domingo, 25 de agosto de 2013

¡PERDÓN POR EL RETRASO! He estado muy ocupada y no me había dado tiempo de subir este capítulo, pero aquí se los dejo. Esperen muy pronto el siguiente;)


Capítulo 43        

Estaba harta de que la gente me ocultara cosas. Estaba harta de siempre rogar por las respuestas de mis preguntas. ¿¡ERA TAN DIFÍCIL DECIRME DE LO QUE HABLABAN!? ¿Por qué no podían decírmelo si no es nada malo y no me voy a enojar por eso? Sinceramente a veces no entiendo a las personas.
Llegué a mi casa y subí directamente a mi cuarto, sin decir ninguna palabra a mi mamá que estaba en la cocina haciendo quien sabe qué cosa.
Me acosté en mi cama y prendí mi celular. Al instante, me llegaron un montón de notificaciones de llamadas perdidas y mensajes enviados de Avril y Josh. Leí todos y cada uno de los mensajes; decían casi lo mismo: “___________, no te enojes. Sé que no te gusta que no te digamos las cosas, pero vas a ver qué esto te va a gustar.”
Sí aja, me gustará que me oculten las cosas por más tiempo del suficiente. ¡YAY!
Probablemente estoy exagerando, pero si hay algo que ODIO, es que la gente no me quiera decir algo que yo sé que me ocultan. Y sobre todo en estos momentos, cono todo lo de –A y con lo que Josh no me ha dicho, y ahora Avril también se suma a todo este embrollo.
¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!
Tiré mi celular al celular al suelo, lejos de mi cama. No quería saber nada de nada ni de nadie. Solo me acosté y dejé que Morfeo me llevara lentamente al País de los Sueños.

