sábado, 5 de octubre de 2013

Capítulo 46

-__________, ___________-escuché.
Poco a poco fui abriendo los ojos. Me di cuenta que estaba en una camilla y mis papás se encontraban sentados justo a mi lado con un rostro muy preocupado. Avril también estaba allí; pero ella se encontraba parada del otro lado de la camilla.
-____________, ¿Cómo te sientes?-preguntó mi mamá.
-¿Qué pasó?-murmuré y nada más emití la pregunta recordé todo...Josh.
Inmediatamente me levanté de la camilla, pero un fuerte dolor en la cabeza me hizo detenerme y sólo me quedé sentada en la orilla de ésta, esperando una explicación.
-Cálmate __________, por el momento sigue estable, pero eso no asegura que vaya a continuar en ese estado. Lo siento mucho, __________- me dijo mi mamá.
Intenté procesar bien la información, pero mi cabeza estaba hecha un lío en este momento.
-Connor y su familia siguen esperando noticias del doctor, justo afuera del cuarto de Josh, por si quieres ir con ellos,-me dijo Avril.
-Puedes ir ____________, nosotros iremos a descansar, llámanos si necesitas algo,-dijo mi papá.
No respondí, me levanté muy lentamente de la camilla y seguí a Avril por los pasillos del hospital, hasta encontrarnos con la familia de Josh.
La mamá de Josh estaba irreconocible: sus ojos estaban hinchados de tanto llorar y, no es por nada, pero se veía diez años mayor de lo que en realidad era. El padre de Josh estaba sentado junto a ella, tratando de consolarla, haciéndose el fuerte, cuando claramente estaba igual de devastado que ella. Connor estaba un poco alejado de ellos y Avril ya estaba a su lado, dándole un abrazo.
Me quedé parada allí incómodamente, no sabía que decir.
-Tú tienes la culpa,-habló la mamá de Josh.
La miré sintiéndome culpable, quizás en parte, sí la tenía.
-Michelle,-dijo el padre de Josh en reprimenda.
-Es la verdad Chris, si no hubiera ido a esa fiesta y se hubiera quedado en casa descansando...-decía como si yo no estuviese allí parada escuchándola culparme.
-En verdad, lo siento,-dije al fin.-No sabía...
-¡Exacto no sabías!-Interrumpió la mamá de Josh.- Si en verdad hubieras sido una buena novia, te hubieras dado cuenta de la enfermedad de Josh,-dijo furiosa.
-Entiendo que ahora se encuentre preocupada por la salud de Josh, pero no arreglará nada el que me esté gritando,-dije lo más educadamente  posible.
-_________ tiene razón, Michelle,-dijo el padre de Josh.
-De todas formas, no la quiero aquí.
-Me quedaré, no aquí, pero estaré en el hospital-dije y me fui hacía la cafetería.
Más tarde después de tomar un café de máquina que sabía asqueroso, vinieron Avril y Connor a acompañarme.
-Siento lo de mi mamá-dijo Connor, después de un rato de estar en silencio.
-No hay problema, sé que no fue su intención.
Nos quedamos unos minutos más en silencio hasta que decidí preguntar.
-¿Por qué no me lo dijo?
-¿Qué?-preguntó Connor confundido.
-¿Por qué Josh no me dijo de su enfermedad?
-Porqué tenía miedo. Tenía miedo a que lo dejaras, o peor, sintieras lástima y por eso estuvieras con él.
-Pero si él me hubiera dicho, tal vez nunca habría pasado esto, es mi culpa.
-No es tu culpa, _________-dijo Avril.
-Esto pudo haber pasado en cualquier momento, ¿Cómo ibas a saber tú?-dijo Connor.
-Pero es que...
-NADA-me interrumpieron los dos al unísono.
-Basta de echarse culpas, nadie la tiene-dijo Connor.
-Mejor vamos de nuevo a la sala de espera, tal vez nos tengan una buena noticia.-dijo Avril.
Nos levantamos y salimos de la cafetería.
Cuando llegamos a la sala de espera, vi a los padres de Josh con  quién probablemente sería el doctor encargado de mi novio.
Avril y yo estuvimos esperando unos minutos hasta que el doctor se retiró y nos acercamos a Michelle y Chris para saber si había alguna mejoría.
-¿Cómo está?-fue Connor quien preguntó.
