viernes, 12 de julio de 2013

Capítulo 39

He caído en la monotonía. Mi vida es una rutina. Una estúpida rutina.
Todos los días hago lo mismo: me levanto, voy a la escuela, llego a mi casa a comer y me voy a las prácticas de patinaje; después Josh pasa por mí y salimos.
No me malinterpreten: amo a Josh y amo salir con él, es solo que siempre hacemos lo mismo. Estoy cansada de ver películas y de salir a restaurante.
Tengo que admitir que extraño que Jake sea mi acosador; al menos pasaba algo interesante y misterioso en mi insípida vida.
Estaba con Tina practicando mi rutina. Ya habíamos dejado los calentamientos y los acondicionamientos físicos y habíamos comenzado con el baile para el concurso. Todo iba excelente: el baile era complicado; pero hermoso, como me gustan. No es por presumir, pero me estaba saliendo muy bien, hasta puedo decir que perfecto…hasta que ese maldito salto llegó. Tenía que saltar, dar tres vueltas en el aire y luego aterrizar para dar dos vueltas rápidas y seguir de reversa. Siempre me caí cuando me impulsaba para dar las dos vueltas. Todo eso en cuestión de segundos. Todavía no llegaba a controlarlo y eso me estresaba y me molestaba que unos pasos que ya he hecho (por separado, nunca juntos) no me salga.
Yo puedo hacerlos. Yo sé hacerlos. No sé por qué no me sale.
Me levanté del hielo y me dirigí hacia donde estaba Tina de brazos cruzados.
-Vas progresando, ________________, aunque no logro entender por qué todo el baile te sale a la perfección hasta esta parte.
-Yo tampoco lo entiendo, Tina-dije con un tono de frustración en mi voz.
-________________, no te estreses. Hasta los mejores batallaron.
-Lo sé-dije con resignación.
-Ve a tu casa a descansar. Mañana seguiremos con el entrenamiento-me tocó el hombro como si estuviera consolándome.
-Nos vemos mañana, Tina-le contesté con una débil sonrisa.
Fui a los vestidores a darme una ducha y ponerme unos pants. Sé que sonará raro, pero por alguna razón me gusta bañarme en los vestidores de la pista.
Salí del establecimiento y me quedé esperando…y esperando….y  nada…Josh aún no había llegado. ¿Por qué Josh no habría llegado? Siempre está aquí cuando yo salgo. ¿Dónde estaría?

*****

Pasaron otros 20 minutos y no había señales de Josh. Ok, que empiece la preocupación.
Decidí llamarlo, solo para averiguar porque no había llamado. Marqué su número y me llevé el celular a la oreja para escuchar los pips que emitía el aparato.
“Lo sentimos, el número que usted marcó no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio.”
AAAARGH. Llamé otra vez….una vez más…una cuarta vez y solo se escucha la misma irritable voz diciéndome que el número estaba fuera de servicio.
Lo llamé a su casa, probablemente se quedó dormido. Josh tiene el sueño DEMASIADO pesado y  de seguro no escuchó su celular.
Sí debe de ser eso.
La idea de llamarlo a su casa tampoco funcionó: nunca me contestaron. No quise insistir más, no quería parecer desesperada.
Llamé a Avril, para que pasara por mí.
-¿Qué se te ofrece, querida compañera?-me respondió mi mejor amiga.
-Que vengas por mí a la pista de hielo.
-¿´Me tengo que parar de mi cómoda cama?
-A menos que me puedas teletransportar, sí.
-NOOOOOOOOOOOOOOOOO-gritó desde el otro lado de la línea.
-¡NO SEAS FLOJA Y LEVANTA TU OCEOSO TRASERO DE ESA CAMA!-le contesté yo.
-No me insultes con palabras que no conozco-me reclamó.
-No te estoy insultando. Te estaré esperando.
-Pero….yo…
-¡Bye, Avril!-le dije y le colgué antes de que me pudiera decir algo más.
Seguí esperando unos 10 minutos más hasta que por fin vi el carro de Avril acercarse hacia las escaleras de la entrada. Se estacionó y me dirigí hacia el carro y apenas abría la puerta Avril me dijo:
-Eres la molestia más grande en el trasero.
-Me amas-le contesté al mismo tiempo que me sentaba en el asiento del copiloto y cerraba la puerta.
-Me debes una-me dijo.
-Sí, lo  que digas-le respondí.
-¿Y Josh? Pensé que él pasaba por ti después de las prácticas.
-Y así es, pero hoy no vino.
-¿Y eso?
-No lo sé. Lo llamé como unas  cinco veces y no me contestó.
-¿Lo llamaste a su casa?
-Obviamente.
-Hummm…que raro.
-Lo sé.
Hubo un corto momento de silencio, el cual, fue roto por Avril.
-Entonces, ¿qué quieres hacer?
-Ir a tu casa y destruirla puede ser una opción.
-Ok, entonces llamaré a las demás y les diré que lleguen a mi casa en 15 minutos.
-De acuerdo. Yo le habló a Naomi y Alessa; tú le hablas a Katia.
-Bien.
Cada quien tomó su celular y llamó a las chicas correspondientes.
-Alessa y Naoimi llegarán en veinte minutos. ¿Katia?
-En quince. Llevará películas.
-Y nosotras comida-le dije indicando con el dedo una pequeña tienda que estaba en la esquina.
-COMIDA-gritó emocionada.
Nos bajamos en la tiendita y compramos papas, galletas, dos botellas de refresco y muchos dulces. Nos gastamos mucho más de lo que pensábamos.
-Me corresponde la mitad de todo esto-dijo Avril indignada.
-Te corresponde todo lo que las demás no te ganen las demás-le contesté riéndome.
-¡Ya sé cómo pagarme este favor! Me das la porción que te corresponde y ya.-me dijo sonriente.
-¿Sí? ¿Y quieres que te baile como simio también?
-Si tú quieres….
Ambas reímos.