----------------------------Al día siguiente------------------------------

El solo que se colaba por mi ventana hizo que despertara. Traté de levantarme, pero un fuerte dolor en las articulaciones y músculos hizo que me detuviera; había amanecido en la misma posición en la que me quedé dormida: en posición fetal con un cojín entre los brazos. Respiré hondo y volví a moverme, aunque ésta vez para estirarme. Con un poco de esfuerzo lo logré y poco a poco el dolor por entumecimiento fue desapareciendo.
Era sábado, así que no tenía por qué preocuparme de llegar a tarde a algún sitio. Aparte, no tenía nada planeado que hacer, con Josh y Avril (ellos no eran los enojados, pero aun así, no les iba a hablar) no tenía con quien salir. Podría salir con las chicas, pero tendría que avisarle a Avril, y ahorita no tengo ganas de que esté pidiéndome perdón o que yo le pregunte sobre lo que me está ocultando, (me conozco muy bien, sé que si estoy al lado de ella, empezaré a preguntarle y trataré de sacarle información).
Una vez fuera de la cama y de pie, me dirigí hasta el baño para tomar una ducha. Todavía tenía la ropa del día anterior. Me desvestí y entré a la regadera. Abrí la llave del agua y dejé que ésta corriera fría por mi cuerpo. Me tomó unos quince minutos bañarme; después salí y me vestí con unos pants flojos y una playera que me quedaba un poco grande.
Perfecto.
Estaba a punto de volver a sentarme en mi cama cuando un olor delicioso me llegó. Era dulce, pero al mismo tiempo se mezclaba con uno salado.
Salí de mi cuarto, bajé las escaleras y entré a la cocina para encontrarme con mi mamá y mi papá cocinando tostadas francesas y tocino, respectivamente. Mi desayuno favorito.
-¿Qué está pasando aquí?-pregunté. Nunca antes los había visto cocinar juntos. Solo en fechas importante como Navidad o Año Nuevo.
-¡___________! ¡Buenos días!-me saludó mi papá con un inusual buen humor.
-¿Cómo amaneciste hoy, querida?-preguntó mi mamá.
-Bien…supongo… ¿Qué hacen?
-Haciendo el desayuno, ¿qué no nos ves, tontita?-contestó mi papá.
¿”Tontita”? ¿Qué demonios?
-¿Por qué? ¿Hoy pasa algo importante que no recuerde?
-Simplemente quisimos hacer el desayuno para pasar un momento más en familia. ¿Tiene eso algo de malo?-inquirió mi mamá.
-No, supongo que no-dije no estando muy segura de lo que estaba ocurriendo.
Me senté a la mesa y mis papás sirvieron el desayuno. Tengo que admitir que fue un muy buen desayuno; lleno de bromas y pláticas alegres. Además, las tostadas estaban muy buenas.
Subí a mi habitación para vestirme “más presentable”, según mi madre, porque íbamos a salir a pasear en familia, término poco utilizado en esta casa.
Entré a mi cuarto y abrí el closet para buscar ropa “presentable”, pero no había nada que me atrajera lo suficiente como para ponérmelo en ese momento. Terminé escogiendo unos shorts rosas, una playera azul marino y unos zapatos color beige.
Me cambié de ropa y peiné mi cabello, solo un poco. Tomé mi bolso y ya estaba dispuesta a salirme cuando escuché que la canción de Alicia Keys, “Girl On Fire”, sonaba. Por un momento me quedé pensando de dónde provenía ese sonido y me alarmé pensando que estaba loca; pero recordé que la noche anterior lo había aventado lejos de mí. Me agaché y lo tomé para contestar la llamada, sin ver el número que estaba marcado.
-¡____________! ¡Por fin contestas!-gritó una voz al otro lado de la línea, antes de que yo pudiera decir algo.
Era una voz que yo conocía perfectamente bien.
-Avril-dije en un tono seco.
-Sí, ¿quién más te hablaría?
-No lo sé, gente que me quiera contar las cosas, tal vez.
Mi voz sonó un poco más dura de lo que pretendía. Esto hizo que Avril se quedara callada por un tiempo.
-____________, sé que estás enojada; pero te prometo que si vienes a mí casa hoy a las 7:00, te enterarás de todo.
-¿Y si te digo que tengo todo el día planeado con mis papás?
-________, por favor, ¿Me vas a decir que prefieres pasar el tiempo con tus papás a saber lo que te tengo que decir?  Te conozco demasiado bien.
Rayos. Es cierto. Preferiría mil veces ir para saber lo que me tiene que decir a pasar horas y horas de paseo con mis papás.
-No te prometo nada-le dije.
-Yo sé que vendrás-dijo y colgó al instante.
Sabía que iba a decir eso. 
Bajé las escaleras y junto con mis padres, salí de la casa para pasear.
Primero fuimos a un centro comercial, donde entramos a muchas tiendas de ropa. No sé por qué, pero mi mamá insistía en que necesitaba más ropa, así que me compró todo lo que ella notaba que me gustaba.
Cuando terminamos con todo el shopping, fuimos a comer a Friday’s, en donde me tragué (literalmente) una hamburguesa de pollo y de postre un brownie. Apenas me podía mover saliendo del restaurante.
Después de comer, fuimos al cine a ver Los Ilusionistas. La película estuvo muy buena, no solo por la trama, sino por Dave Franco….muy bueno el actor, y no solo hablo de sus habilidades actorales.
Salimos del cine y ya eran las 7:30 de la noche. Olvidé decirles a mis papás que iría a casa de Avril en la noche y la verdad, no les quería decir, habían sido tan buenos y me habían consentido tanto hoy que me daba un poco de pena decirles que me dejaran en casa de una amiga y destruir con este día familiar tan bello.
Le mandé un mensaje a Avril diciéndole que no podía ir, que mañana iba a su casa y que ahí me dijera todo.
No obtuve respuesta.
Mis papás y yo nos subimos al carro para irnos a la casa. O al menos ahí era a donde yo pensaba que iríamos, hasta que mi padre dio una vuelta a la derecha cuatro cuadras antes de llegar a la casa. Estaba a punto de preguntarles a dónde íbamos, cuando mi padre se detuvo frente a una casa de color melón.
La casa de Avril.
-¿Qué hacemos aquí?-le pregunté a mi papá.
-Aquí hay una sorpresa para ti. Baja y descubre que es-contestó mi mamá por él.
Bien, ahora mis papás también tenían secretos y misterios.
-Pero…-comencé, pero fui interrumpida por la voz de mi papá.
-Solo bájate, ____________. Vendremos por ti a la hora que tú quieras.
¿Se quieren deshacer de mí? Dios, ¿qué está pasando?
Con una cara de preocupación y con un sentimiento extraño en el estómago, me bajé del coche y me dirigí hacia la entrada de la casa. Toqué el timbre y en ese mismo instante la puerta se abrió: todo estaba oscuro, no podía ver nada que tuviera en frente.
-¿Hola? ¿Hay alguien aquí?
De repente, las luces se prendieron y muchas personas saltaron de sus escondites gritando: “¡SOPRESA!”