-No muy bien Connor, necesita un trasplante ya mismo y ni tú, ni nosotros somos compatibles. No pueden hacer más si no encuentran a un donador inmediatamente-dijo Michelle.
-¿Puedo ver si yo puedo donar?-dije inmediatamente.
La mamá de Josh me miró, dándose cuenta de mi presencia.
-Lo siento mucho, ___________. Lo que te dije estuvo mal-dijo la mamá de Josh avergonzada por su comportamiento pasado.
-No tiene por qué disculparse: entiendo que estaba preocupada y sé que lo que dijo no era en serio. 
-En verdad lo siento, ________ y respecto al trasplante de Josh, puedes hacer el análisis para saber si eres compatible; aunque es muy poco probable, nosotros que somos sus familiares no lo somos.
-Ahorita pido permiso a mis padres y hablo con el doctor para hacerme ya los análisis.
-Aquí te esperaremos.
Salí de la sala de espera y me dirigí primero a buscar a una enfermera desocupada, porque al parecer aquí nadie me podía atender.
Cuando al fin vi una enfermera libre me acerqué a ella.
-Disculpe-dije.
-¿Sí?...-me volteó a ver y con su mirada me indicó que continuara.
-Mmmm...Quería saber si podía hacerme un análisis para saber si soy candidata para el trasplante de Joshua Hutcherson.
-Claro, acompáñeme-se detuvo un momento.- ¿Tienes la autorización de tus padres?
 Mierda.
-Claro que sí, justo en este momento me mandaron su respuesta por mensaje…
-Necesitamos más que un mensaje; necesitamos que llenen unos formularios y que firmen unas cuantas autorizaciones. Ese es el proceso cuando eres mayor de edad.
Estúpida mayoría de edad.
-Señorita, no tengo todo el tiempo del mundo como para que mis papás vengan y se tarden una hora en llenar los formularios. Necesito este análisis YA.
-Lo siento, las reglas son reglas.
Mascullé una grosería. ¿POR QUÉ SE TUVIERON QUE IR MIS PADRES?
La enfermera estaba a punto de irse, así que la agarré del brazo.
-¡Espere!
La solté, porque me di cuenta de que la había agarrado muy fuerte.
Desbloqueé mi celular y llamé a mi papá.
-¿Qué pasó, _________? ¿Está todo bien?-contestó inmediatamente, aunque con una voz un poco adormilada.
-Sí, papá. Josh no ha mejorado; pero está estable….papá…
-¿Mmmm?
-¿Me puedo hacer unos análisis?
-¿Análisis? ¿Para qué?
-Pues….Josh necesita un trasplante y nadie de su familia es compatible…
-__________, no lo sé. Tendría que hablarlo con tu mamá…
-No hay tiempo para eso. Papá, sólo me sacarán sangre. Es muy poco probable que sea compatible. Sólo es un análisis.
Le dije para convencerlo. Siempre me han dicho que soy muy persuasiva, así que…
-Está bien, tienes mi permiso para hacerte el análisis.
Por fin sentí un poco de alegría en éste día tan triste.
-¡GRACIAS PAPÁ! Te pondré en altavoz para que repitas lo que me dijiste.
Me despegué el celular de la oreja y pulsé la pantalla para ponerlo en altavoz. Mi padre repitió su autorización y colgué. Tuve que rogarle unos cuantos minutos más a la enfermera para que accediera a hacerme el análisis de manera clandestina; pero al final accedió.
Caminos por los pasillos hasta que llegamos a una de las habitaciones e hizo que me sentara en una de las camillas.
-Solo te sacaré un poco de sangre, no dolerá mucho. 
Claro, como si el "no dolerá mucho" fuera a calmarme. ¿Que no ve que estoy temblando?
Asentí y esperé un momento en lo que preparaba la jeringa.
Me colocó algo parecido a una liga en el brazo y lo apretó muy bien., Poco a poco, y después de lo que parecieron años, presionó la punta de la jeringa en mi brazo y sentí un pequeño y agudo piquete. Cerré mis ojos y esperé a que terminara.
-Listo.
Abrí mis ojos como para comprobar que en verdad hubiera terminado y ¿¡Eso es sangre!? Cerré los ojos de nuevo, no quería ver.
-Ya terminamos, en una hora tendremos los resultados.
Escuché que abrió y cerró la puerta para irse. Volví a abrir los ojos.
Me paré de la camilla y salí de aquel cuarto, en silencio.