Seguimos riéndonos y escuchando música hasta que llegamos a casa de Avril. Cuando nos estacionamos en su cochera, las demás ya estaban ahí.
-¿Por qué tardaron tanto?-preguntó Alessa cuando estuvimos las cinco reunidas.
-Porque trajimos esto-dije levantando las bolsas llenas de chucherías.
-¡COMIDA!-gritaron Alessa, Naomi y Katia al mismo tiempo.
-Fue exactamente lo que yo dije-comentó Avril con una risa.
Entramos a su casa y Avril gritó:
-¡MAMÁ, YA LLEGUÉ!
-¡De acuerdo! 
-¡Mis amigas están aquí y se quedarán a dormir!
-¡OKAY!
-Trajeron sus pijamas, ¿verdad?
Todas levantaron sus bolsas  y dijeron al unísono: "Sí"
-Muy bien, así me gusta-dijo Avril.

****

El resto de la película nos la pasamos riendo, comiendo, viendo películas y diciendo estupideces. Vimos películas de todo tipo: de miedo, románticas, de comedia....bueno, solo vimos de esos tres tipos, pero me la pasé muy bien. Extrañaba salir con mis amigas.
Ya a eso de las 3:40 de la madrugada todas decidimos irnos a dormir. Prendimos las luces para acomodarnos en el suelo del cuarto de Avril.
-¡Pido ir al baño primero!-gritó Alessa antes de entrar al baño.
Siempre hacemos una guerra por ver quien entra al baño primero.
Las demás estábamos peleando por ver quien se dormiría en la cama con Avril (aunque todas sabían que iba a ser yo), cuando de repente, las luces se apagaron.
-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!-gritó Naomi al tiempo que me tomaba del brazo. Siempre le ha tenido miedo a la obscuridad.
-Vamos, Alessa. No es gracioso-dijo Katia.
-¿Qué no es gracioso?-le contestó Alessa.-¿Por qué apagaron la luz?
-¿No fuiste tú?-preguntó Naomi aumentando su fuerza en mi brazo.
-No...yo estaba en el baño.
-¿Avril,-comenzó Katia-qué está pasando?
-No lo sé, el interruptor no sirve.
Naomi apretó aún más.
-¿Qué está pasando?-pregunté a nadie en específico.
Justo después de mi pregunta, se escuchó como una ventana se rompía y unos instantes después, la luz regresó. 
Naomi se relajó y por fin pude sentir la circulación en mi brazo otra vez. Se quedó muy cerca de mí.
-¿Qué es eso?-preguntó Katia señalando hacia mis pies.
-Qué es, ¿qué?-le pregunté.
Bajé mi vista para ver una pelotita blanca. Me agaché para recogerla y por su peso descubrí que era una piedra envuelta en un papel. Desenvolví la piedra y la volví a colocar en el suelo. Tomé el papel y lo alisé para poder leer lo que decía:
"¿Pensaste que te habías deshecho de mí?
                                                                    -A"

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