viernes, 9 de agosto de 2013

Capítulo 42

Miré a Josh por unos segundos y luego dirigí de nuevo mi vista hacía mi celular, donde aparecía el mensaje de -A. Confió en Josh, pero se me hace un poco extraño que un día no me recoja de las clases de patinaje sin antes avisarme y luego con la excusa de su mamá y las pastillas. Bloqueé el celular e intente concentrarme en la conversación que estaban teniendo mis amigas y Josh. Pero simplemente no podía y entonces recordé cuando cené con sus padres y la conversación que tuvo con su madre.

Flashback
Josh se levantó a ayudar a Michelle a recoger los platos. Cuando entró a la cocina decidí ayudarlo yo también. Agarré los platos, mientras Jen y Chris siguieron platicando. Y me dirigí a la cocina.
-¿Ya sabe?-Dijo Michelle, en voz baja.
-No mamá no le he dicho.-dijo Josh.
-¿Y le vas a decir?-Dijo Michelle enojada.
-Aún no mamá.
Cuando se terminó la conversación entré como si no hubiera escuchado nada. Los dos me voltearon a ver, solo les sonreí como si no supiera nada. Deje los platos y regresé al comedor, Josh regresó conmigo. Nos sentamos de nuevo juntos, pero no podía dejar de pensar en su conversación con Michelle.
¿Qué me estaría ocultando Josh?
Fin del Flashback

El timbre sonó y sin esperar a nadie me dirigí a la penúltima clase del día.
No pude concentrarme con lo que explicaba el profesor, mis pensamientos estaban en otra cosa que definitivamente no tenían nada que ver con lo que explicaba. Solo quería que acabaran las clases para poder irme a mi casa e intentar relajarme, aunque eso no sucedería. Viendo que los minutos no pasaban me levanté del asiento y le dije al profesor la típica excusa de ir al baño, iría pero después me largaría a casa.
Salí del salón, intentando parecer despreocupada, no sería la primera vez que me fugaría de la escuela, pero si la primera en varios meses de ser una "chica buena." Primero fui al baño, sabiendo que no llegaría en tiempo a casa.
Estaba entrando cuando escuché a una chica hablando. Entre sigilosamente porque no quería interrumpir una conversación que claramente era una pelea. Y vi a Avril. Seguro se enojó con Connor. No quise entrometerme y estuve a punto de salir cuando escuché algo que no esperaba.
-Es que no puedes hacer esto Josh, a _______no le va a gustar para nada cuando se entere.-dijo Avril.-Me escondí un poco en la entrada para escuchar mejor, esto no se escuchaba para nada bien.
-Aja, si, lo sé, pero no le va a gustar cuando se enteré Josh. Ya te dije...si ya sé que soy su mejor amiga, pero la conozco y no le va a gustar cuando se dé cuenta de lo que estás haciendo.
-No sé cuánto se pueda enojar, pero te aseguró que no le va a gustar lo que le estas ocultando...no, no le diré, pero si se entera yo no sabía nada ¿ehh?...Ya me tengo que ir...ok...si...bye.

Ahora ¿Qué está sucediendo? ¿Qué ahora todo mundo me oculta algo? Primero supuestamente Josh y ahora Avril. ¿Pero qué ocultan? No voy a quedarme con la duda esta vez, tal vez solo estoy paranoica con este asunto de -A.
-Avril.-dije firme.-Avril giró rápidamente nerviosa al verme.
-¿_______? ¿Desde cuándo estás acá? Digo que no tienes clases.
-Lo suficiente para escuchar todo.-dije algo enojada.
-No es lo que crees.-me dijo.
-¿Y en qué crees tú que estoy pensado?-respondí cortante.
-No es nada malo.
-Entonces dime, ¿Qué hablabas con Josh? ¿Qué me están ocultando?
-No te puedo decir.
-¿Por qué no? Si dices que no es nada malo, ¿No?
-No te puedo decir, lo siento ________
-¡Avril solo dime que me están ocultando!-grité.
-Lo siento________, pero acordé con Josh que no te diría, te prometo que no tienes de que preocuparte, ¿Si?
-¡Solo dime de una maldita vez Avril!-grité furiosa.
-Ya me tengo que ir ______ lo siento, no quiero discutir contigo.
-Avril por favor.-dije casi suplicando.
-Adiós.
Sin más Avril salió de allí. Para cuando reaccioné las clases ya habían terminado. Tal vez hubiera sido mejor no haber salido de clases. Avril es mi amiga de años, ¿Por qué no solo me lo dijo y ya? Me miré en el espejo y noté mis ojos enrojecidos, al parecer un par de lágrimas se habían escapado y el poco maquillaje que tenía estaba corrido. Sentí una sensación de que algo estaba mal, pero qué. Y cuando estaba por lavar mi cara. -A tenía que aparecer.

