viernes, 18 de enero de 2013

Escrito por: Jennifer Bulnes.




'¿Error o milagro?' Parte 2.
 Esto estaba haciéndose una GRAN mi*erda. Todos empezaron a distanciarse de mí, o yo los empujaba lejos, ya que no soportaba escuchar todos los días: "Ella no es para ti", "mereces algo mejor", "Lo único que haces, es destrozarte"... ¡Lo odio! No sé qué parte de L A A M O no entienden. Me tienen harto. Ella es mi todo y sé que me engañó una vez, pero se arrepintió. El verdadero amor perdona. Nunca terminaré con ella. Han pasado 2 meses y ya no veo a mis amigos, me la he pasado buscando un anillo perfecto para ella. Ella merece todo. Cuando pensaba en darme un tiempo, lo encontré... Encontré el anillo perfecto para mi perfecta ________. Aunque, nada se compara con ella, claro. 
—Amor, estuve pensando... —dije cuando terminamos de desayunar y nos fuimos a nuestra habitación. 
—Dime, hermoso —dijo ella con esa hermosa sonrisa que era solo de ella.  
 —Bien... Yo... Ehmm... Mira, sabes que te amo y... —simplemente las palabras no me salían de la boca. 
 — ¿Te encuentras bien, Josh? —preguntó preocupada. 
 —Sí... Perfecto —dije y la abracé. Aún no estaba listo. 
 Nos quedamos así mucho rato, yo no sabía qué me había pasado... Lo tenía listo. Me puse nervioso... Jodidamente nervioso.  
 — ¡Ayúdame! —dije nervioso a mi amigo Avan, hace un tiempo que no lo veo.
 —Tú mejor que nadie sabes que no me gusta esta relación... —dijo y casi lo asesiné con la mirada... ¡Faltaba él!
— Pero, como veo que en serio estás enamorado... —lo interrumpí por mi nerviosismo. 
 —Más que enamorado... —dije sonriendo como idiota viendo la foto de ________ y yo besándonos en mi fondo de pantalla del celular. 
 —Te ayudaré —dijo y casi volé para abrazarlo. 
 —Eres increíble, gracias. 
 —Lo mejor es que las palabras salgan de tu corazón, que sea algo espontáneo y real, ¿me entiendes? —dijo. Él sabía de esto, estaba casado.  
 —Entiendo. 
 Nos pasamos esa tarde discutiendo sobre todo: cómo se lo diría, qué más le llevaría, pensar en una forma creativa para entregarle el anillo... Aunque en la última, yo opté por simplemente arrodillarme y darle el anillo. Algo común, pero a ________ le encantan todos los detalles simples.  
 Las semanas y los meses se pasaron volando, y yo aún seguía muy nervioso en cómo pedirle su mano a _______. Ella se dio cuenta que estaba muy tenso y nervioso hace no mucho y me preguntó qué me pasaba. Tuve que mentirle diciéndole que me tienen harto los comentarios obscenos de todos hacia nosotros. Bien, en parte no mentí, los odiaba, pero esa no era la razón por mi nerviosismo. Con tan solo ver esos chocolatosos ojos me pongo nervioso y ella ni se da cuenta. Pareciera que mi estómago se retuerce y dobla en cuarto cuando la veo entrar por la puerta después de que llega de sus clases (aún está estudiando diseño gráfico por la enorme creatividad que tiene), cuando me mira directamente a los ojos, cuando posa sus manos en mi cuello, cuando me besa... Dios, no sé cómo alguien puede estar tan enamorado.  
 — ¿Si sabes que te amo, cierto? —preguntó ella abrazándome al recojerla de sus clases. 
—Claro que sí —dije recibiendo su abrazo— ¿Por qué lo dices? —pregunté separándola un poco.  
 —Es que... Odio que todos crean que no te amo y no quiero que algún día te lleguen a meter eso en la cabeza. Tan sólo Dios y tú saben cuánto te amo y que daría la vida por ti —dijo con ojos critalinos... Esto la estaba afectando. Fue suficiente. 
 —Tranquilízate —dije volviendo a abrazarla— Si nos tenemos el uno al otro, podremos superar todo —dije para luego darle un dulce beso en sus rojizos labios.  
 Bien, ya estuvo. No pensé que esto la afectaría más que a mí, pero parece que sí. Si alguien hace llorar a _______, a MI _______, se las verá conmigo. Dejaré todo en claro. ¡PERO ES QUE NO SÉ EN QUÉ OTRO IDIOMA DECIRLES QUE LA AMO Y ELLA A MÍ! ¡PARECEN SORDOS!  
 — ¡Basta! —dije gritando cuando llegué a casa mi casa y Connor junto con mi madre llegaron antes. 
 — ¿Qué te pasa? —preguntaron en coro. 
 — ¡Que ya no más! ¡Una más y enloquezco! ¡Ya déjennos ser felices! 
 —_______ y tú, eh.... —dedujo Connor... ¡Pero qué genio! 
 —Sí, la amo y ella me ama. Dime en qué otro idioma quieren que les hable para que lo entiendan de una maldita vez. 
 —En un idioma coherente —dijo mi madre. 
 — ¿Y qué hago yo? ¿Hablo perro acaso? —pregunté furioso. 
 —Pareces perro detrás de una perra refinada y superficial —dijo Conor. Oh, no. No dijo eso. 
 —Ni te atrevas a decir eso —dije tomándolo por el cuello de su camisa de una manera amenazante. 
 —Digo la verdad —dijo soltándose. 
 —A ver, Josh, entiende que queremos algo mejor para ti —dijo calmada mi madre. 
 — ¡_________ es la mejor para mí! —grité. 
 —No es cierto —dijo Connor.

