sábado, 30 de marzo de 2013


Capítulo 32:

Nos separamos, mi mamá seguía llorando y mi papá solo tenía los ojos rojos, sabía que no lloraría, los hombres nunca lo hacen, en cambio yo, estaba llorando, pero no podía parar, al fin pudimos hablar y ¿Quién sabe? A lo mejor y todo cambiará ahora que saben todo lo que pienso, ahora que sé lo que también ellos piensan.
-Y bien, _________, dijiste algo sobre patinar y una nueva entrenadora...-dijo mi papá curioso.
-Se llama Tina y me quiere entrenar para el siguiente torneo de patinaje.-dije
-Y estas lista Hija.-dijo mi mamá preocupada.
 -Claro que lo estoy y quiero ganar, ¿Me apoyaran?
-Claro que sí-dijo mi mamá, de nuevo llorando pero de orgullo.
-Si quieren le llamo y nos ponemos de acuerdo para que sepan más acerca del torneo y todo...-dije
-Sí, si se puede mañana temprano, antes del mediodía.-dijo mi papá.
-Claro ahorita mismo le llamo-dije alegre.
-Ya nos vamos a dormir hija, descansa.-dijo mi mamá
-Hasta mañana-dije, mientras mi mamá y mi papá me daban un beso de buenas noches. Subieron las escaleras y entraron a su habitación. Por mientras yo llamé a Tina.
-Hola Tina, lamento si llamo tarde, soy __________.
-Oh, Hola______, no te preocupes.
-Bueno quería saber si puede hablar con mis papás acerca del torneo y todo lo relacionado con el entrenamiento, mmm ¿puedes mañana, como a las 10:00am?
-Sí, claro que sí, en mi oficina, de la pista de patinaje, es la número 2.
-Ok, gracias Tina, hasta mañana.
-Bye__________ -colgué.
-¡Yupi!-¡Upsss! Me tapé la boca y luego comencé mi baile de "Alegría". Volteé a todas partes por si alguien estaba viendo…ufff que suerte que mis padres ya se fueron a dormir si me vieran pensarían que estoy loca, bueno lo estoy pero no tanto.
Subí las escaleras y entré a mi habitación y me acosté.
“Al fin recuperé a mis papás.”-pensé y me quede dormida.

--------Al día siguiente--------

-Hija despierta, ya son las 8:00 y queremos ir a desayunar, aún tenemos mucho de que hablar-escuché a mi mamá decir.
-Mmmmmm...
-____________ vamos levántate, ya es tarde.
-Un momento más...
Sentí como mi mamá me quitó la cobija. ¡Rayos! Hacía frío.
-Assssssssh
-Ya levántate, ¿A qué hora te dijo la entrenadora que nos iba a ver?
-A las 10:00-dije somnolienta.
Me levanté y me quedé sentada en una de las orillas de mi cama.
-Bueno ya me voy, no te vuelvas a dormir y apúrate que se nos hace tarde.-Dijo mi mamá.
Justo cuando mi mamá cerró la puerta me levante y abrí me closet, agarré lo primero que vi y me vestí.
Bajé las escaleras y mis padres ya estaban allí esperándome.
Salimos y primero fuimos a desayunar, tal como dijo mi mamá.
-Buenos días ¿Qué van a querer de desayuno?-dijo la mesera.
Cada quién ordeno su desayuno, yo pedí unos Hot-Cakes.
-¿Y qué hay de Josh?-dijo mi papá.