"¿Sigues siendo tonta o ya te diste cuenta que Josh y ahora Avril te ocultan cosas?
Pd: Creo que se te corrió el maquillaje."
-A

Rápidamente volteé de un lado a otro. No había nadie. Conteste.

"¿Acaso ahora también acosas a las personas?
-__________

Revisé los cubículos del baño pero todos estaban vacíos. ¿Dónde estarás?, pensé. Recibí respuesta.

"No me vas a encontrar. ¿Eso responde a tu pregunta?"
-A

Me sentía demasiado observada y sabía que alguien estaba escondido por alguna parte, vigilándome. No respondí el mensaje y simplemente salí del baño, rumbo a mi casa.
Los pasillos ya estaban vacíos, claro pues ya tenía tiempo que el timbre había sonado. Corrí rápidamente a la salida, con el pensamiento de que tal vez esté tal -A estaría a la vista, si me observaba, ¿Seguiría aquí, no? Cheque en el estacionamiento y en las calles más cercanas, pero estaba desierto, ningún estudiante, solo yo y mi carro.
Subí al auto y manejé hasta mi casa. Comería, me cambiaría de ropa y luego iría al entrenamiento con Tina. Y eso hice.
Ya en la pista de patinaje, me puse los patines y espere a que Tina llegara para comenzar con el entrenamiento. Hoy adelantaríamos un poco más la rutina y si todo iba bien la estaríamos terminando en estas semanas.
-Hola ______ ¿Lista?
"Tengo miles de pensamientos en la cabeza pero tengo que entrenar"
-Sí, vamos Tina.
Entramos a la pista y comencé con el calentamiento. Más tarde, Tina comenzó a decirme los nuevos pasos para la rutina y los estuve practicando hasta que me salieron prácticamente perfectos. Al parecer el mal día de hoy no había afectado mi desempeño en el patinaje y me sirvió un poco para dejar de pensar en Josh, Avril y -A.
-¿Estás bien _______?- me preguntó Tina.
-Sí
-¿Segura? Te noto distraída, no me malinterpretes, la rutina te está quedando muy bien pero estás muy callada.
-Sí, todo bien Tina.-No creí correcto decir lo que en verdad pensaba, sobre todo a Tina.
-Bueno, como veo que te está saliendo muy bien, te dejaré salir más temprano y resuelvas lo que pasa en tu cabecita.-me dijo.
-Gracias Tina, nos vemos mañana, bye.
-Bye- respondió Tina, mientras yo ya salía de la pista.
Me quité los patines y fui a los vestidores para cambiarme, solo quería llegar a mi casa y dormir hasta mañana, no quería pensar en nada.
Terminé de cambiarme y salí de la pista.
Unos gritos llamaron mi atención. En la esquina. ¿Qué hacen Avril y Josh allí? Yo traje mi auto así que Josh no tenía por qué venir a recogerme y Avril, bueno Avril es una floja y aparte estaba un poco enojada con ella por no decirme lo que ocurría.  
-¡No le he dicho Josh, pero por tu culpa de seguro está enojada conmigo!-Gritó Avril.
-¡Es que no tiene nada de malo!-le gritó Josh.
Varias personas estaban viendo todo el teatro que estaban montando en la calle y ellos al parecer no se daban cuenta de ello y que yo estaba a solo unos metros de ellos, escuchando todo.
-¡Pero ya te lo dije! ¡A ___________ no le va a gustar cuando se enteré!-Gritó de vuelta Avril.
Me acerqué un poco hacía donde estaban.
-Digo, ¡Hola! Estoy aquí. -dije sarcástica.
-¡__________!-dijeron los dos al mismo tiempo.
-Sí, __________-dije enojada, esperando una explicación.
-Creí que tu entrenamiento terminaba más tarde.-dijo Josh.
-Se adelantó, pero aquí los que tienes que dar una explicación son ustedes, ¡así que digan ya de una vez que es lo que supuestamente no me va a gustar y que no es nada malo, que me están ocultando!
-No te podemos decir.-habló Josh.
-¡Entonces me largo de aquí! Está era su última oportunidad para decirme la verdad y ya me harte de ustedes dos.
Salí corriendo de allí, directo a mi auto, sabía que si me quedaba allí me rompería en dos.
Arranqué el auto y manejé unos minutos y luego paré para tranquilizarme un poco.
Mi celular comenzó a sonar y como lo esperaba, Josh me estaba llamando, decliné la llamada e inmediatamente después fue Avril quién estaba llamando. 