—No creímos que volverías con ella. Sabes que desde un principio nunca nos gustó esta relación —intervinó mi madre. 
—Yo no les pedí su opinión sobre MI vida amorosa —respondí.

Nos la pasamos gritando y gritando. Discutiendo y, según ellos, 'razonando'. Ellos no paraban de insultar a ________ con sus indirectas y juro que si no fueran tan cercanos a mí, los hubiera golpeado. 

Estaba a punto de golpear a Connor de la furia, cuando en un abrir y cerrar de ojos, _________ estaba parada en la puerta mirando asustada. 
—_________... —fue lo único que logré decir.  
 —Disculpen si ocasioné molestias, ya no lo haré más —dijo ella y luego salió corriendo a quién sabe dónde en una ciudad tan grande como Atlanta. 
 — ¡Ustedes lo ocasionaron! Juro que si ________ rompe conmigo, todo será su culpa y me alejo de ustedes ¡para siempre! —dije amenazante y saliendo detrás de ella. 

Pasé horas de horas buscándola, recorriendo cada lugar al que solíamos ir. Nada. Ni un rastro de ________. Me estaba volviendo loco y empecé a llorar de la desesperación. Veía de un lugar a otro, hasta que un foquito se prendió en mi cabeza: ________ me mostró a las semanas de conocernos el lugar donde ella y su padre solían ir, antes de que él falleciera de cáncer. El lugar estaba un poco lejos de donde yo estaba, así que tomé un taxi y le dije que se apresure lo más que pueda. Rezaba con todas mis fuerzas que esté ahí. Cuando el taxi paró, pagué y salí casi volando de éste. La vi sentada en una vieja banca. Gracias, Dios mío, ella estaba allí.  
—Santo Dios —dije cerca de ella, pero no se volteó a verme— No sabes cuán preocupado me tenías, hermosa —dije para luego darme la vuelta y ver que sus ojos estaba rojos y su mirada estaba perdida.  
—Hay que distanciarnos... —fue lo único que dijo.
 —Amor, ¿de qué hablas? —pregunté nervioso. 
 —Yo... no quiero ocasionar más problemas y peleas entre tu familia, tus amigos y tú, solamente por no estar a gusto sobre lo nuestro. Creo que lo mejor es que nos demos un tiempo... —no quería escuchar más, así que la besé.  
 —No ocasionas ningún problema, ¿me entiendes? —pregunté, pero ella no dijo nada, miró a la nada— ¿Entiendes? —insistí. 
 —Pero... —iba a decir algo pero sabía que iba a ser algo malo. 
 —Pero nada. Tú eres mi todo, y yo no tengo ningún problema con eso. Te amo, te amo, te amo y sé que tú me amas, eso es todo —dije firme. 
 —Yo creo que no... Yo creo que no tienes que andar peleándote con personas queridas por no aceptar a tu novia. 
 —Tienes razón, no tengo, no es justo, pero eso es porque ellos no te ven con los ojos que te veo ahora. Ellos creen que eres la misma, que sólo juegas, y tú sabes que eso no es lo que pienso de ti. Ahora, lo que importa, es nuestra opinión para poder ser felices —dije tratando de convencerla. 
 — ¿Seguro que podremos ser felices? —preguntó dudosa. 
 —Por supuesto —dije y luego ella me abrazó pasando sus brazos por mi cuello. 

Nos abrazamos por mucho tiempo, yo puse mi barbilla en su cabeza, acariciando sus castaños cabellos, mientras ella escondía su cara entre mis brazos, apegándola a mi pecho.  
 —Yo pensaba que el hecho que me perdonarás, había sido un error, el hecho de conocernos fue un error —dijo tristemente. 
 —No, no fue ningún error, fue un milagro, el milagro que iluminó mi vida. Te amo, ¿me entiendes? —pregunté acariciando su mejilla y ella asintió con la cabeza. 
 —También te amo.-dijo y volvió a abrazarme. En esos momentos tuve una idea, no supe si era la mejor, o no, pero tenía un impulso en mí que me decía que lo haga. 
 —________, amor... —dije para levantarle la cara— Con todo esto que hemos vivido, las críticas y los empeños por arruinarnos la felicidad, he descubierto que te amo de una manera increíble y que ahora sé que tú eres la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida. Yo no sé cómo alguien tan tonto como yo puede estar tan enamorado de una chica tan, tan, tan... Imposible de explicar, simplemente estoy locamente enamorado y te amo más que a nada en el mundo. ________, yo quería saber si... —dije y ella miraba atentamente cada movimiento y cada palabra que articulaba. Dí gracias a Dios cuando recordé que aún tenía la pequeña caja en mi saco— Quería saber si tú _________ _________ __________: ¿te casarías comigo? —dije y me arrodilé abriendo la pequeña caja con el hermoso anillo en él— ¿Qué dices?-pregunté riendo nervioso. 
 — ¿Que qué digo?-dijo sonriendo enormemente, tomó mi mano, miró el anillo y luego a mí— Digo que sí, acepto ser tu esposa, Josh Hutcherson —dijo, luego le coloqué, con sumo cuidado, el anillo en su dedo, la miré y nos abrazamos para darnos un enorme, apasionado y amoroso beso. Sin dudas, una de los mejores días de mi vida. Y aquí es cuando comprendí que un nuevo capítulo en mi vida se abriría, junto a la mujer que amo y amaré por siempre, sin importar que otros se opongan. 

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