Lo sabía, sabía que nada más querían venir a desayunar solo para hacerme preguntas de Josh, bueno, pero al menos se preocupan y se están acercando.
-Es mi novio...-dije
-Si eso ya lo sabemos pero, ¿Qué hay de él? ¿Cuánto tiempo llevan juntos?
-Mmm tres meses.-dije
-¡TRES MESES!-Dijo mi papá casi gritando.
-Hija...Wow...mmm-intentó decir mi mamá, pero al parecer no sabía que decir, parecía avergonzada de no saber nada acerca de mí.
-¿Y ya han tenido....?
-¿QUÉ? ¡NOOOO! ¡NOOO! ¡Mamá! ¿Cómo crees?-dije apenada, sentí como me ponía roja.
-Bueno solo preguntaba, como llevan seis meses creí que ustedes ya habían tenido...ya sabes...aparte no quiero que resultes embarazada, eres muy joven.-dijo mi mamá.
-Mamá no inicies con eso, ya me diste la "Platica" no tienes que volverla a dar.-dije
-Solo nos preocupamos por ti.-dijo mi papá.
Bueno hasta que llegó el día en el que se preocupan por mí, pero llegó.
-Lo sé-dije.
Después de aquella plática un poco extraña, a las cuales tendré que acostumbrarme, nos fuimos de allí, justo después de haber terminado el desayuno y de que mi padre dejará de reclamar acerca de la cuenta; llegamos a la pista de patinaje, donde estaría Tina en su oficina.
Las oficinas se encontraban en uno de los lados de la pista de patinaje, en el segundo piso, al parecer la Primera Oficina era de Mark y al llegar a la segunda, toque la puerta.
-Pasen
Entré primero yo y luego mis papás que venían detrás de mí.
La oficina de Tina era muy pequeña, tenía solo su escritorio y su silla, la computadora, y dos sillas más.
-Hola Tina-dije
-Hola___________-dijo Tina, ella se levantó.
-Mucho Gusto-dijo mi papá y extendió su mano.
-Hola-dijo mi mamá y le dio un beso en el cachete.
-Por Favor siéntense-dijo Tina.
Yo me quede parada y deje que mis papás se sentaran. Tina habló con mis papás acerca de todo, absolutamente todo, desde los días en los que entrenaríamos, las horas, los costos, el día del torneo e incluso la canción y rutina que al parecer ya tenía ideada. Yo solo escuché atenta y esperé la respuesta de mis padres.
-Pues ya pasamos por esto una vez, claro que lo podemos hacer una segunda.-dijo mi papá.
-Si Tina, te ves muy buena persona y Mark nunca me cayó bien, hacía trabajar mucho a ___________.
-Entonces eso es un sí-dije emocionada.
-Si-dijeron mis padres.
Casi saltó y comienzo mi baile de la "Alegría" pero creo que se vería extraño si lo hacía frente a ellos. Así que solo me moví y fui a abrazarlos.
-Gracias, Gracias, Gracias, Gracias-dije demasiado, demasiado alegre.
-Comenzamos en unos días _____________, así que disfruta estos últimos días, porque serán un poco cansados los entrenamientos.
-Claro que sí Tina.-dije.
Mi sonrisa era enorme, no me lo podía creer y todo gracias a Josh.
Nos fuimos de allí y llegue a mi casa.