Apagué mi celular y me fui de allí. 

sábado, 3 de agosto de 2013

Capítulo 41

Le dije a Josh que estaba un poco cansada como para salir, así que me dejó en mi casa y me dijo que mañana nos veríamos en la escuela.
El mensaje que recibí me desconcertó un poco. ¿Josh me estaba mintiendo? ¿Por qué lo haría? Él sabe que puede confiar en mí para lo que sea, y que nunca lo voy a juzgar.
No tiene motivos para mentirme. No le he dado motivos para mentirme.
Tal vez no le dije desde un principio que Jake me acosaba; pero eventualmente se lo dije, sin omitir ningún detalle.
No, ____________, no. Josh no te está mintiendo. ¿Por qué deberías creerle a un tipo que no tiene vida propia, así que se dedica a tratar de arruinar la tuya?
Al llegar a mi casa, no cené. Simplemente agarré un gran vaso de leche helada y subí a mi recámara. Me senté en mi cama, observando con detenimiento el celular, como si eso fuera darme las respuestas de todas las preguntas que tenía. Después de un tiempo, lo tomé y decidí contestarle al tal “-A”.
“Josh no me miente. Yo lo sé.”
Después de unos segundos, llegó la respuesta.
“¿Cómo sabes? ¿Estuviste con él ayer para asegurar que estuvo en el hospital?
“¿Y tú sí?”-como me gustaría que pudiera sentir mi mirada de odio.
“Yo tengo mis fuentes, querida, fuentes fidedignas. Te puedo asegurar que Josh no estaba en el hospital. Es más, te puedo asegurar que Josh estaba con alguien más.”
Idiota. ¿¡Cómo se atreve!?
“¿Por qué no te consigues un propia vida en vez de meterte en la mía y en la de mi novio?”
“Querida, no me estoy metiendo en tu vida. YA estoy en ella. Ahora, si me disculpas, tengo cosas más importantes que hacer que estar hablando contigo.  XOXO  -A”
“Eso es Gossip Girl, no Pretty Little Liars. Si vas a usar ideas de algún programa, asegúrate de que sean del mismo.”
No fue un comentario muy hiriente, lo admito; pero debió de molestarle aunque sea un poco, porque ya no contestó nada.
Estoy 100% segura de que Josh no estaba con nadie más, aparte de su familia, claro. Lo único que esta persona quiere es separarme de Josh, obviamente. Pero creo que se lo ha llevado todo un poco al extremo.
Bueno, supongo que cuando se dé cuenta de que sus estupideces no van a poder separarnos, dejará todo este ridículo teatro y me dejara en paz de una vez por todas.
Me quedé acostada en mi cama viendo al techo y dándole vueltas a la situación hasta que me quedé dormida.
Cuando me desperté en la mañana, era muy tarde: eran las 8:05. Ya había perdido la primera hora y parte de la segunda. Me levanté lo más rápido que pude y mientras me vestía y tomaba mis cosas, una serie de palabras muy coloridas y nada apropiadas salían de mi boca.
Salí de mi casa y me dirigí lo más rápido que pude. Llegué al final de la segunda hora, antes de que el tercer maestro llegara.
Entré al salón y todos se me quedaron viendo.
-¿Qué? Como si nunca hubieran llegado tarde en su vida… Excepto tú, Nelly, tú llegaste mucho antes y sin aviso.
Todos rieron ante este comentario porque Nelly era prematura y no había sido planeada por sus papás. Al principio a Nelly le molestaban este tipo de comentarios, pero luego se fue acostumbrando y hasta llegó a reírse de bromas como esta.
Como sea, me dirigí a mi asiento justo cuando el maestro de historia llegó.
-¿Otra vez tarde, __________?-me preguntó cuándo me vió cargando con mi mochila.
-No llegué tarde a su clase, de hecho, llegué antes que usted, así que no tiene por qué decirme nada.
