Estoy ENAMORADO, la AMO con todo mi CORAZÓN y el amor verdadero PERDONA —dije resaltando esas palabras. 
—Pero el que ama, no traiciona —dijo refiriéndose a ella. 
—Escucha, vine a comentarte lo que voy a hacer, no a pedirte permiso.

—Menos mal, porque si me hubieras pedido permiso, te habría dicho un rotundo NO —dijo firme. 
— ¡No importa si no la aceptas! ¡Me hace muy feliz y la amo! Es ilógico hablar de algo en lo que nunca estaremos de acuerdo —dije dejando la taza de té en una mesita y saliendo del departamento de mi madre en dirección a mi auto y luego a mi casa.
Llegué temprano y supuse que ella no estaría, pero abrí la puerta y estaba sentada en el sillón de la sala. 
—Hola, hermosa. Pensé que llegarías más tarde —dije dándole un beso corto en los labios y luego sentarme a su lado. 
—Quería esperarte —dijo tomando mi mano. 
—Te amo muchísimo, ________, y no dejaré que nadie me haga cambiar de opinión —dije mirándola a los ojos. 
— ¿Lo dices porque no le caigo bien ni a tus amigos ni a tu familia, verdad? —preguntó y solo volteé la cara— Lo sé, pero tú sabes que estoy muy arrepentida de eso y... —no la dejé terminar ya que mis labios ya estaban haciendo presión sobre los suyos.  
—Eso lo sé —dije besándola de nuevo.
No fue exactamente una noche 'salvaje' como dirían... Fue más de caricias y besos que me hicieron amarla aún más. (si era posible, claro)  

—Despierta... —escuché para luego sentir una presión sobre mis labios. Supe de inmediato quién fue y le seguí el beso.  
—Bonita manera de despertar —dije y ella sólo sonrió como niña pequeña. 
Ella se vistió y se fue a visitar a su madre. Quiso ir sola, y yo no la detendría. Invité a la casa a Connor... A él nunca le cayó bien _______, y en parte estoy de acuerdo, antes la odiaba, pero: 'Del amor al odio hay solo un paso' y bien, eso pasó entre nosotros. Aún así, sabiendo su pasado, me atreví a conocerla, a ver una parte que nadie había visto antes y quería averiguar si era tan 'desvergonzada' como todos decían... No, ella no lo era. Para nada. Ella es hermosa por dentro y por fuera. Me enamoré perdidamente de ella e hice lo imposible para que se enamore de mí también. Y lo logré. Desde que vi esos inquientantes ojos chocolatosos, quise investigar qué más había detrás de ellos. 
En fin, llegó Connor y lo invité a pasar a la sala. Nos sentamos, pero yo aún estaba algo incómodo y sentía que Connor también. 
— ¿No está ella, verdad? —preguntó mirando a todos lados.  
—No, no, ella salió —contesté. 
—Suerte. 
—Basta. Yo sé que no te cae bien, que dices que no debería estar con ella y que es una cualquiera, pero entiende que la amo y nada ni nadie me separará de ella NUNCA —dije resaltando la última palabra. 
—Si me invitaste para hablar de ella o para hablarme bien de ella, te digo desde ahora... —iba a terminar pero lo interrumpí. 

—Sólo aclaraba —dije serio. 
—Ok.

Nos quedamos conversando un rato, mucho rato, más, sobre cualquier tontería. Hasta que decidí que tengo que decirle sobre mi idea del compromiso con ______. 
—Mira, quería decirte algo importante... —dije nervioso. Sabía que lo tomaría mal. 
— ¿Qué pasa? 
—Bien... Mira, ______ y yo somos novios desde hace ya casi 6 años y... Se me cruzó por la mente, la idea de... Comprometernos —como adiviné, lo tomó mal ya que escupió el agua que justo estaba tomando muy a gusto. 
—Es un chiste, ¿cierto? 
—Nunca bromearía con algo como esto. 
— !Estás loco! —gritó. 
—Tenemos 24 años, Connor, somos lo suficientemente maduros como para casarnos —contesté. 
—_________ no es la mejor al hablar de madurez, Josh —rodó los ojos. 
— ¡Ya basta! Sólo te comentaba. Yo tomé mi decisión y seremos MUY felices sin necesidad de que alguien apruebe nuestro amor. 
—Será mejor que me vaya —dijo levantándose y saliendo del departamento.

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