“She's just a girl, and she's on fire...” sonó mi celular y era Josh.

-Hola pequeña ¿Cómo estás?-dijo Josh
-Hola Josh, muy bien ¿y tú?-dije
-Extrañándote
-Awww Josh, solo ha sido un día, tan pronto me extrañas.
-Es que como no extrañarte pequeña, ¿Quieres salir conmigo hoy?
-Obvio que si Josh.
-Podemos ir al cine, tu escoges la película, paso por ti como a las 5:00
-No importa si elijo una película toda romántica que cualquier chico odiaría.
-No importa, pero mejor elige una de miedo y finges asustarte para poder distraerte.-dijo Josh.
-¡Hutcherson! ¿Qué insinúas?-dije riendo
-¿Yo? Yo nada pequeña.-dijo Josh.
-Está bien, te haré caso y elegiré una de miedo.
-Bien que quieres ver una de miedo-dijo Josh riendo.
-Está bien, sÍ quiero.-dije.
-Bueno nos vemos en la tarde pequeña, te quiero.
-Yo también te quiero Josh, bye.
-Bye ___________

Fin de la llamada.

------Horas más tarde-------

Me arreglé un poco más de lo normal para ver a Josh y justo llegó.
-Hola Josh.
-Hola Pequeña-me dio un beso pequeño justo en los labios.
-Nos vamos-dijo Josh.
-Si-nos tomamos de la mano y nos dirigimos a la moto de Josh.
Llegamos al cine y justo como quede con Josh, elegí una película de miedo. Josh compró los boletos y las palomitas y entramos a ver la película, para nuestra suerte no había
mucha gente, obvio que entramos a ver una película pero también quería disfrutar a mi novio.
Casi ni vi la película porque Josh me estuvo distrayendo, me daba besos en los labios, en el cachete, en la frente, me daba palomitas en la boca, pero no me puedo quejar, eran excelentes, como me encantan sus besos, hacen que incluso me olvide de mi nombre.
Salimos del cine tomados de la mano. Josh me pasó mi casco y él se colocó el suyo. Primero se subió él y luego yo. Y nos fuimos. En el camino me agarré muy bien del abdomen de Josh, no es que quisiera tocar su abdomen marcado ni nada, digo solo quería estar segura de que no me iba a caer de su moto. Recosté mi cabeza en su hombro y cerré mis ojos. Cuando Josh se detuve, abrí mis ojos pero me di cuenta de que aún no habíamos llegado a mi casa. Moví un poco mi cabeza y pude ver cómo había un auto estacionado impidiéndonos el paso. Josh se bajó de su moto y yo lo seguí. Al parecer no había nadie que pudiera moverlo y tendríamos que tomar otro camino. Josh volvió a subirse a la moto y cuando estaba por subirme escuché algo.
-Hey no se vayan aún, esto no ha empezado-dijo una voz que no reconocí, era de un chico.
No alcancé a ver su rostro, porque ya era de noche y llevaba una capucha, esto se veía muy mal...
Rápidamente me subí en la moto de Josh, pero salió alguien más de la oscuridad, también traía una capucha, se veía más delgado y pequeño a comparación del otro chico que era alto y de espalda ancha. Los dos llevaban cargando unos bates. Okey, esto ya me está asustando. Josh iba a arrancar la moto pero ya no estaban las llaves dentro.
-Buscabas esto-dijo el chico alto, mostrándonos las llaves de la moto.   
Ni Josh ni yo hablábamos, no sabíamos que hacer.
-Se creen muy listos ustedes dos ¿Verdad?-dijo furioso.-Nosotros somos quienes mandamos, no ustedes. Se van a quedar callados-no respondimos-lo que pensaba...
-Miren porque no me regresan la llave y no digo nada con la policía-dijo Josh tímido.
-A mí me vale la policía, les dije que se mantuvieran alejados o habría un problema y luego tú te hiciste el rudo cuando nos llamaste, pero aquí tú no puedes ganar.
Josh y yo nos bajamos de la moto, dispuestos a correr y pedir ayuda, pero la calle estaba sola, tendríamos que correr demasiado y escondernos muy bien. Josh tomo de mi mano y me dio una mirada de "correr" salimos corriendo lo más rápido que nuestras piernas nos permitieron y nos escondimos detrás de unas cajas de basura.
-Sé que están aquí, ¡Salgan!-dijo el tipo alto, gritando.
Comenzó pateando algunas cajas que estaban cerca de nosotros y ya solo faltaban algunas más para que nos encontraran.
-¡Espera!-escuché...