Se lo dije en un tono neutro: ni feliz, ni en tono de broma. Pero a él le pareció irrespetuoso e impulsivo, así que me mandó a la oficina de George.
-¿Qué te trae por aquí? Hace mucho que no venías-me dijo el director al verme entrar.
-Aaaaaw, ¿me extrañaste?-dije mientras caminaba hacia la silla que estaba enfrente de su escritorio para sentarme.
-Ha decir verdad, no. Me alegra que ya no tengas problemas. Creo que fue una buena idea mía ponerte de tutor a Josh.
“Excelente idea, diría yo.”
-Entonces, cuéntame que hiciste esta vez-me dijo George.
-¡No hice nada! El maestro de historia cree que fui irrespetuosa con él. ¡Y eso no es cierto!
-Diferente _________, las mismas excusas.
-¡George! Está vez es enserio. No le falté el respeto.
George se estaba riendo.
-Entonces, ¿por qué te mandó para acá?
-Verás, llegué tarde hoy y él me dijo….
-¿Llegaste tarde? ¿Por qué?
Rayos, creo que tenía que omitir esa parte.
-Bueno…digamos que me quedé un poco dormida.
-_____________-dijo George con tono de reproche.
-¡Es enserio! No quise saltarme las clases. Es solo que con los entrenamientos he estado muy cansada.
-Oh, es cierto. ¿Cómo vas con el patinaje?
-Muy bien, estoy entrenando para un torneo.
-¡Me alegró mucho por ti, ____________! Me alegra que estés empezando a ser la que eras antes.
-Gracias, estoy tratando de hacerlo.
-Bueno, ya te puedes ir. Ya perdiste muchas clases por un día.
-Muchas gracias, prometo que no volverá a pasar.
-Eso espero-me dijo justo antes de que sonara su teléfono y atendiera la llamada.
Salí de su oficina y me dirigí de nuevo al salón, pero cuando vi la hora me di cuenta de que faltaban 10 minutos para que terminara la clase, así que decidí ir al baño y quedarme ahí hasta que la campana tocó indicando la hora del receso.
Abrí la puerta del baño para salirme y fui directo a la cafetería. Como no había mucha gente todavía, la fila que me tocó hacer fui muy corta y salí con una decente porción de comida.
Me senté en una mesa vacía y cuando vi que Avril entraba a la cafetería le hice señas con la mano para que viera donde estaba. Fue por su almuerzo y después se sentó en la mesa a mi lado izquierdo. Al cabo de unos minutos, llegó Josh con su charola.
Me preguntaron porque había llegado tarde y les conté toda la historia. Avril se rió, al igual que Josh, solo que este me dio un pequeño sermón sobre por qué está mal llegar tarde y no contestarle así a los maestros. No le di mucha importancia por qué sabía que lo hacía de broma.
Seguimos hablando un momento sobre cualquier cosa, cuando me di cuenta que Josh abría una cajita blanca de pastillas por debajo de la mesa.
-¿Qué es eso?-le pregunté.
-¿Qué?-me preguntó como si no supiera de qué hablo.
-Lo que tienes en las manos por debajo de la mesa.
-Aaaaah, son unas pastillas para el dolor de espalda.
-¿Para el dolor de espalda? ¿Qué te pasó?
-Pues, en la práctica de fútbol me caí y me lastimé el músculo lumbar. Por eso fui al hospital.
-Pensé que habías ido porque tu mamá había tenido problemas con la presión…-dije haciéndole recordar lo que me había dicho.
-Aaaaah, sí, fuimos por mi mamá y ahí aproveché para decirle al doctor de mi espalda.
-Oh-dije no estando muy convencida.
Al cabo de unos segundos, llegó un mensaje. No me sorprendí en lo absoluto porque ya sabía quién era.
“¿Ya me crees? ¿O tengo que probártelo con otra cosa?

                                                                                              -A”