--------1 hora más tarde--------

Después de estar muy impaciente en la sala de espera junto a los padres de Josh, Connor y Avril, esperábamos, ya sea nuevas noticias del doctor acerca de la condición de Josh, o mis resultados del análisis.
Cuando ya estaba a punto de contar los azulejos del piso de lo aburrida que estaba, llegó la enfermera.
-Ya tenemos tus resultados-me dijo.
-¿Y qué dicen?-pregunté impaciente.
La verdad, no creía que fuera compatible. Las posibilidades de que eso pasara eran una en un millón, y sería casi milagroso que lo fuera. Pero estaba dispuesta a hacer lo posible para salvar a Josh.
La enfermera guardó silencio un momento, como si fuera host de algún programa de televisión y estuviera a punto de anunciar quien sería eliminado.
-Eres compatible. Podemos programar su operación y la de Joshua Hutcherson para mañana en la tarde. Solo necesitamos las firmas de sus padres para que nos autoricen la operación.
Todos estábamos boquiabiertos. Nadie lo podía creer. Esto era una excelente noticia. YO soy la que es compatible para salvar la vida de Josh; no Michelle, no Chris, ni siquiera Connor, YO.
-Ok-dije finalmente-nada más lleguen les digo lo que tienen que firmar. 
La enfermera sin más que decir, se fue.
-________, en verdad muchísimas gracias-me dijo Michelle.
-No tenemos como agradecerte lo que has hecho y vas a hacer por Josh-me dijo Chris.
-Creo que lo mejor será que vayas a tu casa, hables con tus padres y descanses. Hoy fue un día muy largo y ya son casi las seis de la mañana. Nosotros nos quedaremos aquí y te avisaremos si hay noticias-dijo Connor.
Estaba a punto de decir que no, que me quedaría aquí; pero tenía razón, y no estaba en las condiciones de iniciar una pelea o para estar enojada.
-De acuerdo. Nos vemos más tarde-le dije.
Me despedí de los padres de Josh y de Connor y me fui junto con Avril.
Mi mejor amiga me llevó a mi casa. Todo el trayecto fue en silencio; no quería hablar, no quería hacer nada. Solo quería salvar a Josh.
Me despedía de ella y salí de su auto. Caminé hasta la puerta de mi casa y saqué las llaves para abrirla. Muy silenciosamente entré a mi casa. Más tarde hablaría con mis padres acerca de la operación, primero descansaría un rato.
Subí las escaleras y entre a mi cuarto. Me tumbé en mi cama, sin importar que oliera a hospital, y me quedé profundamente dormida.

--------Muchas horas más tarde--------

Me levanté poco a poco y chequé la hora en mi celular: 2:00pm. Tomé un rápido baño para quitarme la sensación de hospital que seguía y conmigo. Me vestí con lo primero que encontré y salí de mi cuarto, dispuesta a hablar con mis padres. No aceptaría un no por respuesta.
-¡Papá, mamá!-Grité-¿Están en casa?
-¡Abajo!
Bajé las escaleras y después de buscar en la sala de estar y en el comedor, los encontré en la cocina.
Saludé a mis padres, que ya estaban comiendo, y comencé a hablarles de la operación.
-¿Operación? ¡Pensé que sólo serían unos análisis!
-¿Análisis? ¿Te hiciste unos análisis? ¿¡Cómo es que yo no sabía nada de esto!?
Papá y yo le contamos la historia de la llamada telefónica que tuvimos en la madrugada.
-Accedí porque eran sólo unos análisis, y porque sabía muy poco probable que fuera compatible cuando ni siquiera la familia de Josh lo es. No pensé que un milagro fuera a ocurrir.
Un  milagro.
Mi mamá se veía insegura, inquieta y con un poco de miedo.
-No lo sé….
Rogué, y rogué, y rogué hasta que los fui convenciendo. Hubo unas cuantas lágrimas en ese proceso.
Sabía que mis padres accederían, no solo porque así salvaría la vida de ni novio, sino porque sabían que lo haría de cualquier manera, con o sin su permiso.
Después de que ellos acabaron de comer, y me obligaron a mí a comer algo, fuimos al hospital. 
Antes de prepararme para la cirugía, mis padres hablaron con el doctor para saber lo que harían e hicieron varias preguntas. También firmaron los papeles de autorización. Mientras tanto, yo hablaba con los padres de Josh y me dijeron que por el momento no había ninguna mejoría; pero que se mantuvo en el estado que estaba cuando me fui. En otras palabras que no había mejorado, ni empeorado.
Me metieron a un cuartito en el que me desprendí de mis ropas y me puse una bata verde menta que me quedaba un poco grande. Una enfermera me sacó de ahí y me ayudó a subirme a una camilla, en la que me llevaron al quirófano.
Mentiría si digo que estoy totalmente tranquila y que esto no me preocupa en lo más mínimo. Me estaba muriendo.
Después de unos minutos, entró un señor joven, como de unos treinta y tantos, con el pelo negro y altura de 1.80.
-Buenas  tardes, ____________. ¿Cómo te sientes?-me saludó muy educadamente.
“Como mierda, doctor”, tenía ganas de decir; sin embargo, le contesté con un “bien”.
-Me alegro. Muy bien, yo soy el doctor Samuel Jameson, tu anestesista, y como podrás saber, te pondré la anestesia que hará que te duermas en la operación y no sientas nada. Voy a introducir la aguja, y contarás hasta 10, ¿de acuerdo?
Asentí ligeramente y empecé a contar:

1…2…3……..