sábado, 23 de marzo de 2013


Capítulo 31

Una vez terminada la cena, Josh me llevó a mi casa.
-Eres un tacaño.
-¿Por qué?-Josh me miró asustado.
-Me haces caminar para no gastar la gasolina de tu auto, o de tu moto.
-¡Claro que no! Lo hago para cuidar al medio ambiente.
-Aha…claro. Por eso vas a la escuela en moto todos los días.
-Eso lo hago para impresionar.
-Bueno, en ese caso eres un presumido.
-Funcionó contigo, ¿no?
Lo miré y luego le hice una mueca. Josh solo rió. El resto del camino nos la pasamos hablando de todo y de nada; seguimos “discutiendo” sobre su avaricia, luego bromeamos un poco sobre los maestros de la escuela, hablamos sobre la cena; pero durante todo el camino un solo pensamiento permanecía en mi cabeza: ¿Qué es lo que Josh no me ha dicho?
-Josh-le dije antes de que algo más pasara.
-___________-me contestó con el mismo tono de voz que yo hice.
-Sabes que puedes confiar en mí y decirme lo que sea, ¿verdad?
-Por supuesto que lo sé, pequeña.-me contestó con un tono de voz dulce.
-¿No hay nada que quieras decirme?-le pregunté tratando de sacarle algún tipo de información.
-No, nada.-me contestó. ¿Qué me ocultas, Joshua?
-¿Nada? ¿Absolutamente nada?-insistí.
-No, nada-me miró inquisitivo-¿Hay algo que tú me quieras decir?
-Déjame pensar…-pensé por un momento algún evento o algo importante que me hubiera pasado y justo cuando estaba a punto de darme por vencida, lo recordé:-¡Sí!-grité emocionada-¿Adivina quién tiene una nueva entrenadora para el torneo de patinaje?
-¿Tú?-me contestó Josh, a lo que yo le respondí con una sonrisa cargada de emoción mientras asentía con la cabeza-____________, ¡Eso es estupendo!-La voz de Josh se llenó de la misma alegría que la mía. Me envolvió en sus brazos y me cargó para darme vueltas; me sentía en las nubes.- ¡Me alegro mucho por ti! ¿Ves cómo todo puede mejorar? ¿Cómo pasó? ¿Cuándo?
Le conté todo desde el principio: cuando llegué a la pista, cuando comencé mi vieja rutina, cuando mi viejo y odioso entrenador me detuvo y como conocí a Tina, hasta que regresé a mi casa y salí con él.
-Wow, todo fue muy….repentino.-me dijo Josh cuando terminé.
-Inesperado, diría yo.
-Estoy muy feliz por ti, en serio __________, no sabes cuánto me alegro.
-Me alegra que te alegre.-le contesté con una sonrisa.
Josh me tomó en sus brazos otra vez; pero este fue solamente en abrazo, un abrazo fuerte llenó de alegría y cariño.
-¿Ya le dijiste a tus padres?
La sonrisa que tenía en mi cara se borró súbitamente. Ese era el único problema: mis padres.
-Eeeeh, yo…
En ese momento la puerta de la casa se abrió y salieron mis padres.
-¿Hay algo que nos quieras decir, ___________?
“¡Rayos!” Fue lo único que pensé, además de otras palabras inapropiadas.
-Este, yo….mmmm…-¿Qué hago?-Este es Josh-dije antes de señalar al joven petrificado que estaba a un lado de mí.-Y él es…mi…novio…-dije bajando el volumen de voz. No me avergonzaba, en lo absoluto, pero no creo que a mis padres les agrade esta novedad.
-¿Novio?-preguntó mi papá.
-Buenas noches, señor _________________. Soy Josh Hutcherson.-dijo Josh estirando la mano. Mi papá la vio con un poco de desdén y al final accedió a estrecharla. Repitió esta acción con mi mamá.
-¿Por qué no pasamos y hablamos de esto?-dijo mi mamá.-Josh, ¿Quieres quedarte? Podemos hacer algo de cenar…
-No-me apresuré a decir-Acabamos de comer y además es muy tarde. Josh se tiene que ir con su prima.-Patética excusa, pero fue la única que se me ocurrió.
-Muchas gracias, señora; pero es cierto, mi prima acaba de llegar de Los Angeles y prometí pasar tiempo con ella-dijo Josh uniéndose a mi mentira.
-Una desgracia-contestó mi madre-Luego te invitamos a cenar, para conocerte mejor-trató de fingir una sonrisa, pero no le salió nada bien.
Josh se despidió de mis padres con un apretón de manos y se acercó para darme un beso en la mejilla; cuando se acercó a mí le susurré: “Te explico todo mañana.” Josh asintió, sonrió y se fue.
La hora de la matanza había llegado.
Mis padres y yo entramos a la casa. Yo entré primero y por mucho que me quisiera ir a mi cuarto y no hacer nada, me fui directo a la sala, mi papá iba detrás de mí y mi mamá atrás de él. Me senté en el mueble individual café y esperé a que alguno comenzara a hablar.
Después de unos minutos, mi madre rompió el silencio:
-¿Y bien?-me preguntó.
-¿Y bien?-le respondía.
-¿No nos vas a decir algo? ¿Te quedarás callada? ¿¡No nos explicarás nada!?-mi mamá estalló. Mi papá le puso una mano en la espalda para tranquilizarla.
Suspiré.
-Es…complicado-no sabía por dónde empezar.
-Oh no, empieces con eso-mi mamá estaba realmente enojada.-Dinos de una vez por todas que es lo está pasando.
