domingo, 25 de agosto de 2013

¡PERDÓN POR EL RETRASO! He estado muy ocupada y no me había dado tiempo de subir este capítulo, pero aquí se los dejo. Esperen muy pronto el siguiente;)


Capítulo 43        

Estaba harta de que la gente me ocultara cosas. Estaba harta de siempre rogar por las respuestas de mis preguntas. ¿¡ERA TAN DIFÍCIL DECIRME DE LO QUE HABLABAN!? ¿Por qué no podían decírmelo si no es nada malo y no me voy a enojar por eso? Sinceramente a veces no entiendo a las personas.
Llegué a mi casa y subí directamente a mi cuarto, sin decir ninguna palabra a mi mamá que estaba en la cocina haciendo quien sabe qué cosa.
Me acosté en mi cama y prendí mi celular. Al instante, me llegaron un montón de notificaciones de llamadas perdidas y mensajes enviados de Avril y Josh. Leí todos y cada uno de los mensajes; decían casi lo mismo: “___________, no te enojes. Sé que no te gusta que no te digamos las cosas, pero vas a ver qué esto te va a gustar.”
Sí aja, me gustará que me oculten las cosas por más tiempo del suficiente. ¡YAY!
Probablemente estoy exagerando, pero si hay algo que ODIO, es que la gente no me quiera decir algo que yo sé que me ocultan. Y sobre todo en estos momentos, cono todo lo de –A y con lo que Josh no me ha dicho, y ahora Avril también se suma a todo este embrollo.
¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARGH!
Tiré mi celular al celular al suelo, lejos de mi cama. No quería saber nada de nada ni de nadie. Solo me acosté y dejé que Morfeo me llevara lentamente al País de los Sueños.