La vi directamente a los ojos por un momento; nuestras miradas desafiantes emanaban chispas.  Ella me imploraba con los ojos que yo le dijera algo, yo tenía una gruesa puerta de metal que no la dejaría pasar. Al final, fue mi papá quien acabó con este juego de miradas.
-_________________, ¿Qué estás esperando?
Suspiré profundamente.
-Bien, les contaré todo-Y así lo hice. Comencé con la ida a la oficina de George, como conocí a Josh y como al principio lo odié. Después les dije como nos fuimos conociendo cada día mejor, nuestra primera cita en el cine provocada por Avril, hasta la desastrosa cita en la pista de hielo y como le conté todo sobre Amy. En este punto los ojos de mi mamá se llenaron de lágrimas. Luego les conté sobre cómo Josh me había pedido ser su novia y como me animó a patinar otra vez. Les conté mi visita a la pista de hielo y el reencuentro con mi viejo entrenador y la propuesta de mi nueva entrenadora. Finalicé con la cena en la casa de Josh. Obviamente, omití la parte sobre el acosador.
-________________-dijo mi papá-¿Por qué no nos habías dicho nada de esto?
Me armé de valor para contestar esta pregunta de la manera más sincera posible, sin sonar cortante y resentida.
-Porque ustedes nunca están aquí. No se preocupan por mí…
-¡Eso no es cierto!-explotó claro mi mamá.-Nosotros te cuidamos….
-¡Claro que no!-fue mi turno de explotar-¡Nunca están en la casa! Siempre están ocupados con sus trabajos; me despierto sola, estoy toda la tarde sola y me duermo sola. Cuando les quiero hablar no me entienden o simplemente no me escuchan…
-Todo lo que hacemos lo hacemos por tu bien-interrumpió mi mamá.-Si trabajamos tanto es para darte todo lo que tienes y claro que sí queremos comunicarnos contigo, es solo que tú nunca nos dejas entrar a tu coraza…
Esa fue la gota que derramó el vaso.
-NO ES CIERTO MAMÁ. Desde que se murió Amy ustedes no me hacen caso. Se olvidaron completamente de que tenían otra hija. Nunca están aquí, nunca me dan el beso de buenas noches, nunca me esperan con un buen desayuno en la mañana antes de irme a la escuela, ¡No me digas que yo les importo cuando ni siquiera me mandan un mensaje en la noche! Yo sé que fue doloroso para ti perder a una hija; yo perdí a mi hermana, perdí a mi otra mitad. Yo también sufrí y no estuvieron ahí para consolarme. ¿Qué acaso me evitan? ¿Piensan que fue mi culpa? Díganmelo, díganmelo por favor. Todo lo malo que he hecho, lo hice en parte para llamar su atención, ¡Y no la conseguí! ¿Qué quieren que haga? ¿Qué me tire de un acantilado? ¿Qué me corte las venas? ¿Qué me embarace? Cuando Amy se fue, yo dejé de existir para ustedes, no trates de negarlo.-Por fin saqué todo lo que tenía dentro. Me sentí más ligera; dejé de cargar todo el peso que llevaba desde hace años. No me di cuenta, pero estaba llorando. Me sentía aliviada y al mismo tiempo abrumada. Mis papás también estaban llorando. Nunca los había visto llorar de esa manera: desesperada y de enojo al mismo tiempo.
-_________________-dijo mi papá-Perdónanos, no teníamos idea de que te sentías así.
-Perder a Amy fue muy doloroso y lo lamento-dijo mi mamá-Es solo que, siempre que te veo, veo su cara; te veo a ti y a Amy juntas y me mata. Siento no haber estado ahí para ti cuando más me necesitaste. Te defraudé como madre.
-Hemos tratado de usar el trabajo como escudo de protección.; pero es muy doloroso ver a una sola de tus niñas y saber que la otra nunca volverá. Pero nunca, ________ escúchame bien, NUNCA te hemos dejado de querer y tú NO fuiste la culpable de su muerte.
-Perder a un hijo es lo más doloroso que puede sentir una madre. Pero yo, perdí dos y lo peor es que no me di cuenta.
Esa frase me mató. Yo tampoco sabía lo que mis papás sentían; pensé que me odiaban por estar viva y que Amy no. No sé porque, pero sentí la gran necesidad de disculparme, me sentía culpable por haberlos hecho sentir culpables, si es que eso tiene sentido.
-Mamá, papá-comencé-lo siento mucho.-Me levanté del sillón y fui a abrazarlos. Había olvidado lo bien que se sentía estar entre sus brazos aunque sea en momentos triste.
-No tienes nada por que disculparte-dijo mi papá mientras me daba un beso en la cabeza.
-Nosotros somos los culpables de todo. Perdónanos.-mi mamá habló entre lágrimas mientras apretaba más su abrazo.
No dije nada, no podía. El nudo que tenía en la garganta era demasiado fuerte y no me dejaba emitir ningún sonido. Solo asentí, asentí desesperadamente. Quería decirles que los quería y que por favor no se alejaran de mí otra vez, quería decirles que Amy si está aquí y que nunca se irá, quería decirle que todo iba a estar bien, ahora todo estaría bien. Abrí la boca para decir algo, pero no se escuchó mi voz, fue la de mi mamá la que habló:
-Te amamos, pequeña, nunca lo dudes. 

sábado, 16 de marzo de 2013


Capítulo 30

"Rayos" fue lo primero que pensé. Justo cuando estoy mejor tiene que aparecer él. Tenía planeado decirle tantas cosas si me lo volvía a encontrar, pero me quede en blanco, no supe cómo reaccionar, tanto tiempo sin verlo que creí que ya me había olvidado.....al parecer no.
-¿Qué? No vas a decir nada.
 Seguí estática. Pero él solo hacía que los recuerdos llegaran como explosiones y aún no estaba preparada.
Desde el momento en que lo conocimos, el tiempo que nos entrenó, hasta el último día que lo vi. El día en que Amy murió. El último día en el que patiné. El día en que deje atrás mis sueños. Pero eso ya cambió...gracias a Josh.
-Tanto tiempo sin vernos, entrenador.-Dije seca.
-Lo mismo digo___________, creí que ya habías dejado el patinaje, después de haber desperdiciado una de tus mejores oportunidades.-me dijo.
-Siempre se puede volver a intentar.-dije a la defensiva.
-No siempre, ya es tarde para ti, tienes tiempo sin entrenar, no tienes entrenador y en unos meses será la siguiente competencia, no tienes oportunidad.
-Si quieres que te elija como entrenador estás equivocado, lo haré por mi cuenta.
-Pues buena suerte con ello.-dijo de mala forma y se fue.
Seguí en la misma posición que antes, no me había dado cuenta de lo rígida que estaba hasta que exhale y relajé mis manos que estaban fuertemente apretadas en puños.
Patiné hasta la salida y me quité los patines.
Ya estaba por irme hasta que alguien al parecer me llamó.
-Hey espera, es cierto que no tienes entrenador.
Me le quedé viendo dudosa a esta mujer, parecía tener unos 30 años, más o menos de mi estatura, delgada, de piel morena y cabello ondulado.
-Lo siento, me llamo Tina, Tina Hardwood, soy entrenadora y estuve viendo como patinas, patinas excelente y me preguntaba si podría ser tu entrenadora. He escuchado tu conversación con Mark y él no sabe lo que dice, solo está enojado de que no pueda tenerte en su equipo.
Al principio no reaccioné. Wow. Que rápido llega todo. No buscaba entrenadora y digamos que ya tengo una.
-No, no tengo entrenador y gracias. Soy ___________ mucho gusto.
Le extendí mi mano y ella la tomo para estrecharla.
-Si quieres podemos sentarnos y hablar mejor, me gustaría mucho ser tu entrenadora, en estos momentos no hay nadie conmigo, mi última patinadora sufrió una lesión terrible y no podrá participar, así que es un milagro que haya encontrado a alguien como tú. Lo siento hablo mucho.-dijo demasiado alegre.
-Claro.-Fue lo único que contesté.
Estuvimos hablando un rato de todo, desde mi rutina, hasta los tiempos que tendría que entrenar. Lo único que tendría que pagar sería las horas en la pista y mi equipo, solo tendría que convencer a mis papás de pagar o hacerlo yo misma.

--------------------------------------------------------

Ya en la tarde, recibí un mensaje de Josh, quería que saliéramos. Muy rápido me metí a bañar y me cambié. Justo cuando termine de peinarme, llegó Josh en su moto.
Nos dirigimos al centro comercial y dimos varias vueltas. Entramos a unas cuantas tiendas, pero no compramos nada.
-¿Qué tal me queda este pequeña?-Me dijo Josh, mientras se probaba un sombrero muy gracioso.
-Muy bien Josh, te ves hermoso-dije riendo mientras le daba un rápido beso en el cachete.
Josh me colocó otro sombrero y unos lentes. Comenzamos a probarnos accesorios y sombreros solo para vernos graciosos.
Hasta que llegó una chica y nos interrumpió.
-¡Hola! Josh, ¿Cómo has estado? Tanto tiempo sin verte.-Dijo la desconocida.
-Muy bien, ¿Cómo estás tú? -dijo Josh muy alegre.
Me quedé esperando a que Josh me presentara como su novia, pero eso nunca sucedió. ¿Y quién era esa chica? ¿De dónde conoce a Josh? Debo de admitir que eso me hizo sentir un poco celosa, me aleje un poco de ellos, para no ser un estorbo y me senté en una banca cercana a ellos.
Me estaba aburriendo y ellos dos no paraban de platicar. ¿Sería ella alguna de las ex de Josh? 
Me puse a pensar tantas cosas que no me di cuenta que la chica misteriosa ya se había ido y Josh estaba por sentarse junto a mí.
-¿Quieres ir a cenar hoy a mi casa, te quiero presentar a mi familia?
-¿Quién era ella? -lo dije sin pensar, solo salió...ahora creerá que soy una celosa paranoica.
-¿CELOSA?-me dijo divertido.
-No, solo es curiosidad.-si claro, curiosidad...
-Bueno entonces si puedes venir a mi casa, te presentaré a mi familia.
-Claro.-"Aunque no contesto mi pregunta."
Nos fuimos del centro comercial. Debo admitir que estaba muy nerviosa. ¿Qué tal si les caigo mal? ¿Y si ya no dejan que Josh ande conmigo? Aparte no estaba vestida muy formal ni nada.
Llegamos en lo que parecieron segundos. Josh no traía las llaves de su casa así que tocó. Esperaba que no estuvieran para así poder evitarme alguna humillación. Era capaz de caerme de la silla mientras estaba sentada o escupir todo el refresco en la cara de alguien si decían algo gracioso.
Pero no, tenían que abrir la puerta y era la chica desconocida. ¿Y qué hace ella aquí?
-Hola.-dije seca.
-Hola, tú debes ser __________, la novia de Josh, te vi hace un rato, en el centro comercial.-dijo alegre.
-¿Y tú eres?-pregunté.
-Soy Jennifer, pero me puedes decir Jen, soy la prima de Josh.
Y yo que creí que eran ex novios o algo, no puede ser que haya sido tan celosa. Volteé a ver a Josh solo para darle una mirada de disculpa, él solo me sonrió.
Nos dejó pasar, para mi suerte, los papás de Josh no estaban pero llegarían en unos minutos. Connor al parecer tenía un partido de fútbol así que no lo podría ver.