----------------------------Al día siguiente------------------------------

El solo que se colaba por mi ventana hizo que despertara. Traté de levantarme, pero un fuerte dolor en las articulaciones y músculos hizo que me detuviera; había amanecido en la misma posición en la que me quedé dormida: en posición fetal con un cojín entre los brazos. Respiré hondo y volví a moverme, aunque ésta vez para estirarme. Con un poco de esfuerzo lo logré y poco a poco el dolor por entumecimiento fue desapareciendo.
Era sábado, así que no tenía por qué preocuparme de llegar a tarde a algún sitio. Aparte, no tenía nada planeado que hacer, con Josh y Avril (ellos no eran los enojados, pero aun así, no les iba a hablar) no tenía con quien salir. Podría salir con las chicas, pero tendría que avisarle a Avril, y ahorita no tengo ganas de que esté pidiéndome perdón o que yo le pregunte sobre lo que me está ocultando, (me conozco muy bien, sé que si estoy al lado de ella, empezaré a preguntarle y trataré de sacarle información).
Una vez fuera de la cama y de pie, me dirigí hasta el baño para tomar una ducha. Todavía tenía la ropa del día anterior. Me desvestí y entré a la regadera. Abrí la llave del agua y dejé que ésta corriera fría por mi cuerpo. Me tomó unos quince minutos bañarme; después salí y me vestí con unos pants flojos y una playera que me quedaba un poco grande.
Perfecto.
Estaba a punto de volver a sentarme en mi cama cuando un olor delicioso me llegó. Era dulce, pero al mismo tiempo se mezclaba con uno salado.
Salí de mi cuarto, bajé las escaleras y entré a la cocina para encontrarme con mi mamá y mi papá cocinando tostadas francesas y tocino, respectivamente. Mi desayuno favorito.
-¿Qué está pasando aquí?-pregunté. Nunca antes los había visto cocinar juntos. Solo en fechas importante como Navidad o Año Nuevo.
-¡___________! ¡Buenos días!-me saludó mi papá con un inusual buen humor.
-¿Cómo amaneciste hoy, querida?-preguntó mi mamá.
-Bien…supongo… ¿Qué hacen?
-Haciendo el desayuno, ¿qué no nos ves, tontita?-contestó mi papá.
¿”Tontita”? ¿Qué demonios?
-¿Por qué? ¿Hoy pasa algo importante que no recuerde?
-Simplemente quisimos hacer el desayuno para pasar un momento más en familia. ¿Tiene eso algo de malo?-inquirió mi mamá.
-No, supongo que no-dije no estando muy segura de lo que estaba ocurriendo.
Me senté a la mesa y mis papás sirvieron el desayuno. Tengo que admitir que fue un muy buen desayuno; lleno de bromas y pláticas alegres. Además, las tostadas estaban muy buenas.
Subí a mi habitación para vestirme “más presentable”, según mi madre, porque íbamos a salir a pasear en familia, término poco utilizado en esta casa.
Entré a mi cuarto y abrí el closet para buscar ropa “presentable”, pero no había nada que me atrajera lo suficiente como para ponérmelo en ese momento. Terminé escogiendo unos shorts rosas, una playera azul marino y unos zapatos color beige.
Me cambié de ropa y peiné mi cabello, solo un poco. Tomé mi bolso y ya estaba dispuesta a salirme cuando escuché que la canción de Alicia Keys, “Girl On Fire”, sonaba. Por un momento me quedé pensando de dónde provenía ese sonido y me alarmé pensando que estaba loca; pero recordé que la noche anterior lo había aventado lejos de mí. Me agaché y lo tomé para contestar la llamada, sin ver el número que estaba marcado.
-¡____________! ¡Por fin contestas!-gritó una voz al otro lado de la línea, antes de que yo pudiera decir algo.
Era una voz que yo conocía perfectamente bien.
-Avril-dije en un tono seco.
-Sí, ¿quién más te hablaría?
-No lo sé, gente que me quiera contar las cosas, tal vez.
Mi voz sonó un poco más dura de lo que pretendía. Esto hizo que Avril se quedara callada por un tiempo.
-____________, sé que estás enojada; pero te prometo que si vienes a mí casa hoy a las 7:00, te enterarás de todo.
-¿Y si te digo que tengo todo el día planeado con mis papás?
-________, por favor, ¿Me vas a decir que prefieres pasar el tiempo con tus papás a saber lo que te tengo que decir?  Te conozco demasiado bien.
Rayos. Es cierto. Preferiría mil veces ir para saber lo que me tiene que decir a pasar horas y horas de paseo con mis papás.
-No te prometo nada-le dije.
-Yo sé que vendrás-dijo y colgó al instante.
Sabía que iba a decir eso. 
Bajé las escaleras y junto con mis padres, salí de la casa para pasear.
Primero fuimos a un centro comercial, donde entramos a muchas tiendas de ropa. No sé por qué, pero mi mamá insistía en que necesitaba más ropa, así que me compró todo lo que ella notaba que me gustaba.
Cuando terminamos con todo el shopping, fuimos a comer a Friday’s, en donde me tragué (literalmente) una hamburguesa de pollo y de postre un brownie. Apenas me podía mover saliendo del restaurante.
Después de comer, fuimos al cine a ver Los Ilusionistas. La película estuvo muy buena, no solo por la trama, sino por Dave Franco….muy bueno el actor, y no solo hablo de sus habilidades actorales.
Salimos del cine y ya eran las 7:30 de la noche. Olvidé decirles a mis papás que iría a casa de Avril en la noche y la verdad, no les quería decir, habían sido tan buenos y me habían consentido tanto hoy que me daba un poco de pena decirles que me dejaran en casa de una amiga y destruir con este día familiar tan bello.
Le mandé un mensaje a Avril diciéndole que no podía ir, que mañana iba a su casa y que ahí me dijera todo.
No obtuve respuesta.
Mis papás y yo nos subimos al carro para irnos a la casa. O al menos ahí era a donde yo pensaba que iríamos, hasta que mi padre dio una vuelta a la derecha cuatro cuadras antes de llegar a la casa. Estaba a punto de preguntarles a dónde íbamos, cuando mi padre se detuvo frente a una casa de color melón.
La casa de Avril.
-¿Qué hacemos aquí?-le pregunté a mi papá.
-Aquí hay una sorpresa para ti. Baja y descubre que es-contestó mi mamá por él.
Bien, ahora mis papás también tenían secretos y misterios.
-Pero…-comencé, pero fui interrumpida por la voz de mi papá.
-Solo bájate, ____________. Vendremos por ti a la hora que tú quieras.
¿Se quieren deshacer de mí? Dios, ¿qué está pasando?
Con una cara de preocupación y con un sentimiento extraño en el estómago, me bajé del coche y me dirigí hacia la entrada de la casa. Toqué el timbre y en ese mismo instante la puerta se abrió: todo estaba oscuro, no podía ver nada que tuviera en frente.
-¿Hola? ¿Hay alguien aquí?
De repente, las luces se prendieron y muchas personas saltaron de sus escondites gritando: “¡SOPRESA!”



1 comentario:

  1. Hola siento por no comentar pero eres un blog encadenado pasate http://laultimavidente.blogspot.mx/2013/09/premiosblog-encadenado-y-mi-regreso.html?showComment=1378372106133#c4508122761145691370

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