Nos sentamos y platicamos un rato. Al parecer Jen se había ido a estudiar a Los Angeles y por eso no se habían visto ella y Josh. Y hace unos días había regresado pero no había tenido tiempo de visitarlos. Contó miles de historias y el tiempo se fue volando. Jen era muy graciosa y ya me dolía el abdomen horrible de tanto reír.
Los padres de Josh llegaron. Josh se paró y fue a saludarlos. Y Jen rápidamente corrió a abrazarlos. Yo me levanté y lentamente me fui acercando.
-Mamá, papá, ella es ___________ mi novia.
-Hola, mucho gusto Señor y señora Hutcherson.-me acerqué a su papá y le di la mano y luego a su mamá quién me envolvió en un abrazo.
-Por favor dime Michelle.-Dijo la mamá de Josh.
-Y a mí Chris.-Interrumpió el papá de Josh.
-Claro señ...Chris.-dije
-Bueno ya, vamos a cenar.-dijo Josh.
Todos juntos nos dirigimos al comedor, me senté justo al lado de Josh. Chris se sentó en la cabecera y Jen en frente de mí. Solo faltaba Michelle, quien se encontraba en la cocina, sirviendo la comida.
Conversamos no más de 5 minutos y llegó Michelle, con varios platos para servirnos. La comida olía exquisita y como su olor, sabía deliciosa, quisiera venir más seguido a cenar con Josh, esto si es comida, no como lo que me hago para cenar...
-¿Cómo conociste a Josh ___________?-me preguntó Michelle.
-Mamá no empieces con las preguntas-contestó Josh fastidiado.
-No importa, Josh me dio tutorías en algunas materias y en cada clase nos fuimos conociendo.-contesté.
-¿Y por qué te daba clases?
-Mamá...-Interrumpió Josh.
-Porque no me iba muy bien en algunas materias, pero ya me va mejor.-Dije
La verdad no me molestaban las preguntas de Michelle, toda mamá sobreprotege a su hijo. Me preguntó casi de todo, de mis padres, de la escuela, de lo que me gusta, etc.
La cena transcurrió tranquila y no me paso nada malo como para morirme de la humillación. Los papás de Josh me trataron muy bien y al parecer si les caí bien.
Josh se levantó a ayudar a Michelle a recoger los platos. Cuando entró a la cocina decidí ayudarle yo también. Agarré unos platos, mientras Jen y Chris siguieron platicando. Y me dirigí a la cocina.
-¿Ya sabe?-Dijo Michelle, en voz baja.
-No mamá no le he dicho.-dijo Josh.
-¿Y le vas a decir?-Dijo Michelle enojada.
-Aún no mamá.
Cuando se terminó la conversación entré como si no hubiera escuchado nada. Los dos me voltearon a ver, solo les sonreí como si no supiera nada. Deje los platos y regresé al comedor, Josh regresó conmigo. Nos sentamos de nuevo juntos, pero no podía dejar de pensar en su conversación con Michelle. 
¿Qué me estaría ocultando Josh? 

viernes, 8 de marzo de 2013


Capítulo 29

-Suficiente-dijo Josh. Se escuchaba muy molesto.-Estoy harto de todo esto.-Me arrebato el celular de las manos y marcó un número.
-Josh…-traté de detenerlo estirando mi mano para tomar el celular.
-Shhh-me cayó.
-Por lo menos ponlo en altavoz…-le dije, porque yo ya sabía a quién iba a llamar.
Me miró por un momento. Estaba serio, muy serio. Nunca lo había visto tan serio en mi vida. También estoy muy enojado, si sus ojos fueran cuchillos, ya habría muerto alguien. Desvío la mirada y puso el celular en altavoz.
Sonó…y sonó…y sonó y nos dirigió al buzón de voz. Josh volvió a intentar y ocurrió lo mismo. Llamó una tercera vez y esta vez, hubo respuesta:
-¿Se te ofrece algo?-contestó una vos ronca, obviamente distorsionada.
-Sí, que dejes de molestar a ____________ de una buena vez.-contestó muy seguro y con voz cortante.
Hubo un momento de silencio.
-Oh, Josh…-contestó la voz. Traté de identificarla, pero era muy difícil.- ¡Que grata sorpresa!
-Esto no es nada grato para mí.
-¡Oh, vamos! No seas tan pesimista.
-Déjate de rodeos. Te lo diré una vez y no volveré a repetirlo: Deja a ___________ en paz.
Sonó una risa, una risa maliciosa y arrogante.
-Lamentablemente, eso no podrá suceder.
-¿Por qué no? ¿Qué te ha hecho?
-Mas bien, que no me ha hecho…-contestó irónico.
Sí, está bien. Le hecho bromas pesadas a las personas, pero ninguna que merezca venganza. Me acuerdo de todas las bromas y de todos sus detalles, no fue nada grave ni nada de pudiera ocasionar un trauma permanente.
Josh me miró y levantó una ceja como preguntando “¿de qué está hablando?” Yo solo moví mi cabeza hacia los lados al tiempo que levantaba mis hombros tratando de hacerle entender que no tenía idea.
-Mira, si no nos dejas en paz llamaré a la policía.- ¿Nos? ¿Por qué diría nos? Todo el tiempo estuvo hablando de dejarme a mí en paz…Oh…ya entendí. Dice “nos” porque esto le afecta tanto a él como me afecta a mí.
Se escuchó una carcajada al otro lado de la línea.
-¿Llamarás a la policía? ¿Ese es tu gran plan?
-Sí.
Se escuchó otra carcajada, aún más grande.
-Por favor, ellos no podrán hacer nada.
-¿Por qué no? Podemos ir con ellos y decirles que alguien nos está acosando y darles tu número de celular para que investiguen a nombre de quién está la línea, porque supongo que no fuiste lo suficientemente listo como para poner un nombre falso y otra dirección que no fuera la tuya, ¿o me equivoco?
Hubo otro silencio. Después se escuchó algo raro; se escuchó una voz, esta no estaba distorsionada, pero era muy lejana como para identificarla. La otra voz gritó: “¡Te lo dije, idiota!” Después hubo otro silencio y la voz distorsionada volvió a hablar.
-Mira, Hutcherson….
-No, mira tú-Josh lo interrumpió.-Déjanos en paz o te juro que iremos a buscarte a donde quiera que estés.
-Yo…
-Y le puedes decir a tu compañero que él tenía razón; eres un idiota.
Josh colgó y me devolvió mi celular.
-¿Escuchaste eso?-le pregunté.
-Sí, al parecer no está solo.
-Pueden ser dos o pueden ser más….
-No creo que nos molesten por un largo rato. ¿Crees que sonó lo suficientemente…rudo?
Una risa inundó todo mi interior y amenazaba con salirse de mi boca; pero lo contuve. Josh siempre sabía cómo hacerme reír.
-Sí, sonaste como todo un matón.-le contesté siguiéndole el juego.
-Lo sé, esa será mi profesión: ser matón de los abusivos y defensor de los débiles.
Esta vez no pude evitar reírme.
-Josh, creo que serías un mejor actor...
--------------------------------------------------
Subí las escaleras decida. Ya había llegado aquí, no me iba a ir. Abrí la puerta del Buckner Hall y al instante el frío de la pista de patinaje me inundó. Respiré hondo y cerré la puerta detrás de mí. Esta vez estaba sola. No le había dicho a nadie que iba a venir. Si iba a regresar al mundo del patinaje tenía que hacerlo yo sola, nadie me podría ayudar si no superaba el miedo que tenía. Esto era algo que mi yo misma tenía que controlar. Fui con el señor de la caja, pagué mi boleto y me dieron unos patines de mi número. Esperé unos momentos en la fila y después me tocó entrar. Al principio titubeé y sopesé si debía hacerlo; pero mi voz interna me dijo: “No seas cobarde. Métete a la pista y empieza a patinar.” Suspiré y entré. Esta vez estaba más vacía que la vez anterior; solo había dos parejas patinando y otra persona patinando por su cuenta.
Estuve un momento patinando pegada al barandal, no tenía miedo de caerme, pero no quería “entrar” al centro de la pista todavía. Cuando la pareja se fue y la otra persona también se fue y quedé totalmente sola, fue cuando patiné en el centro. Al principio no hice nada en concreto, solo unas simples vueltas y saltos. Quería calentar un poco para después hacer unas cuantas rutinas. Una canción invadió mi mente en cuanto pensé en una de mis rutinas viejas por hacer.
“And I don’t know how it gets better than this; you take my hand and drive headfirst, fearless…”
La canción de la rutina que nunca terminé. La canción de ese día.
Empecé la coreografía con un salto de vals, un trompo espiral y en un pie con entrada, vuelta de vals, deslizamiento para atrás y para adelante, giros, mojo, tou lup… era increíble cómo podía acordarme de todos los movimientos en el orden que iban y los pudiera realizar como si ayer lo hubiera bailado. Si me metía al concurso tal vez tendría una oportunidad de ganar.
Terminé mi rutina al tiempo que la canción en mi cabeza terminó. La realicé perfectamente: sin caerme, sin movimientos sucios, sin tropiezos ni tambaleos. Justo en el momento en el que bajaba mis brazos y me deshacía de la pose final, unos aplausos sonaron e hicieron eco en el interior de la pista.
-Al parecer no has perdido tu talento sobrenatural….